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REAL ZARAGOZA

«Los jugadores pasamos, el Zaragoza queda»

Con un discurso reflexivo, políticamente correcto y de fuerte compromiso con el Zaragoza hasta el próximo mes de junio, Ander Herrera valoró su traspaso al Athletic.

Ander Herrera, segundos después de concluir su intervención en la sala de prensa de La Romareda.
«Los jugadores pasamos, el Zaragoza queda»
OLIVER DUCH

Ander Herrera se subió al estrado para confirmar un adiós que será diferido hasta el 30 de junio, cuando pase a engrosar la camada del Athletic de Bilbao. Vivió una situación que ya pasó por las gargantas de recientes emblemas de la cantera como Cani o Zapater, cada salida, eso sí, con sus matices emocionales o circunstanciales. Pero Ander agarró ayer el micrófono, con especial voluntad, para poner así la cara a un asunto que le ha explotado en las manos de modo anticipado debido a las penurias económicas del club, para normalizar y modular su presente. Sus palabras no sonaron a despedida porque no lo es aún, ni contuvieron tan siquiera una pequeña carga sensible.

Ander fue aséptico. El objetivo era marcar distancias con el Athletic y reafirmar su compromiso con el Zaragoza en los cuatro meses que le quedan en el club. Con un verbo menos acelerado de la habitual en él, con mucho sustantivo y poco adjetivo, un reflexivo Ander expuso sus primeras impresiones: «De aquí en adelante solo pienso en el Zaragoza. Nos jugamos mucho en estos cuatro meses. Por eso pido respeto para mí, como jugador del Zaragoza que sigo siendo, para la afición, que me ha demostrado su cariño y a la que estoy muy agradecida por su comportamiento desde mi debut, y también respeto para mis compañeros, por quienes voy a dar la cara y en quienes confío que ellos la den por mí».En el transfondo de su venta, surgen las necesidades financieras de la tesorería de Agapito Iglesias. Vender para sobrevivir. Cobrar para que cobren. «Yo no debo responder a eso, sino la gente del Zaragoza que ha movido el traspaso -apuntó Ander-. Siempre dije que saldría de este club si el Zaragoza salía bien parado. Creo que así ha sido, porque va a permitir solucionar una parte del problema económico. Por eso estoy satisfecho».

Ander apenas valoró cuestiones del Athletic: «Ya habrá tiempo cuando el Zaragoza esté en Primera el 30 de junio, aún me queda mucho trabajo por hacer aquí. Tengo buenas referencias del club de amigos como Javi Martínez, Muniain, Óscar de Marco o Mikel San José. Me han hablado con cariño e ilusión, lo que da a entender el significado de ese club».

El resto fue el Zaragoza, el hambre de la permanencia y algunas circunstancias de su marcha. «Desde mi debut, siempre me he sentido respaldado por el club, ya fuera el presidente Agapito Iglesias o el director deportivo Antonio Prieto. Yo siempre he estado informado y al tanto de todo. Y lo agradezco», puntualizó Ander, a quien la oferta del Villarreal le tensó la decisión: «El Athletic no era la única opción, está claro que uno no se va a un sitio al que no quiere ir. Pero ahora mi elección es el Zaragoza, nos jugamos mucho yo y el club».

La salvación monopolizó buena parte de las intenciones inmediatas de Ander. Abrochar la permanencia del Zaragoza y participar en ella resultó un condicionante indispensable en la negociación de su traspaso. «Puse como exigencia al presidente, al director deportivo y a mi representante que debía acabar la temporada en el Zaragoza. Es un reto personal salvarme del descenso. Por mi forma de ser, lo quería así. No me gusta dejar una cosa a medio hacer como sería dejar al club de toda mi vida en una situación sin enderezar», incidió Ander, custodiado en todo momento por Antonio Prieto y Arturo Canales, su representante, en la sala de prensa del estadio de La Romareda.

En ese camino hacia la permanencia se cruzará en menos de un mes precisamente el Athletic (2-3 de marzo). Su futuro equipo convertido en rival. Alimento para el morbo, las lupas y los titulares. Ander zanjó el asunto con antelación: «Será un partido más, como si fuera como ante otro cualquier adversario. Lo daré todo por el Zaragoza, sé que esa entrega y ese compromiso se valorarán aquí y también allí (en Bilbao)».

En unos meses, cuando Ander abandone el Zaragoza, quizá lo haga temprano. La desintegración del Real Zaragoza lo ha acelerado. Y él ha sido testigo directo de estos años convulsos, sus primeros pasos en el fútbol de elite. «Durante estos dos años, el Zaragoza no ha sido acorde al club con la tradición y la historia que yo viví como aficionado o canterano. Pero yo he disfrutado tanto o más que jugando la Liga de Campeones. Para mí, jugar en el Zaragoza era lo máximo, y disfruté tanto del ascenso a Primera o la salvación del año pasado como si hubiera entrado en la Champions», se sinceró el futbolista.

Ander, quien agradeció a Javier Aguirre su apoyo estas semanas: «Ha estado de diez. Me ha transmitido confianza y tranquilidad, no ha dudado de mi compromiso», se unirá, cuando se consume su adiós, al catálogo de canteranos empujados por el club hacia una venta, como Zapater o Cani. Esta fue su opinión: «Son las circunstancias. Pocos clubes en España pueden dejar de ser vendedores y ser solo compradores o mantenerse con los de casa. Es poco popular. Yo también sufrí como aficionado la salida de Cani, la gente se hace partícipe de un canterano al que han visto crecer. Pero los jugadores pasamos, queda siempre el Zaragoza y su escudo».

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