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REAL ZARAGOZA

La historia de una compra

El 26 de mayo de 2006 se hace público el acuerdo por el que el Real Zaragoza pasa a manos de las sociedades Codesport -propiedad de Agapito Iglesias- y Tecnyconta -de Emilio Garcés-. Ambos han negociado su desembarco en la entidad con Alfonso Soláns, el propietario entonces del Real Zaragoza.

La iniciativa había surgido del taustano Emilio Garcés, próximo al Partido Aragonés, que incorporó a la operación a su entonces amigo Agapito Iglesias, en la órbita del otro socio del Ejecutivo regional, el Partido Socialista. Y a pesar de que el soriano Iglesias desconoce cualquier entresijo del fútbol, es empujado por el entorno de otro Iglesias (Marcelino) a apartar a Garcés y tomar las riendas de la operación.

El Pignatelli le aseguró entonces respaldo y estabilidad económica. A cambio, el Ejecutivo tenía garantizado el control político de una entidad como el Real Zaragoza.

Agapito Iglesias recibió todo tipo de garantías verbales: tanto en lo concerniente a la gestión del Real Zaragoza como de propuestas de negocio vinculadas al club. Que es algo de lo que ahora se lamenta, aunque es muy complicado que pueda enmendar.

En eso se basa buena parte de la argumentación que sostuvo en la rueda de prensa de octubre cuando anunciaba su intención de "judicializar la compra del Zaragoza".

Tras el desembarco de Iglesias y Garcés, con un desequilibrio de acciones -66% para el soriano y 33% del cincovillés- e ideas muy distintas de la gestión, Garcés decidió vender su participación a Codesport, que escrituró las acciones a través de su filial Zaragoza Sport Arena XXI, S.L.

Con el tiempo, las complicaciones se han ido acumulando. Y quienes le garantizaban su apoyo se han ido poco a poco retirando. Así que el cuadro aragonés arrastra una deuda reconocida de unos 110 millones que realmente puede llegar a los 160 millones. Situación aún más grave que la deportiva.

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