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EUROBASKET

Llega el día D

La selección que dirige Sergio Scariolo asume tener todo preparado para acceder a las semifinales. Pero antes tendrá que eliminar hoy a Eslovenia.

España se juega el pase a seminales
España gana pero necesita a Pau Gasol y Navarro
JUANJO MARTÍN

Tranquilidad y buenos alimentos. La célebre receta convierte a la selección española en un remanso de paz, apenas alterado por el crecimiento del nerviosismo que prologa un partido. Llega el día D, el partido sin retorno, la frontera entre el fracaso (lo sería no ganar) y la posibilidad de éxito (un puesto finalista). Y, sinceramente, no lo parece. Eslovenia es el obtáculo. Se puede esperar todo de una selección que empieza como un tiro para acabar arrastrándose. Es la letanía que suele acompañar a Eslovenia en los últimos grandes torneos. Cuarta en el Eurobasket de Polonia tras amenazar con comerse el mundo y octava en el Mundial de Turquía bajo el mismo síndrome del desinflado súbito. En Lituania no ha variado su modus operandi. Ganó sus 4 primeros encuentros, perdió los 3 siguientes y tuvo que suplicar una convocatoria de gracia para superar el corte de la segunda fase ante Finlandia. Ante un combinado tan incontrolado se va a jugar los cuartos España hoy en el espectacular Kauno Arena (17.00, La Sexta).

Ayer, día de traslado, asuntos ajenos al deporte (una rueda de prensa de Pau Gasol con Unicef) y primera toma de contacto ya en el Eurobasket con el escenario de juego, y los rostros, tonos de voz y pálpitos de los protagonistas dibujaban gráficas de total normalidad. Se saben favoritos, lo asumen y envían mensajes en los que se mezclan sentimientos a veces enfrentados, como el optimismo y el respeto.

"Los hemos visto y les conocemos de la preparación. Es un equipo duro, peligroso, al que tenemos que meter presión. Lo prioritario es que seamos nosotros los que controlemos el ritmo del juego desde el principio, con agresividad e intensidad". Habla el ‘boss’, Pau Gasol, cuyo tobillo cada día va mejor, "aunque no va a estar al cien por ciento el resto del campeonato, pero mi mente y mi cuerpo van a darlo todo".

No entra al trapo el pívot de la importancia de la presencia de Maljkovic en el banquillo esloveno. "Él no juega. Tienen un buen juego interior con Lorbek como máximo exponente y por fuera son peligrosos. Dragic crea mucho, su hermano también está jugando bien, Lakovic te puede meter cinco triples en un partido". Acepta la condición de favorita de España, pero la matiza. "También lo fuimos en 2007 en casa y no pudo ser. Lo éramos en Polonia, pero empezamos mal y eso se esfumó bastante rápido. Ahora estamos en una mejor posición, pero no nos da ninguna garantía".

Las buscará España con su juego, con "la imposición de un ritmo alto" que conteste el "cansino paso" que querrá imprimir Eslovenia. "Huelga decir que preferimos un partido a 90 que a 60 puntos", admite Sergio Scariolo. Ha inculcado a sus jugadores lo "elemental». Se jacta de entrenar a un colectivo inteligente al que ha pedido que soporte las posibles trampas, "las zonas típicas de Boza" y la dureza que pueda imperar. Todo ello sin perder el norte, la idea primigenia de "ser España la que controle el juego, la que diga a lo que hay que jugar".

A escasas horas del partido de cuartos, Fernando San Emeterio reconoce la incidencia de cierta tensión. "Pero nos gusta, somos masocas. Hay esos nervios de que te juegas mucho en un partido y estamos con ganas de que llegue. Este equipo tiene sobrada experiencia en estas situaciones y lo lleva muy bien. No creo que nos afecte". Y para dar fe de que la tranquilidad se impone, bromea con el desenlace del torneo de ping-pong que disputaron los jugadores el lunes en Vilna. "No hubo ganador porque nos quedamos sin pelotas. Explotamos las tres que teníamos de tanto darle", confirmó entre risas.

Lituania mira a semifinales

La primera jornada de cuartos de final incluye un segundo episodio. A la conclusión del España-Eslovenia, saltarán al parqué del Kauno Arena (20.00) Lituania y Macedonia. Los vencedores de ambos duelos se cruzarán el viernes en una de las semifinales. Se trata de un duelo desigual a todas luces, dado que los anfitriones parecen catapultados por el ambiente, la euforia reinante en torno a la selección de su deporte nacional y la calidad de su plantilla. Ante cerca de 15.000 furibundos aficionados, que en Vilnius colocaron el umbral del ruido en 111 decibelios, Lituania espera darse un homenaje y Macedonia dejar de ser la Cenicienta. Cómo le encaje el zapato de cristal, los anfitriones pueden toparse con un problema

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