Economía

El express

Emprender como editor especializado

Juanjo Ariño apuesta con su empresa Teell (Todo está en los libros) por un nicho de mercado que acerca un saber muy valioso.

Juan José Ariño, en La casa del libro de Zaragoza.
Juan José Ariño, en La casa del libro de Zaragoza.
Aránzazu Navarro

Desde 2015. Juan José Ariño, Juanjo, tuvo éxito vendiendo automóviles durante muchos años en Zaragoza y tras dejar esa ocupación en 2013 y disfrutar de un año sabático en 2014, con 51 años se convirtió en 2015 en emprendedor. Más concretamente en un editor, un ‘publisher’ en el sentido anglosajón de la palabra, una persona que publica libros aunque no cuente con una imprenta propia. Recordando una frase que canturreaba el hermano de su abuelo –«todo está en los libros»–, Ariño se percató de que muchos libros de disciplinas concretas, de materias especializadas, incluso técnicas, no llegaban a España porque no se traducían a nuestra lengua. Ahí vio un nicho de mercado, una oportunidad, y se lanzó a por ella. El amor a un deporte que practica y ha estudiado, el ajedrez, le llevó a publicar en 2015 su primer libro, ‘Curso de ajedrez’, de John Nunn. Desde entonces, ha sacado 28 más, de disciplinas como los algoritmos, el big data, el póker o la ciberseguridad, amén de otras historias de ajedrez, una de Amazon y hasta dos libros escritos por él mismo, ‘Ventas para emprendedores’ y ‘Vendedor, una profesión sobre la que edificar tu vida’.

Su sello. La editorial de este emprendedor zaragozano, Teell (Todo está en los libros) está muy bien representada y expuesta en librerías como La casa del libro de la calle San Miguel de Zaragoza. Ahí posa Juanjo Ariño para la cámara de Aránzazu Navarro, restando importancia a los volúmenes escritos por él y destacando otros como ‘El futuro de las profesiones’, de Richard y Daniel Susskind, que habla de la amenaza de los sistemas de inteligencia artificial a las ocupaciones más tradicionales, o a los que abordan la estrategia de los datos. Entre los libros publicados por Teell hay tres que han aparecido en las listas de más vendidos de The New York Times: ‘Superinteligencia’, de Nick Bostrom, cuya publicidad dice que ha sido recomendado por Bill Gates; ‘Lo inevitable’, de Kevin Kelly, sobre «las 12 fuerzas tecnológicas que configurarán nuestro futuro», y ‘Endgame’, de Frank Brady, sobre el ascenso y descenso de Bobby Fischer, «el más brillante prodigio americano al borde de la locura», un libro que, según Teell, es lectura obligada para todos los aficionados del ajedrez. El último libro publicado por Ariño, hace tres o cuatro meses, fue ‘Big data en Recursos Humanos’, de Bernard Marr, un alemán formado en Cambridge que escribe en Forbes y del que cuatro obras han sido traducidas al español por Teell. El próximo volumen que esta publicará es sobre filosofía.

Operativa. Juanjo Ariño define Teell como «un sello unipersonal, una empresa de colaboradores». Él es quien se pone en contacto con los autores (a través de sus representantes o de las editoriales que tienen los derechos de sus libros), con los traductores (entre ellos los egresados del grado de Traducción de la Universidad San Jorge), con las imprentas (una es Gráficas Cometa, de Zaragoza) y con los distribuidores (Distrifer es el de referencia). Para contactar con ellos y estar al día de lo que hay en el mercado acude a ferias de libros como las de Londres, Fráncfort, Buenos Aires, Madrid y Barcelona. Hasta ahora ha invertido más de 160.000 euros y ha facturado más de 150.000 y su objetivo actual es publicar unos 10 libros al año. «Hemos hecho lo más difícil», apunta, tras señalar que su próximo paso es buscar un distribuidor en México y quizás en otros países latinoamericanos. Ahora incluso se plantea publicar a autores locales, aunque reconoce que ese sería otro modelo de negocio, y descarta entrar directamente en los e-books, donde se vende menos y se gana también menos, aunque la mayoría de los libros de Teell ya están en ese formato. «Yo quería un proyecto propio», resume Ariño al hablar de esta aventura. «Tengo vocación de transmitir conocimiento de gente valiosa, lo que no es romántico, pero me llena», concluye.

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