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BALONMANO

Pamplona, camino de Champions

El CAI Aragón visita hoy el feudo del Amaya San Antonio, en un choque crucial para las ambiciosas aspiraciones de ambos.

Con este ímpetu dispara Sergio Ruiz Casanova.
Pamplona, camino de Champions
PEDRO ETURA/A PHOTO AGENCY

Cuando se sorteó el calendario de la Asobal, allá por el mes de julio, nadie podría suponer la elevada trascendencia que con el avance de las jornadas adquiriría el choque de la decimocuarta jornada entre el Amaya San Antonio y el CAI Aragón. Hoy se carearán navarros y aragoneses (20.30 pabellón de la Universidad Pública de Navarra), en una colisión que se antoja espectacular. Frente a frente, el quinto con el sexto clasificado de la Asobal, dos conjuntos que arrastran sendas rachas fantásticas de resultados, con una serie de 11 de 12 puntos, y 13 de 14, respectivamente.

Resulta sorprendente la trayectoria del San Antonio. Después de una década repleta de éxitos, el club antoniano está sufriendo una profunda crisis económica. Atrás quedó el patrocinio millonario de Portland. Gracias a esta inyección económica, el humilde club capuchino comenzó a firmar a finales de los noventa a jugadores de jerarquía. Los agobios clasificatorios de los tiempos del Mepansa o del Lagun Aro San Antonio pasaron a la historia cuando apareció Portland en la camiseta de la franja antoniana. Con los dineros de la cementera empezaron a llegar jugadores de postín al viejo pabellón de Arrosadía: Buligan, Kisselev, Jakimovic, Mainer, Martín, Ambros... Y comenzaron a ganar y ganar. Reunidos estos astros por el pillo de Zupo Equísoain, en la primera temporada escalaron a la segunda plaza liguera y se presentaron en la final de la Copa del Rey.

En el 99 ganaron la Copa del Rey. Y llegaron más estrellas: Richardson, Svensson, Garralda... Y en el 2001 tocaron el cielo con la conquista de la Copa de Europa. Luego, se adjudicaron las ligas de 2002 y 2005. Sin duda, durante todo este tiempo representaron el estandarte del deporte navarro, además de un club muy querido por todos los aficionados que entendemos que el deporte de elite no debe vestir necesariamente de blanco ni de azulgrana.

La crisis de la construcción también llegó al San Antonio. Portland redujo de forma drástica su aportación. El club buscó el amparo institucional. El curso pasado el equipo se pasó a llamar Reyno de Navarra. La crisis se agravó al final de la temporada pasada. Al final se llegó a un acuerdo con Amaya Sport, firma que facilitó unos ingresos esenciales para construir el equipo actual y poder participar en competiciones europeas.

Con un presupuesto muy reducido, con la huida de sus grandes figuras, el San Antonio echó a andar repleto de juventud y ganas. Llegó el técnico Juanto Apezetxea desde Anaitasuna, y el chaval Javier Humet, un zurdo que va para figura. Además, jugadores que desempeñaban un rol secundario, como Mindeguía o Gedeón Guardiola, han levantado la voz. Un extremo peligrosísimo, como Alberto Aguirrezabalaga, o Rasic, completan sus amenazas. Muchas amenazas.

A tiro de Champions

El CAI Aragón llega a Pamplona con esperanzas. También, con muchísima prudencia. La cautela no parece gratuita: jamás ha puntuado el conjunto naranja en Pamplona. Hoy lo va a intentar propulsado por la iniercia más favorable de los últimos tiempos. Acumula el conjunto que entrena Mariano Ortega una serie de siete encuentros sin perder. Se dejó un punto en Torrevieja. Con esta excepción, desde el Pilar lo ha ganado todo el CAI Aragón, que suma 17 puntos y ha facturada 13 de una tacada. El tercer clasificado, el Reale Ademar León, suma 20 y hoy visita el feudo del Ciudad Real. Si los resultados le son favorables (también hay que contar con el Fraikin Granollers), hoy puede dormir muy cerquita de zona de Champions.

Quizás no sea éste el momento de volver al tema de las polémicas arbitrales, pero los dos follones gordos que ha tenido el CAI Aragón en lo que va de temporada han sido en Granollers y en casa con el Ademar. Miren la clasificación y vean dónde podría estar el club naranja. En cualquier caso, su aptitud le hace mantener intactas sus aspiraciones, metas que crecerían de forma exponencial si hoy, después de un lustro de presencia continuada en la Asobal, logra por fin asaltar el fortín navarro.

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