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El transporte afronta un año de cambios

El nuevo reglamento del sector exige tener al menos Bachiller o un FP de grado medio para ser camionero.

Transportistas europeos.
El nuevo reglamento de transportes cambia las exigencias para adquirir una capacitación.
EFE

El transporte está considerado un «termómetro» de la situación económica y parte del colectivo ya ha comenzado a observar menos alegría que hace un año. El ejercicio ha arrancado con la entrada en vigor del nuevo reglamento que rige su actividad, que eleva las exigencias de formación a los nuevos transportistas, y por la subida del combustible empieza a notarse en sus márgenes. Y sigue la preocupación por el aumento de la competencia desleal que les está haciendo perder clientes.

Desde la asociación empresarial de transportes discrecionales de mercancías, Tradime Aragón, aseguran que han empezado a percibir la ralentización de la que hablan las previsiones. «Desde el verano no se arrancó igual», confiesa Santiago López-Montenegro, presidente de la organización. Con dos meses por delante de precampaña y campaña electoral pide a los políticos «que seamos capaces de ponernos de acuerdo con un Gobierno estable, sea del color que sea». Recuerda que «el dinero es miedoso» y las empresas necesitan «estabilidad».

«Hay cierta ralentización», coincide Carmelo González, presidente de la federación de empresas de transporte de Zaragoza, Fetraz, y vicepresidente de la patronal nacional CETM. Destaca la incertidumbre en sectores como el automóvil por los recortes de producción por el ‘dieselazo’, una «amenaza latente», aunque en Aragón la planta de PSA-Opel se encuentra en un buen momento. En la Comunidad hay otra amenaza para el colectivo, por el anunciado cierre de la central térmica de Andorra, que el sector calcula dejará sin trabajo a 150 camiones que transportan a diario carbón. Unos camiones «de difícil reconversión para otra actividad», reconoce González, para los que pide ayudas.

Título de Bachiller para conducir un camión

Entre los cambios más importantes las dos organizaciones de transportistas apuntan la recién aprobada modificación del reglamento de ordenación de los transportes terrestres (ROTT). Publicada en el BOE del pasado 20 de febrero, llega con casi cinco años de retraso y no ha gustado al sector. «Ha venido tarde y no en las condiciones que esperábamos», lamenta López-Montenegro desde la organización de los pequeños y medianos transportistas. Denuncia las «trabas» que supone para el colectivo la exigencia del título de Bachiller o una FP de grado medio para acceder al título de transportista. Un requisito que se suma a la complejidad que venían denunciando patronales y sindicatos por el examen actual para obtener el título de competencia profesional.

El portavoz de Tradime reconoce que «sabemos que no dejamos de ser profesionales y tenemos que tener unos conocimientos y que Europa lleva tiempo diciéndonos que el sector carece de la formación que tienen otros países». Sin embargo, cree que la normativa deja una «puerta abierta por detrás» y no resuelve la entrada de profesionales a través de cooperativas que acaban agrupando a falsos autónomos. Critica que no ven «equilibrada» la regulación.

"Tenemos colonizada España de camiones de terceros países, con menos protección social"

La competencia desleal continúa siendo otra de las preocupaciones del sector. «Tenemos colonizada España de camiones de terceros países, con menos protección social, que nos están reventando el mercado», denuncia Santiago López-Montenegro, presidente de Tradime. Confiesa que las empresas de transporte aragonesas «estamos renunciando a Europa» ante la imposibilidad de competir con los salarios que rondan los 250 euros al mes de los conductores de países del Este. Por ello, pide una normativa de cabotaje que evite esos desequilibrios como la llamada ‘ley Macron’ aprobada en Francia hace más de dos años. Por ella, el conductor de todo camión que descargue o cargue en Francia tiene que cobrar al menos el salario mínimo francés (1.500 euros al mes).

Controvertido reglamento de transportes

Desde la patronal zaragozana de las grandes compañías, Fetraz, no ven tan claro que esta sea la solución. «Aquí en España tenemos lo mismo, una diferencia brutal entre las comunidades autónomas», con 48 convenios provinciales, tres en Aragón, apunta Carmelo González, presidente también del Comité Nacional del Transporte por Carretera (CNTC), que es el interlocutor del sector con la Administración. Considera más controvertido el nuevo reglamento de ordenación de los transportes terrestres (ROTT). «Existen muchas dudas sobre su aplicación y cada comunidad está aplicando normas diferentes», afirma. Elevar el nivel de formación exigido al llamado gestor de transporte puede perjudicar a un sector en el que afirma que hay problemas para cubrir puestos. «No encontramos profesionales para hacer carretera». Sobre todo, cuando hay que dormir fuera de casa. «Es duro estar en la carretera días y días» y el «desarraigo familiar» que provoca, reconoce. A ello une la pérdida de atractivo de la profesión porque «el salario se ha ido ajustando en estos años» y los márgenes no se recuperan para incrementarlo, confiesa.

"Es duro estar en la carretera días y días y el desarraigo familiar"

Accidentes laborales 

«Sus nóminas se engordan a costa de su salud», asegura Pilar Pardillo, responsable de Carreteras y Urbanos de UGT Aragón. Muchos ahorran las dietas que cobran y cambian los restaurantes por ‘tuppers’ y los hoteles por una litera en el camión, lamenta. Coincide en la crítica al ROTT porque exige «una formación sin tener conciencia de a quién se dirige», un colectivo en su mayoría con estudios básicos. Además, desde el sindicato reclama que los accidentes al volante se computen como laborales y no solo de tráfico como hasta ahora, aunque los conductores afectados sean tratados por las mutuas.

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