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REUNIÓN ENTRE POSCHNER E IGLESIAS

Sesión pública

Gerhard Poschner y Agapito Iglesias hablaron ayer personalmente por primera vez desde la dimisión irrevocable del dirigente alemán.

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Gerhard Poschner y Agapito Iglesias hablaron ayer. Y lo hicieron en la calle, a la vista de quien quisiera verlos o adivinase su presencia en la terraza de una céntrica cafetería zaragozana, en pleno Paseo de Sagasta. La cita del dimitido director general del Real Zaragoza con el presidente y máximo accionista de la SAD ocupó algo más de una hora, poco antes del mediodía, en las inmediaciones de Codesport, la empresa matriz del constructor soriano.Fue la primera vez que ambos hablaban cara a cara en muchas semanas. Por supuesto, la primera vez que tenían un vis a vis desde que, el pasado viernes por la tarde, Poschner presentó la irrevocable dimisión de su cargo (el número 2 del organigrama del club) mediante un burofax remitido a la sede zaragocista. De hecho, Poschner se vio obligado a utilizar ese método, acudiendo a una estafeta de Correos, al no obtener respuesta alguna a la serie de llamadas personales y de mensajes de texto -sms- remitidos al teléfono móvil de Agapito Iglesias durante los días precedentes. La incomunicación a la que ha sido sometido el ejecutivo alemán por parte de todos los compañeros de despachos en los últimos dos meses ha sido prácticamente absoluta, hecho que comenzó a hacerse patente a los ojos de todo el mundo en el viaje del equipo a La Coruña, el primer fin de semana del presente mes de mayo.

Ahora, ante la envergadura de la decisión del germano, a Agapito no le ha quedado más remedio que volver a dirigirle la palabra para intentar poner el punto final a su relación laboral de la mejor manera y lo antes posible. El sábado, el soriano dedicó el día a digerir la noticia en silencio. El domingo, la jornada fue muy ajetreada para el presidente. Desde primera hora de la mañana, abordó su encuentro con los presidentes de las peñas en el Club Náutico. Pasado el mediodía, tocaba misa en la Basílica del Pilar. Y por la tarde, la cita estaba en la Ciudad Deportiva donde el filial se jugaba (y fracasaba en el intento) el pase a la siguiente ronda de la fase de ascenso a Segunda División B.

Aunque el domingo sí hubo una breve conversación telefónica en la que Agapito rompió el hielo tras infinidad de días de alejamiento del que fuera su íntimo amigo Gerhard Poschner, la primera vez que se vieron físicamente fue ayer lunes, alrededor de la mesa de un velador mientras tomaban un café con hielo y un botellín de agua. Fue un encuentro tenso, con gafas de sol en muchos momentos. Con gesto serio permanentemente por parte de ambos interlocutores, un talante muy alejado de la buena relación que hubo siempre entre el soriano y el teutón.

Dar forma a un nuevo finiquito

En las próximas horas, Agapito Iglesias ha de afrontar la redacción y liquidación de un nuevo finiquito laboral. Alrededor de esta cuestión giró buena parte de la charla entre ambos dirigentes, los dos más relevantes de la pirámide de mando del club hasta hace cuatro días, cuando Agapito ha vuelto a quedarse solo junto a sus 'intocables' (así los denominó en diciembre) Pedro Herrera, Javier Porquera, Antonio Prieto y Ernesto Bello.

"Poschner ha sido mi amigo, es mi amigo y será mi amigo. Es un grandísimo profesional, pero se ha acabado un ciclo. Estará con nosotros siempre que haga falta", aseguró Agapito Iglesias el domingo ante la prensa antes de reunirse con los peñistas, clonando la valoración que en su día hizo justo después de la dimisión de Eduardo Bandrés, el anterior presidente.

Iglesias, en una particular versión de los motivos que han llevado a Poschner a abandonar el Real Zaragoza, esgrimió la afección que han sufrido el alemán por las críticas de parte de la prensa y otros de carácter familiar. Sobre toda esta libre interpretación de Agapito, es posible que Poschner tenga algo que decir en un futuro próximo. Este asunto está aún vivo y falta por correr el telón.

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