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El Banco de España advierte de que la reforma laboral no ha frenado la temporalidad

El supervisor avisa de que esta "excesiva" rotación en el empleo "incide negativamente" en la productividad y en la desigualdad salarial.

Exterior de la sede del Banco de España en Zaragoza.
Exterior de la sede del Banco de España en Zaragoza.
Guillermo Mestre

España ha salido de la crisis sin resolver el gran mal que aqueja a su mercado laboral desde hace ya varias décadas: la excesiva temporalidad, la más alta de Europa, con tasas cercanas al 27% a cierre de 2018, según datos de la EPA. Ni siquiera la reforma laboral aprobada en 2012 por el Gobierno del PP -y que el de Sánchez finalmente ha renunciado a derogar ni siquiera parcialmente- ha servido para disminuir estos altos niveles de eventualidad, según deja entrever el Banco de España en un informe hecho público este viernes sobre los flujos de creación y destrucción de empleo durante la fase de recuperación.

"El mercado laboral español sigue adoleciendo, por tanto, a pesar de los profundos cambios normativos observados a lo largo del periodo considerado, de una excesiva temporalidad y rotación del empleo", advierte la entidad presidida por Pablo Hernández de Cos, que hace hincapié en que esto "incide negativamente no solo sobre la productividad, sino también sobre la desigualdad de los ingresos laborales". Por ello, considera que es conveniente potenciar el atractivo de la contratación indefinida -para lo que ya existen diferentes incentivos por parte del Gobierno- pero -puntualiza- "sin que ello vaya en detrimento de la creación de empleo".

El Banco de España analiza en este estudio diferentes variables del mercado laboral para llegar a la conclusión de que el empleo generado durante estos cinco años de "crecimiento robusto" es similar al de los años previos a la recesión, e incluso la intensidad sería "algo mayor" en la presente recuperación, puesto que el crecimiento del PIB es algo inferior al de los dos años anteriores al comienzo de la crisis. A su vez, cree que tampoco se aprecian "grandes cambios" en lo referente a la destrucción de puestos de trabajo respecto al bienio 2006-2007 y que son «mayoritariamente» los trabajadores temporales quienes la padecen.

La gran diferencia que se observa es al analizar las entradas al empleo en función del tipo de contrato. Así, es normal que durante la etapa de crisis se incrementen los accesos al mercado laboral mediante un contrato temporal y así fue entre 2009 y 2015, en línea con los mayores incentivos que las empresas tienen para optar por este tipo de contratación en contextos de elevada incertidumbre. De igual manera, en este periodo se registró una "importante reducción" de las conversiones de trabajadores eventuales a indefinidos. Sin embargo, pese a que la recuperación económica está "más afianzada", la tasa de temporalidad de las entradas al empleo "no ha mostrado signos de moderación y se ha mantenido estable en un nivel ligeramente superior al observado en 2006", avisa el Banco de España.

El supervisor sí se ha observado, en cambio, un repunte en el número de puestos temporales que se convierten en indefinidos a partir de 2017, a pesar del cual este porcentaje se situaba a finales de 2018 en el 8%, un nivel claramente inferior al observado antes de la crisis, cuando llegó a alcanzar valores próximos al 13%. Además, resalta que la creación de puestos de trabajo indefinidos parece haber descendido aún más en esta etapa de expansión, lo que dificulta solventar la dualidad española.

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