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Ingeniería forense de gran precisión

La empresa aragonesa Atria Innovation crece con el análisis detallado de materiales y con proyectos de industria 4.0, entre ellos unos  robots colaborativos.

EMPRESA ATRIA INNOVATION / 17-01-2019 / FOTOS: FRANCISCO JIMENEZ [[[FOTOGRAFOS]]]
Sergio Nocito y Sandra Tornos, en la sede de Atria Innovation, en Plaza.
FRANCISCO JIMENEZ

No son los ‘Grissom’ o esos otros personajes de series de televisión como CSI que con avanzadas técnicas de investigación ayudan a resolver los más complicados crímenes, pero casi. Ellos hacen ingeniería forense, un término que pese a ser muy común en la Ciencia de los Materiales lo es menos en la vida cotidiana, aún cuando está ayudando a muchas empresas a afinar mejor sus producciones. Son los profesionales de una joven compañía aragonesa, Atria Innovation, convertida en aliada de grandes firmas como BSH Electrodomésticos y de pymes a las que apoyan con acciones de Investigación y Desarrollo (I+D).

«Nuestro trabajo se centra en investigar, hacer preguntas y realizar pruebas de laboratorio para determinar por qué se está produciendo un fallo», señala al hablar de su especialización en ingeniería forense Elena Martínez, cofundadora y líder de una empresa creada en 2014 junto a David Urrutia y que cuenta ya con 14 trabajadores. Tras reseñar la solución de un problema de preproducción de patillas de gafas conseguida con sus métodos, la emprendedora apunta que este es uno de los servicios que más les demandan en el área de Materiales. «También hemos realizado pruebas para determinar causas de fallos de piezas de automoción, electrodomésticos o ‘retail’», añade.

En el ámbito de los materiales, una de las dos ‘patas’ del negocio de Atria, otro de sus proyectos punteros tiene que ver con los denominados materiales inteligentes. «En este caso hemos trabajado con materiales capaces de autorrepararse en caso de sufrir una raya o cambiar de color con la temperatura», indica Martínez.

La valorización de residuos es otra de las actividades en la que trabaja esta pyme zaragozana. Para ella han extraído de sus resiudos de naranja sustancias como el limoneno (que se utiliza en cosmética) o la pectina, un espesante útil para hacer mermeladas.

La otra ‘pata’ de Atria Innovation es la directamente vinculada a la industria 4.0. En ese campo, explica la directora general de la compañía, su proyecto más innovador es un robot colaborativo embarcado en un vehículo de guiado automático (AGV), esos que se han hecho populares en fábricas como la de Opel en Figuerulas con el nombre de ‘cocodrilos’, que permiten a los operarios repartir los lotes de piezas que reciben a los puntos de montaje sin tener que desplazarse.

En esos AGV Atria ha colocado un brazo robótico que permite manipular 49 puestos mediante un sistema controlado con visión artificial y algoritmos de ‘deep learning’ para adaptar las tareas que debe realizar. De este modo, reconocen cada puesto de forma autónoma y las piezas sobre las que tiene que trabajar. 

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