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El textil se estabiliza

El mundo de la confección, moda y afines ha tocado fondo. Sus propias crisis (deslocalización, cambios en el modo de consumo) se han superpuesto con las de la economía global y el sector ha quedado diezmado. Ahora mira al futuro con más optimismo, con retos como la innovación y la especialización.

Mariano García, de Protocolo. Debajo, Michel Farjas, de Carmen Taberner.
Mariano García, de Protocolo. Debajo, Michel Farjas, de Carmen Taberner.
Guillermo Mestre

El sector textil /confección/moda ha experimentado en las últimas décadas una gran transformación que ha traído consigo «deslocalización y polarización máximas», reconoce un informe elaborado por Santiago Vicente Gómez y Conchita Sanz, profesionales vinculados a la Federación de Industrias Textiles y de la Confección de Aragón (Fitca). A pesar de esta difícil realidad, apunta el estudio, «en Aragón, poseedores de una larga tradición textil , hemos sabido aunar esfuerzos mediante el asociacionismo, con Fitca como punta de lanza, para evolucionar manteniendo nuestras peculiaridades y hoy por hoy, destacar como territorio de referencia».

Esta positiva visión del informe ‘Estado del textil en Aragón: moda y mucho más’, publicado en el último número de la revista ‘Economía Aragonesa’ de Ibercaja, se produce después de los duros años vividos en un sector que nada tiene que ver con lo que esto era hace solo unos años. Decenas de firmas de moda, talleres de confección y otras empresas afines han desaparecido o se han quedado reducidas a la mínima expresión como consecuencia de un tsunami que en gran parte ha venido de Asia -considerada por muchos como la fábrica del mundo-, pero ha dejado como supervivientes a firmas o muy especializadas o con sistemas logísticos punteros, como Inditex.

Lo reconocen Santiago Vicente, vocal de Fitca, y Conchita Sanz, responsable de Comunicación de la organización. «En los últimos años, el sector textil ha sufrido, más que una transformación, una auténtica revolución en todos sus ámbitos: formas de producción y de consumo han mutado radicalmente, dando lugar a un panorama totalmente nuevo», indican en el estudio. Y añaden: «No hay agente en el sector que no se haya visto dramáticamente afectado por estos cambios. La deslocalización brutal ha trasladado la práctica totalidad de las grandes producciones textiles españolas primero a lugares cercanos como Marruecos y Portugal, luego a Europa del Este y finalmente a Asia, lo que ha conllevado el desmantelamiento de buena parte del tejido industrial del textil en nuestro país y en el resto del mundo occidental».

Las crisis propias del textil , como la deslocalización y los cambios en el modo de consumo, destaca el informe, «se superponen a crisis económicas globales para dar lugar a un entorno de incertidumbre máxima». Pero después de un descenso continuado, afirman los expertos de Fitca, «los datos apuntan a una estabilización». En el mercado español, incluso, las previsiones son de un ligero repunte en un futuro cercano, afirman Vicente y Sanz, que confían en las posibilidades de nuestros profesionales para salir airosos en nuevos retos.

«Los nuevos modelos de negocio han compensado estos descensos, que fundamentalmente han venido provocados por la desaparición de empresas por la crisis de 2007», apunta también con optimismo Luis Aparicio, director general de la empresa aragonesa Ditex y presidente de Fitca.

Luis Aparicio, presidente de Fitca, confía en que los malos años del sector textil en España hayan quedado atrás. Más optimista aún es respecto a Aragón, tanto por su tradición en esta industria como por la instalación de Inditex en la plataforma logística Plaza, que aporta mucho a nuestra economía. La llegada de la multinacional fundada por Amancio Ortega y la creación de empresas de logística textil , afirma, demuestran que el camino hacia la introducción de nuevos modelos de negocio debe ser potenciado «atrayendo a nuevas marcas que puedan aprovechar las inmejorables condiciones de nuestra región». El director general de Ditex duda mucho de que pueda producirse una nueva caída del sector por más deslocalización, ya que actualmente solo se producen localmente de forma habitual series cortas y medias.

Santiago Vicente Gómez considera que se tocó fondo en 2014 y que el sector ya está «demasiado exprimido», por lo que ahora solo espera «una ligera tendencia al alza, sobre todo en la parte comercial». Eso sí, advierte de que quienes han ganado terreno y se han favorecido de la deslocalización, países asiáticos como China o los de Europa del Este, querrán ahora «más tarta del pastel y no se limitarán solo a producir, sino a diseñar y liderar todo el proceso».

«Tradicionalmente Aragón ha sido una de las regiones españolas con más textil-confección y lógicamente, aunque el sector confección por efecto de la deslocalización hizo que se redujera drásticamente la cifra de negocio, hay regiones que han sufrido caídas mayores totalmente irrecuperables», señala Luis Aparicio. En su análisis va más lejos aún al indicar que si en el pasado nuestra comunidad autónoma «fue referente en la confección para grandes marcas», actualmente lo es «por la especialización, calidad y profesionalidad de los trabajadores y las empresas existentes -en muchos casos familiares, no por ello pequeñas y que cuentan con importante volumen de negocio-, con directivos de segunda y tercera generación muy preparados que afrontan estos nuevos tiempos con la incorporación de nuevas tecnologías, cuidado diseño e importante apertura de mercados internacionales». Todas estas cualidades, afirma, constituyen posiblemente «la fórmula de éxito de muchas de las empresas aragonesas de nuestro sector».

