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Ciudad Real 27-21 CAI Aragón

Portazo de Sterbik

El CAI Aragón choca contra el portero gigante del Ciudad Real. Primera derrota aragonesa en la Asobal, en un notable encuentro.

Portazo de Sterbik
Portazo de Sterbik
LA TRIBUNA

Arpad Sterbik: españolito nacido en los Balcanes, nuevo guardameta de la selección española y eterno protagonista en los sueños del Ciudad Real. Hasta aquí, una reiteración de la obviedad para cualquier persona medianamente introducida en el balonmano. Ayer, además, promotor directo de la primera derrota del CAI Aragón en su sorprendente caminar por la Liga Asobal. Apareció Sterbik en la pista y se hizo la noche para el conjunto naranja: 11 paradas en los segundos 30 minutos. El partido, en suma. Portazo de Sterbik, que consolida al Ciudad Real en el liderato y transporta al CAI Aragón a la tercera plaza, pues el Barça ganó ayer en Pamplona. Se perdieron dos puntos con los que no se contaba. No se perdió nada, por tanto.

 

Incluso se ganó credibilidad. Han tenido que consumirse nueve jornada para que el conjunto aragonés sufra una derrota. Y tuvo que aparecer el mejor Sterbik. Seguimos en ‘zona Champions’. Me niego a repetir la palabra derrota. Nada se ha perdido.

Costó casi cuatro minutos fabricar el primer gol. El CAI Aragón se parapetó en un seis-cero elástico en el que Pablo Hernández siempre significó un obstáculo final. Quizá sorprendió Ortega apostando por el portero aragonés. Como visitante, Malumbres había abanderado con extraordinario acierto la apuesta naranja a domicilio. Petar Metlicic logró por fin perforar el portal aragonés. Su zurda representó el combustible en la salida del Ciudad Real. El CAI Aragón aguantó el tirón con solvencia, sobre todo en defensa. En ataque, Fredrik Larsson asumió la responsabilidad anotadora. Además de mover, el sueco confirmó en el suelo regio del balonmano mundial su categoría como jugador.

El avance progresivo de las manecillas del reloj no estranguló al CAI Aragón, que se manejó con soltura en un primer tiempo notable. Apareció Cartón en el extremo y, sobre todo, un Amadeo Sorli que sigue siendo el exterior que mejor nivel está ofreciendo en este curso. El panorama no agradaba demasiado a Talant Dujshebáev, que en un santiamén sentó a casi todo su equipo titular. Saltaron a la arena Jerome Fernandez, Eric Gull, Julen Aguinagalde, Luc Abalo, Chema Rodríguez y Didier Dinart. Solo Joseja Hombrados permanecía en su sitio del siete inicial que dibujó el genio de los ojos rasgados.

La nueva receta de Dujshebáev tampoco rompió el partido. El CAI Aragón conservó su fortaleza. Además, apareció Grebenar para ofrecer soluciones desde la primera línea. Si la aportación desde el pivote hubiera sido superior, quizás los naranjas habrían alcanzado el intermedio en igualdad. Solo facturó un gol en los primeros 30 minutos desde esta demarcación de importancia capital. Lo firmó Prendes. García Mosquera y Ríos Martín, en un arbitraje calamitoso, apenas dejaron jugar a Robert Arrhenius, rápidamente amenazado por el lastre de dos exclusiones. A pesar de esta merma, el CAI Aragón llegó al descanso con un 15-13.

En la reanudación saltó al ruedo Arpad Sterbik. Para ajustarnos al guión del encuentro, a la presencia absolutamente determinante del gigante en el portal del Ciudad Real, bien se podría decir que tuvo que aparecer Sterbik. Su aporte fue determinante en el resultado final. Solo encajó ocho goles en los segundos 30 minutos. Ganó Sterbik, que elevó al Ciudad Real sobre un CAI Aragón que siempre ofreció sensación de equipo, aunque dejó de ser amenaza en el minuto 40, cuando los manchegos se fugaron de seis goles, renta que conservaron hasta la clausura de la competición.

Gabor Grebenar pintó los mejores brochazos naranjas de la reanudación. Junto a Larsson, el húngaro confirmó en el más caro escaparate del balonmano universal todo lo que viene apuntando. Ortega lo sentó en el arranque del segundo periodo, curiosamente el periodo de tiempo en el que el Ciudad Real tomó la ventaja. Junto a la sustitución del Larsson cuando mejor jugaba el sueco, las dos únicas lagunas en la dirección del Ortega.

El protagonismo de este segundo periodo y, por su trascendencia, del encuentro lo acaparó Sterbik, enorme en todas las facetas como guardameta. La defensa avanzada del Ciudad Real le ayudó mucho. Pero su actuación fue sencillamente sensacional. Firmó 11 paradas. Media docena, de antología. El resto, propiciadas por la manifiesta incapacidad naranja para resolver situaciones desde la línea de seis metros, su único punto débil en todo lo que llevamos de temporada. En el resto, en la portería, en la capacidad de resolución de la primera línea, en su concepción global de juego, sigue mostrando una solvencia notable. Insuficiente para ganar en Ciudad Real y para derribar a Sterbik, pero sobrada para hacer algo sonado en una Asobal en la que solo se volverá a encontrar una vez más ante Sterbik, el único ser que ha logrado derrotarle.


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