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Deportes

JORNADAS SOBRE GESTIÓN DEPORTIVA

"¿Privatizar? Aquí no se privatiza nada"

Un prestigioso grupo de gestores deportivos participó en una jornada que analizaba la actividad deportiva en grandes ciudades. El hilo central fue la coordinación entre los recursos públicos y la iniciativa privada

Fue un encuentro de primera en el recién restaurado Seminario, el nuevo centro de Urbanismo. Una cita de prestigio que lograba reunir a la vanguardia española en gestión deportiva. Un gesto admirable en un territorio poco dado a semejantes exquisiteces. Allí estaban los máximos responsables municipales del deporte de Madrid y Barcelona, Pere Alcober y Miguel de la Villa, junto a Manu Blasco, responsable del área en la Corporación de Zaragoza. Con ellos, el presidente del Real Zaragoza, Eduardo Bandrés, y el vicepresidente de El Olivar, Vicente Duaso. Fernando París, entre otras cosas socio director de AFP Grupo y presidente de la asociación de gestores (Geda), llevaba la manija de la conversación. La iniciativa estaba promovida por la empresa Bellvis Gestión.

Había abierto la jornada el director general del Deporte del Gobierno de Aragón, Álvaro Burrell.

La mesa redonda -el eje principal de las jornadas sobre "Modelos de gestión deportiva en grandes ciudades"- puso de relieve la galaxia en la que se mueven Madrid y Barcelona. Y más allá de gestión o instalaciones o atención al ciudadano, del mismo concepto de deporte, de la importancia que se otorga a una actividad fundamental, algo que no son capaces de atisbar los políticos aragoneses.

Era llamativa la convicción con la que De la Villa esgrimía los argumentos por los que merece la pena apostar por la organización de grandes eventos deportivos: "Por su reflejo sobre el deporte base y la difusión de la imagen de la ciudad en el mundo". Algo que Madrid, candidata olímpica, percibe con tan contundente claridad ha sido imposible hacérselo entender a Zaragoza y a la Expo. Cosas de la política...

Alcober y De la Villa iban asfaltando un camino en el que se ponía de relieve la necesidad de coordinar la iniciativa privada y la gestión pública. Y, en concreto, se puso de relieve "los datos muy satisfactorios" sobre la gestión indirecta de los recursos públicos, tanto desde un punto de vista económico, como deportivo y el mantenimiento de las instalaciones. Aunque se insistió en que resulta fundamental una coordinación estrecha entre la empresa que gestiona el servicio y el propio Ayuntamiento.

Se abrió entonces el marco de debate singular de Zaragoza. Y la preocupación por este mismo proceso en la capital aragonesa: el concejal Manu Blasco concentró un buen número de preguntas referidas a una posible "privatización" de instalaciones: "No entiendo qué es una privatización -planteó antes de que se le preguntara- y, desde luego, no se ha planteado en los ámbitos en los que me encuentro". Pero la preocupación tiene forma de insistencia: "¿Privatizar? Aquí no se privatiza nada"; si bien se preguntaba si el Ayuntamiento puede por sí solo ofrecer el servicio que se le solicita y argumentaba que es buena la colaboración con iniciativas privadas.

En este entorno tenía sentido la intervención del vicepresidente de El Olivar, Vicente Duaso, para quien es importante la convivencia del modelo público y privado -más aún en una ciudad de tradición de clubes, como Zaragoza-, a través de convenios de colaboración. Desde su punto de vista, se garantizaría una repercusión económica favorable.

¿Cómo se establece el marco de actuación general y el modelo de gestión? La definición es la misma: a través de un plan estratégico. Este plan se pone en marcha en Barcelona -según destaca su concejal de Deportes- desde un foro que reúne a todos los que tienen algo que decir en materia deportiva. Cada año, se conforma un plenario para analizar la línea de actuación y se profundiza en el mismo sentido de las pautas generales ya marcadas.

La iniciativa en Zaragoza pasa por pagar a una empresa privada 200.000 euros -más de 30 millones de pesetas- por elaborar un informe que también se llamaría plan estratégico, pero que, desde luego, no reúne las mismas características que el de Barcelona.

En la cuestión más concreta de la gestión de las sociedades anónimas, Eduardo Bandrés explicó las dificultades que entraña el tope salarial, tanto para jugadores como para directivos, y planteó, en cambio, la necesidad de establecer un código de buen gobierno. Y defendió también la actuación del propietario del club y de sus gestores a la hora de vender a Diego Milito. Fue un día para oír hablar de gestión deportiva de Primera.

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