«Aragón ha tenido siempre muy buena imagen a nivel nacional», coincide en destacar Vicente Gómez. «Todavía la tenemos, aunque estamos diezmados, y eso hace que podamos mantenernos», añade.

Reconocen los profesionales del sector que mucho ha perdido Aragón en materia textil , particularmente en lo más estrictamente industrial. En el informe publicado en la revista ‘Economía Aragonesa’, sus autores reseñan que «zonas como Caspe y Maella, entre otras, con la confección, o Illueca y Brea con el calzado, han tenido en este sector la referencia y el catalizador de su desarrollo, y hoy en día en algunos casos la esperanza de su supervivencia».

Pese al retroceso experimentado, desde Fitca destacan la positiva evolución de empresas que siguen en la brecha con muy buenos resultados. Entre ellas se pueden reseñar los casos de Protocolo y Carmen Taberner (ver textos adjuntos), así como los de las marcas especializadas en prendas para la montaña y otras actividades al aire libre como Trango o OS2O. Esta última recoge en su página web que «nos han puesto el lugar de nacimiento en muchos sitios, pero OS2O tiene genética pirenaica, del norte de Aragón, aunque nació como marca en el Himalaya nepalí».

Unidas como una piña en Fitca, las empresas del sector piden la elaboración con las administraciones de un plan estratégico del textil en Aragón que impulse su actividad. Las Cortes aprobaron el impulso de ese plan en febrero de 2017. Ahora habrá que darle forma.

Protocolo, la especialización como hecho diferencial. Habla con la ilusión de quien ama su trabajo, sin atisbo de agotamiento pese a su ya larga trayectoria profesional. Mariano García, tercera generación de una empresa que hace 111 años fundó su abuelo y luego continuó su padre (ambos con el mismo nombre que él), pilota hoy con su hija Ruth una compañía que en 1991 abrió la primera tienda en España especializada en traje para ceremonia de caballero, Protocolo. En casi 30 años de andadura, esta es hoy una firma claramente reconocida -en España y en otros países- después de ser pionera en los inicios de los años 90 como tienda para novios, la primera en Madrid de esas características.

Desde entonces «no hemos dejado de crecer hasta hace unos años», afirma, en referencia a la durísima crisis vivida entre 2008 y 2013. En todo este tiempo, precisa, Protocolo se ha extendido y cuenta ya con 51 puntos de venta, 14 de ellos en España y 9 en México, país en el que ha crecido de modo llamativo en los últimos años. «Empezamos con una tienda en la avenida Masarik de la ciudad de México, y luego hemos abierto en otras ciudades», indica. Franquicias en Colombia, Bolivia y Brasil confirman asimismo su expansión en Latinoamérica, «nuestro mercado natural», afirma el alma de una empresa que sigue trabajando como diseñador de las colecciones que luego fabrican varios talleres, la mayoría de ellos en España. La logística, con instalaciones en el polígono Empresarium, también se hace aquí.

Para Mariano García, la clave para mantenerse son salud en un sector que ha menguado mucho en España en los últimos años es «la constancia, no bajar la guardia (en momentos como la crisis) y nuestra especialización». Con el aval de El Corte Inglés y la salida de ‘minicolecciones’ con asiduidad, Protocolo sigue en la brecha con una facturación anual de 4,5 millones «y creciendo».

Carmen Taberner, la importancia de lo artesanal. Carmen Taberner es una empresa familiar en su tercera generación que tras iniciar su andadura fabricando ropa para bebés y niños muy pequeños ha ampliado sus horizontes para vestir a ‘teenagers’ (adolescentes) con modelos más frescos. El mimo en los diseños y una confección que aún mantiene mucho de artesanal es la seña de identidad de una compañía que ha podido sobrevivir a la crisis del textil que tan diezmado dejó al sector en Aragón y que mira al futuro pendiente siempre de las tendencias existentes en su mercado.

Fundada en el entorno de los años 50 por la abuela de Encarnación García, impulsora clave en la actualidad de una firma que hizo fuerte su madre, Carmen Taberner, esta empresa zaragozana diseña sus propios modelos y fabrica en talleres localizados en distintos puntos de España. El 90% de ellos, de hecho, está en nuestro país -el otro 10% se sitúa en Portugal-, aunque en Aragón la actividad fabril es muy reducida. Con 15 trabajadores, varios indirectos, la compañía tiene sus oficinas y un ‘show room’ en la calle Braulio Lausín de Zaragoza. En Fabara, cerca de Caspe, cuenta con un pequeño taller y un almacén.

Relata Michel Farjas, director comercial, los aires nuevos aportados por Encarna García en los diseños y, sobre todo, al abrir una nueva línea de ropa para adolescentes, My Bella Moon, una suerte de ‘cara B’ de Carmen Taberner. Dirigida a niñas de entre 8 y 14 años, aporta «otra frescura, otra tendencia», afirma.

Clave en la supervivencia de la empresa, además de la selección adecuada de los tejidos, es «estar siempre pendientes del mercado, viendo qué hace la competencia, qué piden los clientes, innovando continuamente», apunta Farjas. La ropa de Carmen Taberner se vende en tiendas multimarca, a las que abre su canal ‘online’.

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