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Juan Manuel Ubiergo: "Sin diseño no hay innovación"

El director del Centro Aragonés de Diseño Industrial (CADI) echa en falta que se valore más una herramienta que hace más competitivas a las empresas.

Juan Manuel Ubiergo, director del Centro Aragonés dwe Diseño Industrial (CADI), el pasado martes.
Juan Manuel Ubiergo, director del Centro Aragonés dwe Diseño Industrial (CADI), el pasado martes.
Guillermo Mestre

Se define como un «adepto recalcitrante» al diseño. ¿A qué se refiere?

Me refiero a que soy alguien que cree conocer las fortalezas pero también las debilidades del diseño y con todo y con ello, o precisamente por ello, está entregado a la causa de su difusión como una herramienta de la gestión empresarial a la que no se puede renunciar.

¿Qué ha supuesto para usted escribir un libro como este?

Es un libro en el que reflexiono sobre el diseño, así es que me ha supuesto poner las cosas en orden, estructurar mis puntos de vista. El mensaje sobre el diseño se puede plantear desde diferentes ángulos y yo he querido hacer un recorrido amplio y aglutinador sobre la disciplina. He pretendido que sea útil tanto para las empresas como para el público en general.

Hace 20 años me dijo en una entrevista que apostar por el diseño «es una de las maneras que existe de innovar». ¿Qué cambiaría hoy de esa frase, dos décadas después?

Hoy simplemente reforzaría esa frase haciendo otra afirmación, que también recojo en mi libro, sin diseño no hay innovación. Se podrán tener aspiraciones de innovar, o se podrán realizar verbalizaciones de esa innovación, pero sin diseño no se concretan. El propio proceso de diseño es también fuente y origen de innovación, este principio –y poner al usuario en el centro– es el sustrato del Design Thinking, del que hoy todas las empresas han oído hablar. Le diría también que además sigue siendo la herramienta más al alcance de las empresas para innovar. Se celebran ahora 30 años de Impulso al diseño, 30 años por tanto desde los primeros seminarios y las primeras jornadas que programamos para las empresas y vemos que el mensaje sigue siendo vigente, como lo demuestra la evolución de empresas como Apple o Nike, pero también Decathlon, Lego, Ikea y tantas otras en la mente de todos.

El CADI se creó en 1997. ¿Cuáles considera que han sido sus mayores logros?

Contribuir, como brazo de los diferentes Departamentos de Industria del Gobierno de Aragón, a crear una cierta cultura del diseño y facilitar el entendimiento de la disciplina y sus herramientas en el contexto empresarial, así como la relación entre empresas y diseñadores. Hemos desarrollado mucha formación a lo largo de todos estos años, tanto para empresas como para profesionales del diseño, y hemos elaborado y puesto en marcha programas de asesoramiento a las empresas.

¿Y sus mayores fracasos, u objetivos que no se han conseguido?

El principal, no haber conseguido que el mensaje y la actividad de diseño tuviera un mayor grado de penetración entre las empresas aragonesas. Una encuesta realizada con la Cámara de Comercio mostraba que un poco menos el 50% de las empresa no considera todavía el diseño entre sus prioridades u objetivos. Es un resultado similar al del conjunto nacional y europeo, pero no es consuelo. Esperamos que la continuidad de las actuaciones junto a incentivos como las ‘Ayudas al desarrollo del diseño para la innovación’, de reciente publicación en el BOA, irán contribuyendo a mejorar esas cifras.

¿Cuál cree que es el posicionamiento de Aragón en lo que a diseño industrial se refiere?

El posicionamiento de Aragón es sobre todo claro y me atrevería a decir que cada vez más ampliamente compartido. En cualquier caso se caracteriza por poner el foco en la penetración del diseño en la empresa contribuyendo así a su competitividad. Ni somos peores ni mejores, ha habido Comunidades que se acercaron y en las que se desarrolló el diseño con antelación a la nuestra pero a todas nos está tocando adaptarnos y evolucionar con los nuevos postulados del diseño.

¿Cuánto está afectando la pandemia al diseño industrial?

La pandemia generó en primera instancia una respuesta espontánea con propuestas de solución a productos que escaseaban y creación de otros que las nuevas circunstancias exigían como necesarios o aconsejables. También tuvo que ver con la reconfiguración de los servicios que se estaban prestando, sobre todo en cuanto a la adaptación de los flujos en los establecimientos públicos, etc.; e influyó en otros que se han ido implantando en muchos negocios como el servicio a domicilio o la venta online. En este ámbito de diseñar los servicios los resultados han sido en mi opinión más consistentes. Es decir, que si bien la pandemia ha puesto de relieve la necesidad de diseñar cosas adaptadas a las necesidades, sin embargo, en general no ha servido de mucho en el caso de los productos, dada la premura en el tiempo existente para reaccionar.

¿Cómo ve el futuro en este campo, más cambiante, más estable?

Bueno, hay quien dice que ahora con la aparición y diseminación del Design Thinking estamos en un periodo equivalente al del impacto que supuso en la sociedad de la época la aparición de la Bauhaus a principios del siglo pasado. De hecho se está diseñando una iniciativa denominada la Nueva Bauhaus por parte de la Comisión Europea. Es verdad que el Design Thinking ha hecho mucho por la asimilación del diseño en las cúpulas directivas de las empresas, pero por otro lado parece que las aguas se van calmando. Lo que sí ha venido para quedarse es lo que siempre ha estado en el ADN del diseño que es velar por la sostenibilidad de lo diseñado, hoy bajo el nombre de economía circular, así como la necesidad de que contribuya a humanizar la tecnología.

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