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PRIMERA DIVISIÓN

Órdago de Mou a Florentino

El portugués saca el hacha de guerra y desentierra su vieja enemistad con el director general del Madrid, Jorge Valdano.

Ronaldo y Mourinho, poco antes de la comida de ayer.
Órdago de Mou a Florentino
EFE

La fractura abierta entre Jose Mourinho y Jorge Valdano tiene difícil cura. Deja en una situación límite a Florentino Pérez, obligado a llamar a capítulo al técnico al que ha concedido mayores atribuciones, o a cortar por lo sano y ofrecer alguna cabeza. Resulta complicado que el máximo dirigente pueda reconducir la situación sin ganarse enemigos o perder credibilidad.

Los protagonistas compartieron mesa presidencial ayer lunes, con ocasión de la comida de Navidad celebrada por el club con las plantillas de fútbol y baloncesto. Se vieron las caras pero no estuvieron los tres juntos. Florentino se situó entre 'Mou' y Messina. Y Valdano entre Casillas y el vicepresidente Fernández de Blas. Muy poco que rascar. Imposible escenificar la paz en tiempos de guerra.

"Estoy cansado de que me den una lista de errores graves del árbitro y quieren que sea yo el que ataque al colegiado y defienda a mi equipo. Tenemos un club, un organigrama, y quiero que la gente defienda a mi equipo, no solo yo". No le citó directamente, pero 'Mou' apuntó a la línea de flotación de Valdano.

Se aprovechó de algo insólito en el mundo del fútbol: una relación de 13 fallos del aragonés Clos Gómez en un papel con membrete del club. Fue elaborada por Megía Dávila, ex árbitro de Primera fichado en septiembre de 2009 por el Madrid para su departamento de relaciones institucionales.

Desafiante

Fuentes del club aseguran que las declaraciones de Mourinho fueron "incoherentes", "intempestivas" y "desafiantes". Mourinho no soporta "al argentino", tal y como le llama en privado, y no da puntada sin hilo. Quiere su cabeza.

En público y en privado, 'Mou' le ha dicho al presidente que no sintoniza con la política de fichajes. Desde el verano quiere otro '9', preferiblemente su compatriota Hugo Almeida. 'Mou' se siente desautorizado a raíz de la lesión de Higuaín. Propuso al club que le tratase un fisioterapeuta de Oporto, pero ni caso.

También reprocha a Valdano que se haya filtrado que Pepe quiere seis millones de euros netos al año para renovar. A su juicio, esa actitud contrasta con la publicación de que Sergio Ramos estaba renovado hasta 2017. Una decisión que no tendría el visto bueno del técnico. No le gustó que a la comida de los capitanes para negociar las primas fueran Casillas y Ramos, y no se invitara a Marcelo y Mahamadou Diarra, tercer y cuarto capitán.

A Mourinho también le parece improcedente que las instalaciones de los campos de Valdebebas carezcan de calefacción suficiente. Y, según apuntó la Cope, que el club haya regalado un televisor a los jugadores y al técnico, y no a sus ayudantes. Como prueba de que, a su entender nadie le defiende, todavía no entiende por qué el club permitió hablar a Ramos dos días después de la manita de Barcelona, pese a que Mou había prohibido realizar declaraciones. Otro apunte: le molestó que Valdano saludase a Preciado en Gijón.

Desde el entorno de Valdano, por el contrario, reprochan a Mourinho que intentase compaginar su trabajo en el Madrid con el de seleccionador de Portugal, que marque la agenda del club, de sus rivales y hasta del periodismo, que se enfrente a técnicos rivales, a los árbitros y a la UEFA, que subordine el club a sus intereses, o que critique públicamente a jóvenes como Pedro León y Canales.

Lamentan que huya de cuestiones futbolísticas. En el Camp Nou se limitó a decir que fue una derrota "fácil de digerir" y no se adentró en el análisis de la victoria ajustada con el Sevilla. La labor de sus colaboradores, además, está en entredicho, y más después del empujón del preparador de porteros que tiró por los suelos al veterano delegado Agustín Herrerín. El hacha de guerra está desenterrada.

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