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Economía

Las calles que retrató Galdós en los 'Episodios Nacionales'

Un paseo por los callejones y paseos de Zaragoza que fueron testigo de los dos sitios a la ciudad.

La calle Cuatro de Agosto en la actualidad
La calle Cuatro de Agosto en la actualidad

Benito Pérez Galdós recaló en Zaragoza para escribir varias crónicas sobre la invasión francesa en la capital aragonesa. La lectura de los 'Episodios nacionales' es como un viaje al pasado por los lugares más céntricos de la ciudad. 

La actual calle Asalto realiza el mismo recorrido del río Huerva. Aquellos que lucharon por Zaragoza se ayudaron de la imponente muralla que todavía perdura a día de hoy, y que sufrió numerosos intentos de derribo y un sinfín de escaladas por parte de las tropas francesas para tratar de entrar en la ciudad. En el lugar donde estaba situada la batería de Palafox, y donde murió el coronel Sangenís, se encuentra hoy una lápida conmemorativa.

La calle del Cuatro de Agosto, denominada del Peso, anteriormente, recuerda una de las jornadas más sangrientas y tediosas que se desarrollaron durante los dos sitios a la ciudad. En la actualidad, es una de las calles más transitadas de la zona de 'El Tubo' de Zaragoza, especialmente desde la apertura de Puerta Cinegia y su conexión directa con la plaza de España.

La calle Heroísmo se llamaba de la Puerta Quemada, ya que daba a parar a esta puerta de entrada a la ciudad. Su nombre es un recordatorio de los actos intrépidos y valientes que realizaron los defensores de la ciudad.

El paseo de la Mina lleva este nombre porque fue el lugar en el que los franceses colocaron una mina que que consiguió volar el templo de los Santos Mártires además de otros muchos edificios cercanos.

La calle en honor a Manuela Sancho se llamaba Pabostre. Se distinguió durante los dos sitios como proveedora de agua y alimentos en un primer momento, y como artillera junto al convento de San José ya en 1809. Sus restos fueron exhumador del cementerio de Torrero y colocados en la cripta de la iglesia del Portillo junto a los de Casta Álvares y Agustina de Aragón. Curiosamente, es el único personaje de los Sitios de Zaragoza de quien se guarda una fotografía.

También a Félix Garcés, defensor del convento de San Agustín, y a Policarpo Romea, uno de los clérigos encargados de mantener el orden entre la población, se les dedicó sendas calles en el barrio de La Magdalena.

Por su parte, la calle y plaza de San Agustín siguen teniendo el mismo nombre, aunque tras las batallas, solo la fachada del convento sigue en pie, en la que, incluso tras su restauración y conversión en el actual Centro de Historia, pueden verse los impactos de artillería que recibió.

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