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Sistemas de Fonz para el envío de satélites

Bazus, empresa con sede en ese pueblo de Huesca, colabora en el diseño de una plataforma de lanzamiento en la Guayana Francesa.

Instalaciones del centro aeroespacial de la Guayana Francesa.
Instalaciones del centro aeroespacial de la Guayana Francesa.
Bazus

 

Especialización. En el ámbito industrial, como en otros sectores de actividad, se ha acelerado ya desde hace unos cuantos años la obligación de las empresas de centrarse en cuestiones muy específicas, ajustando así su ‘core business’ (negocio principal) para seguir en la brecha en mercados cada vez más competitivos. Tal cosa se puede decir que ha ocurrido con la empresa Bazus, ubicada en el pequeño pueblo de Fonz, en Huesca, que desde sus orígenes como una herrería tradicional (¡en 1810!) ha ido evolucionando hasta su actual especialización en el movimiento lineal y la fabricación vinculada a las soluciones correspondientes. Es por ello que los gestores del Centro Espacial Europeo de la Guayana Francesa han contado con esta pyme aragonesa para el diseño de la última de sus plataformas de lanzamiento de satélites de comunicaciones.

El trabajo. «Nuestro trabajo consiste en el desarrollo del sistema que permite alinear bien el satélite antes de que se pulse el botón de arranque para que vaya en el ángulo adecuado», resume Francis Bazus, máximo responsable de esta empresa familiar de Fonz, en referencia a lo que se ha hecho para el citado centro espacial, del que es uno de sus proveedores desde hace años. Esta colaboración, precisa, se inicia «con un estudio detallado de las especificaciones y los requisitos técnicos del sector espacial y, en particular, de la necesaria alineación del satélite en el momento crítico del lanzamiento». En ese instante, añade, «las enormes fuerzas que propulsan el cohete deben estar perfectamente alineadas con la guía de lanzamiento, ya que si no fuera así, cualquier leve desviación en esa fase tendría resultados catastróficos». Y es justo ahí, concluye, «donde nuestro conocimiento nos permite diseñar, construir y validar una solución simple y eficaz que garantice la alineación en esa fase crítica de lanzamiento».

Sexta generación. Francis Bazus es el miembro de la sexta generación de una familia que ha perdurado a lo largo de los años trabajando en Fonz para clientes que al principio estaban cerca y hoy están en cualquier rincón del mundo, aunque Alemania es su principal mercado. Un herrero de origen francés, Pablo Bazus, empezó a trabajar en 1810 como herrero, actividad que se fue ampliando a la artesanía del hierro, a los aperos, a máquinas más nuevas... así hasta llegar a la situación de hoy, en la que «combinando solidez y flexibilidad» usan su «experiencia como artesanos del hierro para aportar ideas útiles en cualquier ámbito industrial que requiera un desplazamiento lineal». Ingeniero industrial por la Universidad de Zaragoza, surgido del Centro Politécnico Superior (CPS), y con estudios también en un centro alemán, Francis Bazus pilota hoy con un hermano la pequeña empresa familiar, que cuenta con cinco trabajadores. «Trabajamos para ofrecer valor añadido a los clientes aportando soluciones de ingeniería y todo el mecanizado que necesitamos lo subcontratamos», apunta. «Nuestro equipo de ingeniería nos permite diseñar y fabricar cualquier solución basada en el movimiento lineal», señala. «Utillajes, dispositivos mecánicos, máquinas y herramienta a medida de cada aplicación y cliente», concreta.

Mercados. La exportación representa un 90% de las ventas de esta compañía de Fonz. «Alemania copa entre el 30% y el 40% de nuestros mercados, pero trabajamos mucho en países europeos como Suiza, Finlandia, Holanda, Francia y Portugal, pero también incluso en Rusia, México, Estados Unidos o hasta Australia», indica Francis Bazus. La pyme ofrece soluciones para sectores como la automoción, la aeronáutica, la aeroespacial, el ferrocarril, las artes gráficas, máquina-herramienta y ferretería industrial, metrología, óptica e ingeniería automática. Tras facturar entre medio millón y un millón de euros de media, en 2020 la empresa sufrió un desplome de su actividad y, por tanto, de su cifra de negocio. 2021 ha empezado «sorprendentemente bien», admite Bazus.

Itainnova. La pyme de Fonz ha tenido al Instituto Tecnológico de Aragón (Itainnova) como referente en su I+D desde hace muchos años. Con ellos –a través de la marca Wavecamm– creó hace unos años una tecnología para la seguridad de infraestructuras que ahora se ha quedado en ‘stand by’, esperando una oportunidad para su desarrollo futuro.

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