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Economía

Los clústeres de automoción españoles piden en Zaragoza una transición energética pactada

Demandan prudencia y diálogo al Gobierno para adaptarse y que la descarbonización no suponga pérdida de empleos

Todos los participantes en el encuentro en Zaragoza el pasado martes
Los clústeres de automoción españoles piden en Zaragoza una transición energética pactada
IZE

Los clústeres de automoción españoles, que agrupan a más de 800 empresas, han reclamado en Zaragoza una estrategia clara y dialogada con todos los sectores implicados para abordar la descarbonización de nuestra economía y la transición energética frente a anuncios que generan incertidumbre a los fabricantes de automóviles, de equipos y componentes y a la industria auxiliar, a sus trabajadores y, en definitiva, a todos los usuarios y consumidores.

Este pronunciamiento, alineado con los que han realizado en los últimos días tras conocer el proyecto de Ley de Cambio Climático y Transición Energética que prepara el Gobierno de España, y que contempla la prohibición de fabricar coches diésel y gasolina en 2040, los fabricantes de automóviles y camiones a través de su asociación ANFAC, o los proveedores de automoción agrupados en SERNAUTO, se produce en el encuentro que han mantenido en Zaragoza los distintos clústeres de automoción del país con esta última organización.

Los clústeres españoles de automoción recuerdan que un sector con el peso de este, que emplea directa e indirectamente a dos millones de personas en España y representa el 18% de las exportaciones con una contribución al producto interior bruto (PIB) cercana al 10%, requiere al menos ser consultado a la hora de abordar una estrategia para abordar el cambio climático y la transición energética. Estos retos, con los que la industria está comprometida, son además foco de cuantiosas inversiones y un enorme esfuerzo investigador.

A juicio del sector de automoción español, que reitera su ofrecimiento para abordar de forma conjunta todas estas cuestiones, la ausencia de una estrategia como la que ya han puesto en marcha países de nuestro entorno y la difusión improvisada de mensajes como los que hemos escuchado estos días, genera incertidumbre, confunde al consumidor que no sabe por qué tecnología optar y puede paralizar inversiones repercutiendo con ello negativamente en el empleo en España, actualmente el segundo fabricante de vehículos europeo.

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