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REAL ZARAGOZA

La final de cada semana

Los mensajes aglutinadores de optimismo vuelven a repetirse en el Real Zaragoza ante el crucial choque del sábado ante el Deportivo.

Nada es ya original en los prolegómenos de los partidos del Real Zaragoza. No puede serlo desde el momento en que, cada seis o siete días, el equipo aragonés se juega la vida en los siguientes 90 minutos a disputar. Hace ya varias semanas que los mensajes son idénticos, las sensaciones, gemelas, y las solicitudes de apoyo, calcadas letra por letra. Todo el zaragocismo, desde los profesionales que salen al césped en cada partido hasta el último de los sufridos seguidores, tienen la sensación de estar dando permanentemente vueltas a la misma noria cual jumentos.

Tras las derrotas pretéritas en Valladolid y aquí contra el Betis, el diagnóstico preventivo es siempre el mismo: ganar es sobrevivir y, no hacerlo, supone firmar prácticamente la sentencia de muerte, es decir, despedirse de la Primera División camino del infierno de la Segunda. Sobre todo, esa premisa es indispensable de cumplir en los lances de La Romareda (como el de pasado mañana ante el Deportivo de La Coruña).

De los tres choques que han acontecido desde ese par de rejones cuasi letales, solo ante el Recreativo se cumplió el objetivo de sumar de tres en tres puntos. Antes, en Getafe, y después, en Montjuic, los empates cosechados supieron a poco. Fueron males menores que apenas saciaron las enormes necesidades que tiene el Real Zaragoza para salir vivo en esta recta final de la Liga.

Ante el Dépor, en apenas 48 horas (el duelo es el sábado a las 22.00, televisado en abierto), se vuelve a estar en la misma tesitura que hace 15 días ante el Recre, o que hace cinco semanas ante el Betis. Por eso, si se miran hemerotecas y fonotecas, se encuentran las mismas frases y los mismos giros verbales en los diferentes protagonistas de este "thriller" en el que se ha convertido el día a día del cuadro zaragocista desde hace ya un tiempo.

"Este es el partido más importante del año", dijo ayer Albert Celades en la sala de prensa. Un topicazo que resulta cansino en el cerebro de la inmensa mayoría de aficionados, pero que no deja de ser la única y triste realidad. "Es que lo de este sábado ante el Deportivo es exactamente la misma historia que vivimos contra el Recreativo", explicaba el catalán segundos después de su aseveración, sabedor de que su frase primera era una afirmación sin ningún gancho, sin ninguna creatividad oral, sin ningún mensaje sugerente para la aturdida masa de zaragocistas que está que no vive a solo 17 días para el final del campeonato.

Ante el agobio, mucha calma

Celades, hombre veterano y curtido en situaciones de alto riesgo en sus años más jóvenes, no tuvo empacho en reconocer ayer que "cada vez hay menos capacidad de maniobra en caso de que las cosas nos salgan mal". Esa es la cruda verdad. Desde hace ya más de un mes, el Zaragoza salta al vacío sin red en cada partido. Si la pirueta en el trapecio le sale bien, lo más que consigue es seguir respirando. Pero si, por el contrario, se produjera un fallo mínimo, el golpetazo contra el suelo podría resultar fatal y definitivo. Por eso, los jugadores intentan eludir el vértigo con pensamientos lógicos que transmitan calma a su espíritu y al de quienes les rodean. "No me gusta hacer muchas cuentas", dijo Celades. "Es inevitable pensar en el resto de partidos, pero yo digo que, si ganamos los 3 puntos este sábado ante el Dépor, estaremos en el buen camino para salvarnos", razonó el centrocampista. O sea, lo de todas las semanas desde que, por fin -muy tardíamente-, se empezó a ver la sombra de la guadaña en el seno del vestuario y la sede del club.

Y el '16' zaragocista apeló -otro hábito- a la comunión con la grada. "Es revitalizador observar la unión que existe entre la afición y el equipo, como pasó en Montjuic al final del partido".

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