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REAL ZARAGOZA - FC BARCELONA

Tierra amiga

Leo Messi regresa a Zaragoza, una ciudad y un equipo que le inspiran. Sin embargo, en su primera visita cayó ante el filial.

Messi se escapa de Contini, décimas antes de fusilar a Roberto, en el partido de marzo pasado.
Tierra amiga
EFE

Leo Messi regresa a Zaragoza. Una inquietante amenaza para la afición blanquilla, que ha sufrido en sus carnes el talento salvaje del mejor jugador del mundo. Su última comparecencia, hace siete meses, se cerró con tres goles y mil guiños. Una exhibición que dio la vuelta al mundo y que todavía retumba en el imaginario colectivo.

El argentino, coleccionista de registros y trofeos, almacena en su disco duro vital aquella noche de gloria en La Romareda. "Fue un partido fantástico, en el que disfruté mucho. Marqué grandes goles, uno en especial, que es uno de mis favoritos", comenta el rosarino. Se refiere a la obra de arte que arrancó en el centro del campo cuando le robó el balón a Ander Herrera, forcejeó con el vasco, se marchó, esquivó la entrada de Jiri Jarosik, se internó en el área, dribló en dos ocasiones a Matteo Contini y cruzó el balón lejos del alcance de Roberto. Una frenética sucesión de acciones culminadas todas ellas con éxito y que le depararon un sinfín de titulares elogiosos en la prensa de todo el planeta. "Messi hace magia", "Oda al fútbol", "Messi espacial", "¿De qué planeta viniste, Leo?" o "La Pulga se hace gigante" glosaron aquella gesta infinita. 'La Reppublica' fue más allá: "En España hay un loco de nombre Messi que juega al fútbol como quizás nadie lo haya hecho nunca".

Gabriel Milito fue testigo de primera mano sobre el verde zaragozano. "Fue una actuación prodigiosa pero afortunadamente Leo nos tiene acostumbrados a esas cosas. Es un jugador único, por su calidad y por su humildad". El Mariscal es íntimo de Messi ya desde los tiempos del primero en el Real Zaragoza. En el Camp Nou han solidificado esa amistad hasta convertirse en inseparables. Tanto Messi como Pep Guardiola fueron los sostenes del central durante su agónica recuperación de su maltrecha rodilla.

En sus conversaciones, Milito le ha transmitido el feliz recuerdo de su etapa en tierras aragonesas. "Gaby siempre se acuerda de su paso por el Real Zaragoza. Es un club que le ha marcado y por el que siente cariño y gratitud. Además, en Argentina es un club muy popular por la gran cantidad de buenos jugadores argentinos que han estado ahí", apunta Messi.

Contra el filial de Longás

Pero este invisible hilo que une al '10' azulgrana con Zaragoza no acaba aquí. Se remonta a hace más de seis años, concretamente al 25 de septiembre de 2004. Aquel día, las poco más de 200 personas que acudieron a los campos de la Ciudad Deportiva para presenciar el duelo entre los filiales zaragocista y barcelonista, tuvieron el privilegio de contemplar al que hoy es un mito viviente del deporte del balón.

Ninguno de los compañeros de Messi aquella tarde dio el salto al primer equipo. De hecho, solo Verdú ha construido una carrera en la elite. En el lado aragonés sobresalía Antonio Longás junto a Ángel Lafita, el portero Miguel o el delantero Piti. Curiosamente, el argentino paladeó una agria derrota (3-0).

Lamentablemente, sus posteriores apariciones contra el conjunto zaragozano, han sido más afortunadas para sus intereses. Colecciona seis goles contra el escudo del león.

Desde 2007 se ha convertido en un azote despiadado, con un ensañamiento descomunal el pasado ejercicio, cuando puso la quinta piedra a la goleada en el Camp Nou (6-1) y remachó con el 'hat trick' en la segunda vuelta en el campo aragonés, donde a sus tres dianas unió un penalti que cedió gentilmente a un Ibrahimovic necesitado de gloria. Mañana aspira a un nuevo capítulo.

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