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Andrea ya tiene su premio dorado

Andrea Blas ha vuelto del Campeonato del Mundo junior de waterpolo con un extra en su maleta: la medalla de oro.

Andrea Blas muestra la medalla lograda en Trieste.
Andrea Blas muestra la medalla lograda en Trieste.

Con una sonrisa de oreja a oreja. Así está Andrea Blas desde el pasado sábado. Ese día la jugadora del Escuela Waterpolo Zaragoza ascendía al Olimpo de las mejores junto a todas sus compañeras de la selección española junior de waterpolo. En Trieste se proclamaron campeonas del mundo de la categoría. Andrea estaba feliz. «Con momentos así te das cuenta de que el trabajo de todo el año sirve para algo», afirma mientras rememora el logro.

Una hazaña que consiguió tras anotar tres tantos en la final contra Hungría «Cada vez que metíamos un gol lo celebrábamos a tope. Sabíamos que el oro estaba cada vez más cerca». Cuando se le pregunta por las personas de las que se acordó al ganar el oro no lo duda ni un segundo. «Me vinieron a la mente muchas personas. La primera mi abuela, que antes del campeonato había tenido un accidente y le había prometido que me vendría con la medalla. Además me acordé de mi familia y mis compañeras de equipo. Todos me han ayudado a llegar hasta aquí».

Un camino en el que el equipo capitaneado por la jugadora zaragozana ganó todos los encuentros que disputó. «No pasamos ningún apuro. Cada partido que pasaba veías cómo el equipo iba mejorando», afirma Andrea, que escribió con esta presea una página más de su gran currículum. Además a partir de ahora podrá decir que es la única aragonesa que tiene un título mundial en waterpolo.

Pero no ha sido este el único Campeonato del Mundo que ha disputado Andrea este verano. La progresión de la que fue galardonada en 2010 como mejor deportista aragonesa del año es tal que ya debutó con la selección absoluta y este verano se fue a Shanghái para defender la camiseta del combinado nacional «Fue una experiencia bonita. Aunque no quedamos en una buena posición ,la relación que tenemos dentro de la selección es excelente», afirma al recordar la undécima plaza en la que quedó España en la ciudad china. Ahí queda patente la ambición de Andrea. Unas ansias de superación que demuestra cada vez que se mete en la piscina, ya sea para defender a España o al Escuela Waterpolo Zaragoza, su club.

Andrea, que juega en la posición de boya, debutó con la selección con la que se acaba de proclamar campeona del mundo en 2007 y desde entonces no ha dejado de crecer como jugadora gracias a su esfuerzo. Un trabajo que se ha visto recompensado este verano, un periodo que la reciente campeona mundial califica como «diferente». Y es que mientras la mayoría de los españoles disfrutaban de la playa o la montaña, Andrea viajaba a China e Italia para hacer lo que más le gusta, jugar al waterpolo, experiencia que se culminó con el primer puesto en el Mundial júnior.

Un logro que se fragua desde la humildad que atesora una chica que no suelta el balón de waterpolo desde los siete, cuando su hermano le metió el gusanillo de este deporte en el cuerpo y comenzó una relación que ya ha dado varias alegrías al deporte aragonés. «Me enganché porque iba a verlo a los entrenamientos y probé por no quedarme sentada en la grada», afirma recordando sus comienzos.

Todo un ejemplo de persona que lucha por lo que quiere y no para hasta lograrlo, Andrea ya tiene marcado su próximo objetivo. «Ahora quiero jugar una final olímpica y ganarla», afirma rotundamente. Mientras llega ese momento seguirá compitiendo en la máxima categoría del waterpolo con el Escuela Waterpolo Zaragoza, su club de toda la vida.

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