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REAL ZARAGOZA

Ponzio y la barredora

El futbolista argentino vuelve al equipo titular del Zaragoza como pivote entre la defensa y la línea de centrocampistas.

Leo Ponzio, sonriente, en un entrenamiento del Real Zaragoza. Imagen de archivo.
Ponzio y la barredora
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

Vuelve Ponzio al Real Zaragoza equipado de futbolista titular y lo hace como mediocentro y eso, conforme han pasado los días y los años, ha alcanzado rango de noticia con el futbolista argentino como actor de un partido. A Ponzio le ha perseguido siempre la sombra del nomadismo posicional, su versatilidad ha sido cómplice de los técnicos para moverlo por el campo de lateral a lateral o del pivote al interior casi desde el mismo momento en que pisó el Real Zaragoza. Ponzio es pivote, un recuperador, pero casi nunca se agarró al puesto. Tampoco con Javier Aguirre. En la fórmula del entrenador mexicano, la figura del pivote defensor constituye un pilar táctico. Ya lo fue el ex barcelonista Rafa Márquez con la selección azteca en el pasado Mundial de Sudáfrica.

En ese 4-1-4-1, casi todo pasa por esa bisagra entre la defensa y la línea avanzada de cuatro centrocampistas: la salida del balón y el equilibrio en la contención y la recuperación. El puesto fue de Edmilson hasta que Aguirre lo retiró en Pamplona -quizá demasiado tarde- y puso a Pinter, que no mejoró al brasileño.

Con el nuevo año, ante la Real Sociedad, cogió la barredora Leo Ponzio. Hasta entonces, desde la llegada de Aguirre, Ponzio no había ocupado la demarcación como titular. Fue lateral derecho en Getafe, salió como mediapunta desde la suplencia en Almería, saboreó el banquillo? Ante la Real Sociedad, el Zaragoza ganó y expresó el mejor discurso con el balón de toda la temporada en la primera mitad.

Por primera vez, el centro del campo del Real Zaragoza le impuso control al partido y se elevó por encima del mediocampo del rival. A Javier Aguirre le funcionó la sala de máquinas del equipo y allí, pasando la escoba, estaba Ponzio. El futbolista argentino nunca ha destacado en su carrera por su relación con la pelota, aquella primera mitad poseída por el Zaragoza. Aunque habilitó a Sinama-Pongolle en su gol, tampoco lo hizo entonces.

En cambio, Leo Ponzio sí operó determinante como pieza de equilibrio. Aguirre tomó nota, pero el argentino vio amarilla y fue sancionado para jugar contra el Espanyol. En Cornellá, volvió Edmilson y la colisión fue absoluta. El Zaragoza apenas evacuó un balón y fue desbordado.

Ante el Levante, Ponzio recupera su función favorita: kilómetros por recorrer. En cierto modo, pasará una prueba de fiabilidad tras el buen resultado contra la Real Sociedad. En su jardín, se librará una de las batallas clave del partido.

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