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Economía

Opel frena el plan del nuevo Corsa para Figueruelas y descarta más inversiones

El comité rechaza la decisión unilateral e insta a la empresa a reconsiderar sus planteamientos y presentar un plan industrial para retomar la negociación.

Imagen de la cadena de montaje de Opel España en Figueruelas.
Imagen de la cadena de montaje de Opel España en Figueruelas.
Guillermo Mestre

El nuevo Corsa no se hará en Figueruelas. El proyecto P2JO queda paralizado y el grupo PSA, propietario de Opel, estudia un nuevo emplazamiento para fabricarlo. Con esta decisión, que cayó como un jarro de agua fría en la planta, se desayunó ayer el comité de empresa y también con el anuncio de la paralización de las inversiones en la nave 1 de Carrocerías, la imposibilidad de optar a nuevos modelos y la realización de un estudio para integrar las dos líneas de producción en una sola en la planta.

Y no acabó ahí el órdago de Opel. "A la vista del bloqueo en la negociación", según la dirección, "nuestro grupo nos ha transmitido" esta decisión, así como el mandato de "gestionar los impactos" que la misma pueda tener en volumen y pérdida de empleo "de la forma más racional y eficiente posible. En los próximos días hablaremos con la representación de los trabajadores sobre la mejor forma de incorporar todos estos nuevos conceptos en la negociación del convenio colectivo, que retomaremos oportunamente".

Dicho esto por parte de la compañía, los sindicatos seguían ayer tratando de digerirlo y pendientes de reunirse con sus ejecutivas para ver qué línea seguir. Mientras tanto, Sara Martín, de UGT, y presidenta del comité de empresa, indicó a través de un comunicado, el rechazo tajante a esta decisión empresarial. "Como comité de empresa no podemos compartir ni aceptar esta decisión unilateral. El comité decidió suspender, que no romper, unas negociaciones en las que la empresa solo quiere hablar de sus propuestas". Una suspensión que, precisó la presidenta del comité, "está condicionada a que la dirección nos presente un plan industrial para las dos líneas y los tres turnos".

En el mismo comunicado, el comité insta a la empresa a que reconsidere la decisión y "acepte los condicionantes que nos permitirían volver a la mesa de negociación" y así "tratar de alcanzar un acuerdo de convenio deseado por todos, que garantice las inversiones y el futuro de la planta y que a la vez sea compatible con unas condiciones laborales dignas para los trabajadores y trabajadoras". Además, Sara Martín llamó a la participación de todos los trabajadores a una concentración de protesta en la pausa del bocadillo a las 9.35 delante de la nave 40 para mostrar a Opel el disgusto de toda la plantilla.

"Estamos todavía digiriendo la decisión que la compañía ha trasladado a la comisión permanente. Nos tomamos en serio la decisión de la empresa, pero hay que tomarla enmarcada en el ámbito temporal de una negociación", señaló José María Fernando, secretario de la sección sindical de CC. OO. en Figueruelas. En cuanto a qué pasará ahora, avanzó que cada sindicato va a analizar la decisión de la empresa para "ver si nos dejan solo la vía de la movilización o hay alguna otra salida".

Desde CGT, Santiago Arcos, calificó la decisión de "chantaje" y "medida de presión" que toma la dirección después de que los sindicatos hayan decidido suspender la negociación y no retomarla hasta que la dirección asuma cinco "requisitos mínimos" irrenunciables: contrato relevo para los nacidos en 1957, recontratación de 170 eventuales despedidos, plan de rejuvenecimiento de la plantilla, integración de los niveles 6 y 7 de trabajadores más cualificados en el convenio y un plan industrial.

"Opel está creando una alarma social que no está justificada", señaló Javier Lezcano, de Acumagme, ante la intención de la empresa de llevarse de Figueruelas el nuevo Corsa por no tener a día de hoy un acuerdo de competitividad firmado con el comité de empresa. A expensas de que la ejecutiva del sindicato de cuadros analice pormenorizadamente hoy lo que les ha trasladado la compañía, Lezcano piensa que "no puede ser una decisión definitiva" la que les presentó ayer la compañía sino una medida de presión para que la Administración y toda la sociedad se impliquen y llegar así a una situación de conflicto total que nadie desea y menos la representación de los trabajadores.

A un "chantaje" intolerable aludió también Juan Pardo, de OSTA, para referirse al órdago de medidas que les presentó ayer Opel. "La negociación de este convenio empezó mal desde el principio" porque se inició con imposiciones, premura de plazos y la intención de la empresa de hablar solo de sus propuestas sin presentar ningún plan industrial.

Aunque los sindicatos prefieren ser prudentes y no definir su estrategia hasta que hablen con sus ejecutivas, esperan que lo anunciado por la compañía no se lleve a efecto sino que lo reconsidere y se retome la negociación.

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