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Deportes

EUROCOPA 2008

Luis no quiere público

El seleccionador entrena a puerta cerrada e incluso obliga a retirar a la prensa de una ladera que se eleva sobre el campo. Senna se impone a Xabi Alonso en la pugna por el mediocentro.

Luis Aragonés dispuso ayer, a dos días del debut de España en la Eurocopa ante Rusia, un entrenamiento a puerta cerrada, un método frecuentemente utilizado por los técnicos con el objetivo de esconder a la luz pública y al rival algún as bajo la manga.

Lo paradójico del caso es que el entrenador español quiso guarnecer sus cartas un día después de haberlas puesto con claridad sobre el tapete con un "partidillo" en el que dejó evidencias de sus intenciones. De esta manera, Luis trató de esconder la evidencia.

Aragonés alineó en ese ejercicio al hispano brasileño Marcos Senna como propietario del puesto de medio centro, aventajando así a Xabi Alonso en la carrera por el puesto . Luis también unió a David Villa y Fernando Torres en ataque y a Marchena y Puyol en la posición de centrales.

El resto, lo conocido: Luis puso a Casillas en la puerta, a Sergio Ramos y Capdevila como laterales y a Iniesta, y a Xavi y Silva en el centro del campo para completar el once que más que presumiblemente saltará al césped de Tivoli Stadium de Innsbruck mañana a las 18:00 para intentar el asalto de los rusos. Ayer, a puerta cerrada, volvió a separar a los mismos once titulares de los suplentes.

Independientemente de que la ubicación de los campos de entrenamiento de España en Neustift no contribuyen a un ejercicio a puerta cerrada, ya que desde las montañas que rodean los dos rectángulos se puede visionar perfectamente las evoluciones de los futbolistas, está claro que en una competición como la Eurocopa, todos los seleccionadores deben conocer a la perfección los sistemas de sus rivales.

En las laderas del valle Stubai se apostaron los fotógrafos y cámaras para inmortalizar el trabajo de los internacionales españoles, pero fueron amablemente invitados a abandonar el lugar por efectivos de la policía austríaca, que no obstante, les permitió primero apuntar sus cámaras hacia el objetivo durante unos 15 minutos.

Por eso, la capacidad de sorpresa es muy limitada. El fútbol del siglo veintiuno está, como el resto de actividades, informatizado. En la era de la globalización y de internet todos nos enteramos de todo y no hay nada que nadie pueda ocultar, y menos en el deporte rey, donde pocas cosas quedan por inventar.

Por eso las puertas deben estar abiertas. Cerrar puede entenderse como sinónimo de prohibir, una palabra anticuada y con poco gusto.

Guus Hiddink, homólogo de Luis en la selección rusa, se conoce a la perfección las características del juego español, y los escasos aficionados austríacos que acuden a diario a ver el trabajo de la roja no merecen quedarse en la calle, y menos después de la bonita bienvenida con la que saludaron a España el pasado jueves.

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