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REAL ZARAGOZA

Salgan, jueguen, ganen

El Zaragoza, con sus tres nuevos refuerzos, tiene la obligación de derrotar en La Romareda al colista, el Xerez.

Gay y Nayim, de espaldas, observan a sus jugadores en un entrenamiento.
Salgan, jueguen, ganen
José miguel marco

La Liga depara circunstancias tan singulares, tan llamativas, como la que el Real Zaragoza vivirá esta tarde: a un palmo del ecuador de la competición, el cuadro aragonés recibe al colista, el Xerez, en un partido de alto voltaje: de tal necesidad que el partido se escribe con mayúsculas, se esculpe en relieve. La Romareda acoge a las 17.00 un encuentro de triunfo imprescindible.

 

La dimensión se analiza desde variados perfiles: ya es hora de que José Aurelio Gay marque con una muesca su casillero de triunfos en el banquillo zaragocista; es preciso, además, acabar con la racha de resultados que ha anclado al equipo en las calderas de la Liga; y, de paso brindar una imprescindible alegría a la afición de La Romareda. Que no es cuestión menor.

 

Pero, sobre todo, el Real Zaragoza precisa dar un golpe de autoridad; ganar con solvencia y apartar su destino del que ha de afrontar el último clasificado de la Liga, un Xerez inmerso en una gravísima crisis, que acaba de cambiar de manos y de técnico. El cuadro aragonés está en otra dimensión, en otro ámbito. Y ni se le puede pasar por la cabeza brindarle un respiro a un colista que debe salir esta tarde de La Romareda aún más condenado, aún más alejado de la salvación.

 

Como ya es habitual, ha vivido el equipo una semana intensa, en la que se ha hablado mucho, y de todo menos del partido ante el conjunto gaditano.

 

Pero hoy ya sobran las explicaciones y esa dialéctica de cara a la galería: a estas alturas, pocas cosas hay que explicarle a una afición que sabe cómo están las cosas, cómo se ha llegado hasta aquí y de qué forma pesa sobre cada cual la responsabilidad. A una parroquia que es consciente de que, por encima de todo, es preciso ofrecer oxígeno y respaldar a quienes pueden impulsarse desde los sótanos de la tabla, los jugadores.

 

Entre ellos, José Aurelio Gay pondrá en escena a las tres caras nuevas de la plantilla, los tres recién incorporados. El checo Jarosik, el portugués Eliseu -que ya se estrenó el domingo pasado en Cornellá- y el chileno Suazo, al que se le encomienda la tarea del gol. Será la puesta de largo de las apuestas del nuevo régimen zaragocista, de los discípulos de Agapito, que tras el fracaso de septiembre en la elaboración de la plantilla se examinan ahora en la repesca de enero. Para la que, además, se anuncian nuevas incorporaciones además de los ya zaragocistas. Tiempo hay de enmendarse...

 

El cuadro aragonés se entrenó ayer a puerta cerrada en La Romareda en el último ensayo antes del encuentro de hoy. Y es poco probable que, al margen de la entrada de los recién fichados, el técnico revolucione el equipo que puso en escena el pasado domingo ante el Espanyol.

 

La puerta es de Carrizo, tras esa situación extraña en la que se ha ubicado a López Vallejo, que estará en el banquillo a pesar de que el Zaragoza no quiere contar con él. En la retaguardia, las bandas son de Diogo y Paredes, debido a la tradición de Obradovic de sufrir algún problema físico en la antesala de los partidos. En el centro, es fijo Pulido y es previsible que se acomode a su lado Jarosik, aunque tampoco se puede descartar a Goni. Por delante, la línea de tres con Ander Herrera en el centro, Ponzio y Jorge López. Y otra línea de vanguardia con Lafita y Eliseu en los extremos y Suazo, un 'Chupete' con gol, como referencia de ataque.

 

Recibe el cuadro aragonés a un Xerez alterado, inquieto, al borde de un ataque de nervios. Antonio Poyatos ha tomado de momento el lugar en el banquillo que deja vacante Ciganda. El reto de los andaluces es encontrar en La Romareda esa cuerda que les permita sujetarse a la Primera División. La obligación de los de Gay es cortársela.

 

Ya ha pasado el tiempo de los discursos, de las excusas y las explicaciones. También de las pruebas. Así que el reto de esta tarde en La Romareda es claro: salgan, jueguen, ganen.

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