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CAI ZARAGOZA

Prudente ilusión

El CAI Zaragoza terminó ayer los ensayos con sensaciones positivas, aunque todavía hay que esperar a ver cómo responde el equipo con la competición en marcha

Se acabaron las pruebas y llega lo serio. El CAI afronta desde este viernes la competición oficial, y lo hace tras un periodo de preparación que invita a la ilusión, pero con prudencia. Las sensaciones han sido buenas, el equipo empieza a funcionar, aunque quedan muchas incógnitas por resolver, puesto que habrá que ver cómo se adapta a una liga tan competitiva como la ACB o cómo evolucionan algunos de los jugadores que aún no han dado la talla en la pretemporada.

El baloncesto de calidad, el de elite, regresa a Zaragoza. El CAI ha demostrado a lo largo de estos ocho amistosos que está listo para comenzar. No en vano, ha sido capaz de derrotar a tres conjuntos de ACB (Granada, Gran Canaria y Pamesa). Pocos podían imaginar que el cuadro de Curro Segura sería capaz de vencer a equipos de esa entidad, pero el acierto a la hora de mantener el bloque del año pasado vuelve a ser fundamental tanto en el funcionamiento del grupo como en el espíritu de trabajo, lucha y entrega que se respira en el vestuario rojillo.

Una vez vistos todos los amistosos se puede afirmar que en Reus, ante Real Madrid y Pamesa, el CAI estaba muy verde y vio cómo dos equipos superiores a él y con numerosas bajas le pasaban prácticamente por encima. El regreso de Quinteros, la victoria ante el Granada y la meritoria derrota en la prórroga ante el Estudiantes en el Magariños levantaron el ánimo del club aragonés. Sin embargo, el torneo de Logroño dejó una de cal y una de arena, con un flojo partido ante el iurbentia y un esperanzador triunfo ante el Gran Canaria. El último éxito frente a todo un Pamesa inspira confianza, pero a quienes presenciaron el encuentro les dejó un sabor de encuentro irreal, ya que la apatía de los valencianos y el tremendo acierto de los de Segura en la primera mitad desvirtuaron el choque.

Colectivamente el equipo ha ido creciendo con el paso de los encuentros. Con bastante paciencia en ataque, buscando las mejores opciones de tiro y basando mucho su juego en los grandes tiradores desde el perímetro, el CAI ha sido capaz de sumar con cierta facilidad. En defensa ha sido más irregular, algo que podría ser la tónica de la temporada dada la extraordinaria calidad individual de algunos de sus rivales. Pero quizá el aspecto que más puede preocupar a estas alturas del año es el rebote. En el lado positivo está que el CAI es capaz de rebotear bien en ataque. Hombres como DP, Garcés o Arteaga han demostrado buenas maneras en esa faceta, sin embargo, no han sabido aprovechar esas segundas, terceras y hasta cuartas opciones. Pero el problema está bajo el aro propio. Los pívots no han cerrado bien el rebote y han concedido demasiadas capturas ofensivas a los adversarios.

Por puestos, en el de base ha brillado más un veterano e inteligente Victoriano que un Taurean Green al que aún le queda por aprender. Individualista y precipitado por momentos y poco acertado en el tiro, el estadounidense tiene margen de mejora. El perímetro parece de garantías. La enorme capacidad anotadora de Quinteros, unida a la incansable entrega de un productivo Guerra, la clara evolución de Lescano y la "especialización" del tirador Pérez hacen pensar que el puesto está bien cubierto.

¿Y por dentro? Ahí puede haber más dudas. El que no genera ninguna es Larry Lewis. El "abuelo" de la liga es un ejemplo a seguir. Hace grupo, trabaja en ambas zonas, asume la responsabilidad y anota con asiduidad. El único pero es que prefiere jugar por fuera y pegarse poco en la pintura. Garcés es la asignatura pendiente, puesto que con una actitud algo pasiva en esta pretemporada no ha convencido a su entrenador, quien le castiga con muchos minutos en el banquillo. Debe reaccionar, y si no tendrá serios problemas. Phillip y Arteaga han ido en progresión ascendente, cada uno en su rol, aunque todavía tienen que alcanzar su mejor nivel, mientras que Starosta aún se tiene que adaptar al grupo tras un único amistoso.

Buenas vibraciones sí, pero con cautela, ya que esta liga es dura y cualquiera puede ganar cualquiera, un arma de doble filo.

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