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Silva, el príncipe de Dinamarca

El ex futbolista del Real Zaragoza juvenil está destacando poderosamente en las filas del Velje, un equipo de la Segunda División danesa.

Edu Silva, durante un partido con el Velje.
Silva, el príncipe de Dinamarca
HERALDO

Dinamarca. Hamlet. El Príncipe. Probablemente, la pieza teatral más influyente de la cultura occidental. La venganza como flujo de comportamiento humano. Cuatro siglos después de la obra de William Shakespeare, el aragonés Edu Silva también gravita sobre Dinamarca. Y junto a él, un lamento, una reivindicación, un legítimo y deportivo derecho de revancha, de alcanzar la plenitud que le fue negada en su tierra. La historia no es nueva. Ni la de Shakespeare ni la del maltrato que sufre el futbolista aragonés. Edu Silva lo encarna en un relato esclarecedor de todo lo que se hace y se deshace en la cantera zaragocista.

 

Con 19 años, Edu Silva significaba un magnífico proyecto de delantero en la Ciudad Deportiva. Sin embargo, en el pasado verano decidió cambiar de aires. "He estado más de una década en el Real Zaragoza. Antes, había jugado en el Amistad. Estoy muy contento de mi etapa formativa en el Zaragoza. Me enseñaron mucho todos los entrenadores que tuve. Afortunadamente, conseguí ser el máximo goleador en casi todas las categorías. Sin embargo, concluida mi etapa juvenil, apenas tenía perspectivas para crecer. Me ofrecieron jugar en el Universidad, un equipo filial que milita en la Regional Preferente. Con todo respeto para este conjunto, pensé que no era lo mejor para mi progreso, pues poco se puede mejorar en la regional. Por eso decidí dar el paso, hacer la maleta e irme a Dinamarca", explicó Silva.

 

La oferta era tentadora. Y Edu Silva la aceptó, subordinándolo todo al amor por el fútbol. "Dejaba muchas cosas en Zaragoza: mi familia, mis amigos, todo. Pero, si quería ser futbolista, tenía que irme. Llegó una buena propuesta del Vejle, un conjunto que el año pasado bajó de Primera División a Segunda. El fútbol allí es inferior a España, pero la Segunda también es potente. El reto era grande, pero lo acepté, porque sabía que mi futuro no estaba en la regional de Aragón, sino allí", continuó Edu Silva.

 

La experiencia está resultando enriquecedora. "El equipo trabaja de forma profesional. Se entrena todos los días en sesiones de mañana y de tarde. La vida es un poco más monótona que aquí. A veces te hartas de comer solo pescado, arroz y mantequilla. Son peajes que hay que pasar, como el de dejar la casa. El proyecto del club es bueno. En unos días se incorporará otro jugador formado en el Zaragoza: Goodwin, que también pasó por las categorías inferiores del Liverpool. Todavía me restan un par de años de contrato en Dinamarca, aunque no descarto intentar otra experiencia en Inglaterra, que es un fútbol que me gusta, y, por supuesto, regresar algún día a casa, que siempre será Zaragoza", concluyó.

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