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CAI BM ARAGÓN

Ricardo Arregui: "Si pensara que esto es un punto final para el club, continuaría"

El presidente del CAI Aragón se despidió ayer del cargo en un emotivo encuentro. Después de un lustro repleto de éxitos, arranca una nueva etapa en el equipo naranja.

Cuesta decir adiós cuando uno ha disfrutado y ha hecho disfrutar tanto. Ayer se despidió Ricardo Arregui de la presidencia del CAI Aragón. Con él se va el lustro más brillante en la historia del balonmano aragonés, un deporte que ha alcanzado una dimensión impensable en esta tierra. Rodeado de los muy suyos, de su familia y de su junta directiva; y también de nosotros, de quienes hemos sentido el enorme orgullo de narrar las gestas del equipo que él tomó en la Segunda División (División de Honor B), Arregui se atrevió a decir adiós entre emocionadas lágrimas, cuando todos pedían un hasta luego. Sí, al tipo duro, al neurocirujano que todos los días toma decisiones con un paciente mucho más trascendentales que la rutina de un equipo de balonmano, como humano que es, le tembló el pulso para agradecer todo el cariño recibido. "Es la primera vez que estoy nervioso en estos cinco años", se arrancó, visiblemente emocionado. "Hay ciclos en la vida, y mi ciclo en el club acaba hoy. La decisión la he madurado mucho y ya está tomada. Ya se la he comentado a la gente que quiero", continuó Arregui.

Nada más anunciar su marcha, la duda surgió en la rueda de prensa. ¿Se trata de un punto final o un punto y seguido para el equipo deportivo que ha paseado el nombre de Aragón por Europa? "Si en algún momento pensara que esto (su marcha) es un punto final para el club, continuaría, seguiría trabajando con todas mis fuerzas. Lo que ha ocurrido es un cambio económico. Quizá se pierda algo de romanticismo. El tiempo dirá si el cambio es a mejor. Espero que la Administración se dé cuenta de lo que hay que hacer. Además de trabajar con la base, es imprescindible una elite a la que emular. La afición quiere equipos ganadores", subrayó Ricardo Arregui.

Interesaba también el porqué. ¿Por qué se ha marchado después de cinco años repletos de éxitos deportivos? "Ricardo Arregui no quería ser obstáculo para ninguna empresa que quisiera introducirse en el CAI Aragón. Yo no vendo ni compro; yo soy médico, yo doy salud. Cuando se planteó el cambio de club básico a sociedad anónima, ya planteé mi marcha a los compañeros de la junta. Ante todo, quiero que el proyecto perdure, pues no es el proyecto exclusivo de una persona. He luchado a tope para que el balonmano fuera noticia. Vienen tiempos difíciles, pero considero que el club está preparado para luchar", reiteró.

Arregui también desveló la estructura de club que deja. "Espero que el futuro del equipo sea el que merece, el que se ha ganado a pulso en la pista. Estoy convencido de que se van a conquistar títulos, de que vamos a ser un referente del balonmano español y europeo. El conjunto se puede mejorar con una ayuda económica. Hay una buena labor de Óscar Mainer detrás. El equipo está hecho. Los vicepresidentes, Poblador y Aguerri, tienen firma. Ganar es muy difícil, pero estamos en el camino. Hemos batido todos los récords en el balonmano español", señaló Arregui.

Recuerdos imborrables

En el repaso final, el discurso regresó a la vertiente más emotiva. "Me voy y dejo recuerdos imborrables. Entrar al pabellón Príncipe Felipe y ver las gradas llenas en el partido de la final ante el Magdeburgo fue una sensación indescriptible. También recuerdo especialmente el día del fallecimiento de mi mujer, Pilar. Al día siguiente logramos al ascenso a la Asobal. Todo ha ido muy rápido, y en este momento del adiós solo me queda deciros que estoy orgulloso de la junta directiva que ha estado conmigo hasta el final. Porque el mayor patrimonio de una persona es la gente que le quiere, y hoy me siento muy querido", concluyó Ricardo Arregui.

El punto final (o seguido) no lo puso él, sino la concurrida sala de prensa del pabellón Príncipe Felipe, que lo ovacionó. Las palmas no eran gratuitas. Aplauso para la ambición de un hombre que ha empujado con todas sus fuerzas para que el balonmano aragonés diera un viraje radical y en cinco años se haya situado en la vanguardia mundial.

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