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CICLISMO

La victoria frente al clembuterol

Esta noche quizá no coma solomillo. Pero, probablemente, brindará con champán. El campeón español siempre reiteró su inocencia en el esperpéntico caso del positivo generado por un solomillo de Irún.

Imagen de la comparecencia pública de Alberto Contador durante la pretemporada en Palma de Mallorca.
La victoria frente al clembuterol
EFE

Un globo, dos globos, tres globos, la luna es un globo que se me escapó... Un Tour, dos Tour, tres Tour... Él último tampoco se le escapó a Alberto Contador. Se lo querían arrebatar, incluso ya estaba suspendido cautelarmente, subyugado a un hipotético caso de dopaje de complicado razonamiento científico.

Mucho más propio de viñeta de '13 Rue del Percebe': positivo por clembuterol generado por consumir en el Tour de Francia un solomillo procendente de una carnicería de Irún. En este contexto se ha tenido que manejar Alberto Contador en las últimas semanas. Mejor reír que llorar en la oscuridad de un hipotético dopaje que hoy puede ser descartado.

Y es que, el caso de Contador no era propio de la Familia Telerín, no pertenecía a la programación infantil, esos espacios con dulces cancioncillas que enviaban a los nenes a la cama antes de que Mariano Medina anunciara el tiempo en el Telediario de la noche. Contador compareció hace apenas dos semanas tras conocer tan gruesa acusación. Sus palabras abrieron todos los informativos del pasado 29 de enero. Un cuento, dos cuentos, tres cuentos... Contador lo negó todo con una contundencia esclarecedora. A ventícrulo abierto. «Esto lo digo de corazón: todos los científicos saben que soy inocente, saben que no he hecho nada, y esto es lo realmente triste -dijo-. Cuando ya no puedes presentar más documentación, cuando todo está bien fundamentado, y te ponen un año de sanción, lo que hacen es reconocer mi inocencia», reiteró Contador, tras conocer la proposición de la Federación Española de Ciclismo de sancionarlo con un año de suspensión por dopaje. Dijo más. Algo importante: «Recurriré donde sea necesario para reclamar mi inocencia hasta el final. Esto es una cuestión de honor». El honor jamás lo perdió, pero hoy quizás le retiren la suspensión cautelar sobre el último Tour conquistado.

Contador habló en un hotel de Palma de Mallorca, donde el equipo Saxo Bank preparaba la nueva temporada. Apenas tenía energías para articular palabra: «Estoy muy decepcionado. Ayer recibí una propuesta de un año de sanción por parte del comité de competición. Es de vergüenza que se haya filtrado a la Prensa antes de saberlo yo. Este deporte que quiero tanto, por el que he dado la vida, por el que sufrido... y ahora, basándose en una regla obsoleta, quieren tirar por tierra todo lo que he hecho hasta ahora. Llevo unos 500 controles. Muchos han sido por sorpresa, en mi propia casa, celebrando cumpleaños. Todo porque creía en el sistema antidopaje. Ahora ya no».

«Sé que soy referente y sé a lo que me expongo -continuó-. Nunca me he dopado. Lo digo alto. Y todo por comer una carne contaminada con clembuterol. ¿Voy a tener que examinar la carne cada vez que vaya a un restaurante? Todos los científicos saben que esta regla no está acorde con los sistemas actuales, que se hizo hace muchos años cuando no se detectaban estas cantidades ínfimas, que no mejoran el rendimiento».

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