Economía
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Topar el gas, una medida positiva pero insuficiente ante la pérdida de competitividad

Las empresas ven "beneficiosa" cualquier reducción en el coste de la luz, pero entienden que con la medida adoptada por el Gobierno no bastará sino que habría que actualizar el sistema de tarifa.

Un operario trabajando en la planta de Linamar en Zaragoza
Un operario trabajando en la planta de Linamar en Zaragoza
F. Jiménez

Aunque la limitación del precio del gas a 50 euros el megavatio hora para producir la electricidad sea una medida del Gobierno que las empresas consideran positiva para pagar menos por la luz, no creen que baste para que su coste vuelva a los niveles de antes de la pandemia. José María Yusta, experto en mercados energéticos del Colegio de Ingenieros Industriales de Aragón y La Rioja, señala que una vez la medida entre en vigor el precio de la electricidad se reducirá aproximadamente un 30%, es decir, "permitirá que los precios horarios del mercado eléctrico se sitúen en torno a 150 €/MWh, frente a los 220 €/MWh de media entre enero y abril de 2022". Pero aún así, este valor "triplicará el precio medio de los últimos años, lo que representa un fuerte incremento para las empresas y una merma en su competitividad".

Enrique de Yraolagoitia, director general de Grupo Saica, afirma que este sobrecoste "ha impactado significativamente" en sus cuentas. De hecho, "el coste de energía, térmica y eléctrica, en el caso de la fabricación del papel se ha convertido en el primer coste", asegura. "Las medidas aplicadas hasta ahora por el Gobierno, con ser positivas, son insuficientes" frente a las adoptadas por otros países como Francia, dice.

Ricardo Ortiz, director técnico de la planta de Linamar Light Metal Zaragoza, antigua Alumalsa, reconoce también que "el incremento del coste energético ha supuesto importantes pérdidas operativas que han tenido un importante impacto negativo ya que pese a que "la industria intenta transmitir esos sobrecostes a los productos", se encuentra "con muchas dificultades". De hecho, Linamar decidió parar la planta durante una semana en marzo "debido al nivel absolutamente desproporcionado de los precios de la energía que hubo en ese periodo, tanto en la electricidad como en el gas".

Fábrica del grupo papelero Saica en El Burgo de Ebro.
Fábrica del grupo papelero Saica en El Burgo de Ebro.
Toni Galán

Para Ortiz, la medida planteada por el Gobierno de España que ha recibido el visto bueno de Bruselas si implicará "una reducción importante con relación al primer trimestre de 2022, que es absolutamente necesaria, y generará una mayor estabilidad". Pero, aún así, destaca, "el precio de la luz no se acercará al nivel de 2019". Por tanto, si bien indica "esta medida servirá para paliar el impacto", habrá que "seguir asumiendo una importante pérdida de competitividad global para la industria".

Desde la planta de CAF en Zaragoza entienden, aún sin conocer en profundidad, los detalles de esta medida, que no bastará en el medio y largo plazo sino que habría que "modificar la estructura impositiva del consumo energético" para evitar este sobrecoste a las empresas ya que reconocen que "el precio unitario final de la energía eléctrica se ha duplicado". Asimismo, desde la dirección de BSH consideran que cualquier medida que tenga impacto en la reducción del precio del megavatio que están pagando "es bienvenida" pero ven "más importante trabajar pensando en el largo plazo en un plan estratégico de autogeneración de energía como país que potencie las renovables". Si pudieran, añaden "elegirían cambiar el sistema de tarifa, definido para un escenario que ha cambiado totalmente".

Planta de lavadoras de BSH Electrdodomésticos en La Cartuja.
Planta de lavadoras de BSH Electrdodomésticos en La Cartuja.
Guillermo Mestre

"Los precios actuales de la electricidad son insostenibles para toda la industria generando pérdidas muy relevantes para todas las empresas. Y Cemex no es una excepción", apunta Tomás Sánchez-Corral, director general de la cementera, que pide al Gobierno que se mantengan medidas proactivas el tiempo que sean necesarias".

Para Eduardo Villarroya, director general de Industrias Químicas del Ebro (IQE), la medida del Gobierno "afectará para bien a los bolsillos de empresas y ciudadanos, aunque seguramente el abaratamiento será un poco menos de lo que anuncian". En su caso, recuerda al inicio de la invasión de Rusia a Ucrania estuvieron pagando por la luz mas del 300%. "Lo que no se debería haber hecho", alerta, "es dar un giro de 180 grados en la relación de España con Argelia ya que puede suponer recortes, un gas más caro y tener que buscar mercados alternativos".

Instalaciones de Industrias Químicas del Ebro en Malpica.
Instalaciones de Industrias Químicas del Ebro en Malpica.
Guillermo Mestre

Según el experto José María Yusta "existen varias razones para no ser optimistas" ya que "la reacción europea para reducir rápidamente su elevada dependencia del gas ruso va a producir importantes movimientos en el mercado internacional del gas natural con inestabilidad de los precios durante un largo plazo de tiempo". En su opinión, "superar los próximos doce meses es crítico". Además, añade "existen efectos colaterales de la medida del Gobierno, principalmente porque será necesario repercutir la diferencia entre el precio real del gas y la referencia de 50€/MWh". A lo que hay que sumar, dice, "que las empresas eléctricas y los operadores del mercado han mostrado su oposición, lo que anticipa un escenario de conflictividad que se trasladará con toda probabilidad a los consumidores finales".

José María Álvarez y Jesús María Sahún, de Switching Consulting, creen que a estas alturas cualquier medida que pueda hacer el Gobierno es poco efectiva. "Si el gas sigue en valores de 100€/MWh, el coste de producción va a seguir siendo el mismo, con una tarifa u otra, por lo que alguien tendrá que asumir ese diferencial entre ingreso-coste, y siendo realistas siempre es el mismo, el consumidor". Se trata, indican, de "un problemas estructural: si el coste de la materia prima está elevado, los costes de producción se incrementan". Y advierten del alto precio que las empresas seguirán pagando: "Es un problema de liquidez y de margen comercial. El mercado doméstico esta sufriendo una fuerte inflación y pérdida de nivel adquisitivo, por lo que las empresas no pueden trasladar al mercado su alza de costes de aprovisionamiento, al margen de necesitar mayor liquidez para pagar las facturas de electricidad (en muchas pymes se ha multiplicado por 4). Así, "han visto disminuido su margen comercial entrando incluso en pérdidas para evitar perder competitividad en precio".

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