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CAI ZARAGOZA

Sin lugar al error

Paolo Quinteros y Julio González, frente a frente en un CAI-Tenerife de tiempos pasados
Sin lugar al error
HERALDO

Por el hecho de estar invicto en casa, por el de ser el máximo favorito al ascenso, por venir de una derrota que no debió producirse en La Palma ante un rival claramente inferior a los rojillos, por encontrarse ya a dos partidos del líder y para dar una alegría necesaria a su afición en el último encuentro del año como local. Todos esos son los argumentos por los que el CAI Zaragoza no puede fallar esta noche (21.00) ante el Tenerife Rural. Ni las ausencias de Lescano o Guerra, ni el cansancio acumulado con los últimos viajes, ni la gran mejoría canaria desde la llegada de Fergerson y, especialmente, del veterano y talentoso Lou Roe pueden trastocar los planes de los de Abós ni desembocar en errores del pasado que volvieron a repetirse el viernes. El propio técnico decía ayer que no es cuestión de desquitarse de lo ocurrido el otro día sino que "hay que ganar el partido".

 

Este tiempo navideño es tiempo de reflexión y el CAI ha debido analizar sus últimos errores para que no vuelvan a repetirse. En su pista, hasta la fecha, nadie ha sido capaz de derrotarle, aunque dos de sus compromisos se fueron al tiempo extra. Pero eso tampoco garantiza el éxito si no se afronta el choque con la concentración necesaria. Precisamente esos bajones mentales son los que han llevado a los rojillos a tirar por la borda algunos partidos que tenían en el bolsillo. Como el último de La Palma.

 

Resulta imprescindible para lograr el triunfo ante los de Iván Déniz el recuperar la solidez defensiva. Y desde ella tratar de desplegar las armas ofensivas. Los Phillip, Quinteros o Barlow deben resultar letales otra vez cuando les llegue el balón tras generar ventajas. Porque retomar el juego colectivo y sin individualismos parece otra de las claves.

 

Además, buena parte del éxito pasará por una mayor contundencia del juego interior, algo que no se vio el pasado viernes. Cerrar el rebote, intimidar y volcar ataques al poste bajo deben ser las herramientas para minimizar el gran peligro tinerfeño, Lou Roe. El experto pívot, fichado hace unas semanas, ha promediado en sus seis partidos disputados 20,3 puntos, 7 rebotes y 23 de valoración. Junto a él, otro fichaje reciente, el escolta Dave Fergerson ya ha alcanzado una media de 13,1 puntos por choque. Ellos dos son los más peligrosos y Abós lo sabe: "Si logramos que Roe no haga un gran partido y Fergerson tampoco, pararemos parte de su mecánica y tendremos mucho ganado".

 

Aunque al técnico rojillo también le preocupa que un ex del CAI como Sergio Pérez Anagnostou cumpla aquello de brillar con sus triples ante sus antiguos compañeros. La experiencia de hombres como Julio González o Iván Rodríguez también ayudan a un equipo que ha sabido reponerse a un 0-6 inicial para colocarse ya en 14ª posición con cinco triunfos y nueve derrotas.

 

A pesar de ello, el conjunto tinerfeño tendría que caer en las garras del potencial rojillo. Al abrigo de su afición, a la que quiere ofrecer su particular regalo por estas fechas, el CAI ha ofrecido sus mejores prestaciones. Con la gran implicación de los bases, la versatilidad del australiano Barlow, la contundencia de sus torres y la vuelta a sus números de los estiletes DP y Quinteros el triunfo no se puede escapar. No se debe escapar.

 

Luego ya se verá si el equipo llega a la Copa Príncipe o no, pero lo fundamental, y para lo que no hay margen, es recuperar el camino de las victorias y huir de algunas luces de alarma que asomaron en La Palma.

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