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HALTEROFILIA

Los forzudos de Aragón

El 11 de julio se cumplen 45 años del primer título de campeón de España logrado por el equipo del Club Polideportivo Parque de Zaragoza.

Los forzudos de Aragón
Los forzudos de Aragón
FOTO GERONA

Unos ejes de ferrocarril, una barra larga de hierro, una rueda a cada lado, un hombre fuerte en medio? y a levantar. Esta era nuestra prehistoria", recordaba en 1965 Pepe Martín, preparador del equipo de halterofilia del gimnasio Polideportivo Parque de Zaragoza, que arrancó el más sonoro de los aplausos en una competición de postín. Martín, gran forjador de luchadores, púgiles y levantadores en la Comunidad, dio forma a un grupo de 'forzudos' que conquistaron en Montemar, Alicante, el primer título nacional de un deporte que nació vinculado a la federación de atletismo y, después, a la de gimnasia. Era un 11 de julio. "Fue un éxito mayúsculo, el primero de la federación aragonesa de halterofilia, que llevaba funcionando solo dos años", recuerda Ignacio Almau. La memoria histórica de este histórico levantador de pesas, entonces el benjamín del conjunto, con 21 años, permite traer al presente este acontecimiento que mereció un despliegue informativo acorde con el rango del suceso. "Es que ganar por equipos la Copa de Generalísimo, como se calificaba en aquella época, era algo increíble. No había muchos equipos en España que tuvieran representación en todos los pesos, y Aragón podía presumir de ello", resalta Pedro Pablo Fernández, otra de las figuras hercúleas de aquel combinado.

Pepe Martín, deportista polifacético y campeón de España de boxeo profesional, dio el primer paso en el país para difundir una especialidad que en Aragón ha dado grandes nombres. Juan García Pozo, Cecilio Marcellán y Juanito Alonso fueron los pioneros, y en una segunda hornada se incorporaron Eduardo Barrios, José María Rubio, Pedro Pablo Fernández e Ignacio Almau. "Se entrenaba con buenas técnicas y se continuaba con ejercicios de fuerza clásica. El paso de los años ha permitido una evolución en el trabajo: un aumento del volumen y la intensidad y la aplicación del ordenador", explica Almau, virtuoso de la barra en el peso pluma (60 kilos), que aquella tarde del 11 de julio de 1965 se proclamó vencedor individual con 736 puntos, batiendo el récord de fuerza total y olímpico y superando a su eterno rival en competiciones anteriores, el sevillano Cándido García (669).

"Produce nostalgia mirar atrás, recuerdos tan lejanos? Entrenábamos muy duro. Teníamos carácter, raza: Bautista, Alagón, Marcellán, Alonso, Almau?, grandes levantadores", evoca Pedro Pablo Fernández, al que una lesión en el hombro izquierdo le apartó de ampliar su currículum en la halterofilia, pero le abrió las puertas del atletismo, donde embelleció su trayectoria como decatleta (Almau y Fernández coincidieron en los Juegos del Mediterráneo de Esmirna, Turquía, en 1971; ambos se colgaron la medalla de bronce). Las montañas de discos se cruzaban en el camino de los púgiles que se formaban en el Boxing Club, en la calle El Temple, fundado en 1942. En la misma vía se citaban los especialistas de lucha libre olímpica y grecorromana. Era el laboratorio donde Pepe Martín moldeaba unos cuerpos con mentalidad ganadora. Aunque el impulso definitivo se dio en el Club Polideportivo Parque, que tomó en 1959 las instalaciones del Salduba para convertirse en el marco perfecto para forjar el equipo que levantó la histórica Copa.

Cuentan las crónicas, que la puntuación al terminar la jornada matinal daba vencedor al equipo aragonés, pero la situación se puso "comprometida" por la tarde. "Martín dispuso un sistema de hacer levantar a Mallot por debajo de sus posibilidades reales, y así asegurarle levantamientos válidos para, posteriormente, forzar al veterano Marcellán (entonces presidente de la joven Territorial aragonesa) y lograr mayor cantidad de puntos que sus más inmediatos rivales: Atlas, Guzmán el Bueno, de Madrid y Orencio de Sevilla". La táctica funcionó y dio el resultado apetecido, el máximo galardón, gracias a los 3.327 puntos sumados que se acompañaron de mejoras en mínimas olímpicas. "Dentro del panorama nacional, esta Comunidad tuvo entonces, y sigue teniendo ahora, una gran relevancia. Monzón, Barbastro, Tauste y Zaragoza -con el club Pegaso, San Miguel, Juventud, San Valero, el Centro Natación Helios?- dieron y dan grandes deportistas que permiten enriquecer la historia de la halterofilia", resalta Almau, poseedor de la medalla de la Federación Europea de Halterofilia por su labor en favor de este deporte que hace 45 años llevaba a los forzudos de Aragón al salón de la fama.

Los campeones de España el 11 de julio de 1965. Arriba (de izquierda a derecha): Ignacio Alagón, Pedro Pablo Fernández, Juan Bautista Mallot, Pepe Martín (entrenador), Antorio Aured (juez), Cecilio Marcellán. Agachados: José Luis Alonso, Armando Otero e Ignacio Almau.

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