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Economía

agricultura

Las D. O. aragonesas prevén una vendimia con cifras en la media y garantías de seguridad

Cariñena, Campo de Borja, Somontano y Calatayud estiman que recolectarán entre 130 y 140 millones de kilos de uva.

Imagen del inicio de la vendimia en el Somontano, en Huesca.
Imagen del inicio de la vendimia en el Somontano, en Huesca.
Javier Blasco/Efe

La vendimia ha comenzado ya en gran parte de Aragón sin complicaciones y con buenas expectativas por parte de los consejos reguladores de las cuatro denominaciones de origen de la comunidad autónoma, que juntas estiman recolectar entre 130 y 140 millones de kilos de uva, cifra que se sitúa en el entorno de la media de los últimos años. Así se lo hicieron saber ayer al consejero de Agricultura, Joaquín Olona, en una reunión telemática en la que recalcaron que no prevén sufrir contratiempos ni que se generen problemas asociados a la pandemia de coronavirus.

Las condiciones metereológicas registradas este año, con una pluviometría adecuada en invierno y primavera y un verano no demasiado caluroso, han permitido a la denominaciones dar inicio a la vendimia con previsiones positivas, manteniendo las cifras habituales en los casos de la de Cariñena y la de Calatayud, animando a superarlas en la de Campo de Borja y ligeramente a la baja en la de Somontano, si bien convencidos de que la calidad estará más que garantizada.

Ignacio Casamitjana, presidente de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Cariñena, reconoció que las previsiones de cosecha de la vendimia anunciadas a finales de julio, de 89 millones de kilos de uva, se habían reducido ligeramente para situarse en los 82 millones, una pequeña merma atribuida a una «evolución lógica» de la uva, aunque en todo caso –recalcó– solo se sabrá la cifra definitiva cuando concluya la campaña.

Respecto a la reunión mantenida con Olona, Casamitjana indicó que quedó claro que en el sector vitivinícola no existen condiciones que puedan favorecer contagios de covid-19 como los que se produjeron durante la campaña de la fruta. Entre otras cosas porque la uva se recoge en gran medida con máquinas –en Cariñena, en el 75% de las más de 14.000 hectáreas–, y quienes vendimian a mano son trabajadores que habitan en la zona, una realidad común en todas las denominaciones aragonesas.

«El sector vitivinícola aragonés es un ejemplo dentro del sector agroalimentario por estar muy bien organizado en torno a cooperativas y empresas mercantiles que no solo facilitan la comercialización, sino la gestión de la vendimia y del trabajo temporal de forma segura en una situación de pandemia», señaló el consejero.

Raquel Latre, presidenta de la D. O. Somontano, insistió en la mecanización del trabajo –en el caso oscense, de un 90% o 95%– y en el hecho de que los que trabajan en el campo son personas que «nos han ayudado a fijar población en el territorio». Esta denominación prevé recolectar unos 15 millones de kilos de uva, cifra muy inferior a los 21 millones del año pasado –una de las campañas más voluminosas de su historia– y que no llegará a la media de la última década, de 18 millones de kilos. La calidad, en todo caso, se da por sentada.

En Campo de Borja las previsiones, en cambio, son la de superar con creces las cantidades habituales, ya que estiman que la cosecha se sitúe entre los 28 y los 30 millones de kilos, números que nada tienen que ver con los 19 millones del año pasado. La D. O. Calatayud, única que no ha comenzado la vendimia (lo hará a finales de mes), prevé recoger unos 13 millones de kilos de uva, el 40% de esa cantidad utilizando máquinas. Miguel Arenas, presidente de su consejo regulador, anunció también mucha calidad.

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