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VOLEIBOL

Una rúbrica para seguir en Europa

El CAI Teruel suma su segunda victoria seguida en ¿Champions¿ y allana el camino para continuar en las citas continentales.

Conexión Hernán a García-Torres, ayer en el Jezero.
Una rúbrica para seguir en Europa
MILOS MILIVOJEVIC

Serbia hace gestos para entrar en la Unión Europea. Como país que aspira a codearse en el mismo status político, el futuro es incierto, aunque como potencia deportiva no se le duda ese honor. Y ahí brilla con especial intensidad. En el voleibol se colgó la medalla de bronce en el último Mundial italiano, una selección que se trufa con la inagotable cantera de chavales que buscan el escenario perfecto para dejarse ver. La ‘Champions League’ es uno de ellos, y en Kragujevac hay un equipo con un puñado de descarados jugadores que merecen tener más premio a su entrega en la pista. Ayer, el Radnicki volvió a perder en el helador Jezero, y dice adiós a continuar en Europa. Una puerta que se abrió para el CAI Teruel por dos veces, por levantar el trofeo de campeón de la Superliga, y en la que ha encontrado el camino para seguir haciéndose como club y como equipo. Ayer, confirmó que sus pasos son certeros, aunque a punto estuvo de tropezar y salirse del trazado. Por su bien, no cayó y continuó firme sumando una victoria que no fue inmaculada. Un triunfo, el primero fuera de su feudo, el segundo consecutivo contra el mismo rival. Un triunfo en la primera de las tres finales que se le presentan al conjunto que gestiona Óscar Novillo si quiere llegar a la meta final, la segunda fase del torneo continental. Primer objetivo de su ideario. Un triunfo que mantiene vivo su sueño continental en la Copa CEV, el segundo campeonato por caché que también saboreó la pasada campaña.

El CAI Teruel acudía a la invernal Kragujevac después de un viaje demoledor, y con el recuerdo vivo de aquel partido jugado el Día de Reyes contra el mismo bloque de jóvenes imberbes. Entonces estaban Cupkovic y Zoran Jovanovic, perlas del voley serbio que volaron a nobles equipos. Slobodan Kovac gestiona esa plantilla como si fuera el padre: doce hijos a los que trata con cariño. Y en ese grupo maneja otro brillante que trata de pulir: el receptor Ivanovic, con 20 añitos, que apunta alto pese a que le falten un puñado de centímetros. Pero tiene descaro, todos son osados. Así pudo comprobarlo el CAI ese 6 de enero y así lo sufrió ayer. Entonces, el Radnicki le hizo un set y a punto estuvo de forzar el 'tie-break'. La pasada noche, fría y nevada, en el congelador llamado Jezero, no hubo drama, pero sí un momento de duda que el CAI solventó con un arrebato de orgullo, el que le ha hecho grande. En el calentamiento previo atronaban los coros de Carmina Burana, combinados con un clásico de los 80 de Bonnie Tyler: “I need a hero…”, cantaba la galesa. Los poco más de 400 espectadores que poblaron las gradas del vetusto Jezero (aunque la estadística reflejara 1.000; si hay menos, multa de la CEV) ya tienen su héroe, al que se rindieron cuando Kovac le retiró en los dos últimos puntos del partido.

Costó entrar en calor. Aunque el Radnicki apretó e hizo sudar a un CAI que funcionó a tirones en las dos primeras mangas: se marchaba de tres puntos, y forzaba dos errores; daba aire a su marcador, y volvía a manchar su inmaculada renta. Cáceres, Batista y Rojas, el feliz papá, alimentaban la cuenta ofensiva; no terminaba de ser efectivo el juego del conjunto naranja frente al pundonor del Radnicki al que no le temblaba la mano (18-22) impulsado por Ivovic y Hadzifejzovic (uf, qué complicado es de escribir y, sobre todo de pronunciar). Los aficionados abucheaban cada saque del CAI, y aplaudían a rabiar el acierto de sus chicos. Pero Cáceres cerró el primer set y silenció al personal.

La película se repetía a continuación. Pero multiplicados los errores. Los fundamentos que se juzgan vitales en el juego del CAI, el saque y la recepción bajaron de rendimiento, y los tanteadores fueron muy, muy ajustados. El Radnicki se calentó y puso nervioso al conjunto naranja que pasó de dominar a ser dominado. 20-20 y, a partir de ahí, la locura. El Radnicki levantó una bola de set (23-24) y volteó el electrónico. Ivovic hizo aullar el Jezero y un fallo de Bernal casi lo hunde.

Gran bronca de Novillo. Vuelta a empezar. Reacción: 1-4. Otra vez a parar el juego: 4-4. “Vamos a hacer puntos, por favor”, gritaba Novillo. Nada de quitarse el balón de en medio, de pasarlo, más determinación en saque, atención en la recepción, trabajo en la segunda línea… 5-5, 6-5, 7-5, 8-5. Tiempo técnico. Los niños brincan y saltan. El público enloquecido. Ni Cáceres en diagonal, ni 'pay' de Batista. Bueno, bueno, gorro por aquí, finta por allá, que los serbios se crecen (11-9). ¿Quiénes son los profesionales? El CAI logró recomponerse en el momento preciso, ese en el que al Radnicki le entra la duda (14-16). Es cuestión de creerte que eres capaz de conseguirlo. El conjunto de Novillo miró al centro y Bernal se creció en la red. El saque se enderezó y Efrón se tranquilizó y gestionó mejor la recepción, y el juego fluyó.

El CAI vio clara la senda del triunfo, y al Radnicki se le acabó la gasolina. El CAI rubricó seguir en Europa. La CEV está ahí, también la ‘Champions’. Quedan Noliko y Cuneo. Un reto difícil, pero no imposible.

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