Economía

Javier Gónzález: "Demonizar algunos tipos de combustible es muy peligroso"

El presidente de Bosch para España y Portugal ve imprescindible la estabilidad política y económica para que la industria siga creciendo ante unos mercados muy difíciles.

El presidente del Grupo Bosch para España y Portugal, Javier González Pareja, en Ibercaja.
El presidente del Grupo Bosch para España y Portugal, Javier González Pareja, en Ibercaja.
Francisco Jiménez

¿La automoción tiene más peso en el negocio de Bosch que los electrodomésticos?

Primero, diré que Bosch tiene cuatro grandes áreas de negocio: la movilidad y los bienes de consumo; las soluciones de energía; la seguridad –aquí tenemos los sistemas de votación de Cámaras de la mayoría de Parlamentos de España, aunque mucha gente no se fija en eso–; y la infraestructura industrial, por ejemplo las esclusas del canal de Panamá o la tuneladora de la M-30 son nuestras. En España, donde Bosch vendió el año pasado por valor de 2.500 millones, el primer negocio es la movilidad o automoción con algo más del 50%, y a nivel mundial está en el 60%. El segundo área de negocio, con diferencia, son los electrodomésticos, con BSH, una compañía que tiene su sede en Plaza.

¿Para qué fabricantes de coches trabaja Bosch?

Diría que para el único coche que no trabaja es para el de cuerda. Somos el mayor fabricante mundial de componentes para automoción: el motor de arranque lo inventó Bosch, los ABS, los controles de crucero automático, etc. Tenemos sistemas de seguridad, eléctricos, de propulsión sea coche gasolina, diesel, eléctrico, híbrido, es decir, toda la parte de seguridad activa y pasiva del vehículo. Estamos en todas las partes del automóvil y a nivel mundial facturamos casi 50.000 millones.

¿Son también proveedores de la planta zaragozana de PSA?

Sí, de hecho, en España existen 17 fábricas de coches. Aunque muchas veces nos subestimamos como país, somos el segundo productor europeo después de Alemania con 2,8 millones de coches. La automoción, si incluimos los fabricantes de coches y de componentes y recambios como nosotros y otros grandes grupos españoles como Antolín o Gestamp, podemos decir que junto con el turismo, somos el primer sector contribuidor al PIB, con más del 10%. Muchas veces no sabemos la cantidad de empleo que hay asociado a la automoción. Por eso tenemos que cuidar de la industria.

¿Cómo impulsarla más?

Primero, con estabilidad política y económica a largo plazo. Sobre todo en el mundo de la movilidad demonizar determinados tipos de combustibles es muy peligroso. Tiene que haber una neutralidad tecnológica. Todos queremos bajar las emisiones, pero hay que hablar con propiedad. Primero habría que preguntarse: ¿el coche eléctrico tiene emisiones cero? Pues sí, desde luego, cuando circula. Pero en el momento de cargarlo dependerá del ‘mix energético’ con el que se produzca la electricidad. Luego hay que considerar que en una ciudad más del 60% de las emisiones procede del sector residencial, el tipo de calefacciones que tienen las viviendas, y también del industrial, mientras que los coches suponen solo el 30%. Se habla únicamente del tráfico rodado en lugar de actuar en todos los frentes. Y por otra parte, si queremos en realidad menos emisiones, tenemos que trabajar fuertemente en reducir la antigüedad del parque, superior a 12 años.

¿Convivirán por mucho tiempo los diferentes sistemas de propulsión del automóvil?

Claro. Hay un hecho que mucha gente desconoce y es que las emisiones de CO2 en automóvil están aumentando porque el porcentaje de matriculación diesel está disminuyendo. ¿Por qué? Pues porque el motor diesel es un 15% más eficiente en emisiones que el de gasolina. Y no hay que olvidar que el peso del vehículo eléctrico puro, hoy en día, es inferior al 2%. Entonces, digamos que hay que informar más que politizar a la población de las soluciones que hay.

¿Cuándo será de uso masivo el vehículo eléctrico?

Ocurriría, y lo digo como consumidor, si se dieran tres circunstancias: una, que el coste fuera igual o inferior a uno comparable a gasolina o diésel; dos, que tuviera una red de recarga suficientemente amplia; y tres, que el tiempo de recarga fuera similar a esos diez minutos que pasamos en la gasolinera. Hoy, eso no se da. Y de poco sirve que los fabricantes de autos y componentes tengamos la tecnología del coche eléctrico si luego no podemos recargarlo.

Faltan inversiones, ¿no?

Hubo una primera medida de decir ‘vamos a obligar a que en todas las gasolineras haya dos puntos de recarga eléctrica’. Creo que en España hay 22.000 gasolineras, entonces habría 44.000 puntos. Mi compañero José Luis López-Schümmer, que fue presidente de Anfac y de la Cámara de Comercio Alemana para España, y ahora es vicepresidente, dice que si todos los coches fueran eléctricos necesitaríamos de 700.000 a 800.000 puestos de recarga. Además, menos de una cuarta parte de la población española tiene un garaje donde se lo pueda cargar por la noche. Por tanto, hay que trabajar, pero los fabricantes de componentes y automóviles, por una parte, y las administraciones, por otra, para poder hacerlo realidad.

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