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REAL ZARAGOZA

La contrarreloj de Villanova

El entrenador intenta reparar, con urgencia y sobre la marcha, las grietas que se han abierto en el esquema que aplicó a su llegada hace un mes. El domingo en Getafe el equipo puede presentar seis o siete cambios de hombres y posiciones respecto del día del Betis.

Manolo Villanova rebusca en su baúl. Lo hace aceleradamente, con la prisa que genera el inminente final de la Liga. El entrenador zaragocista sabe que solo restan 40 días exactos para que concluya el campeonato. Sabe que tiene apenas cinco semanas y media para encontrar remedio a las profundas y letales carencias que se han manifestado en el equipo durante los últimos partidos.

Hay diversos jugadores, diferentes posiciones en su esquema 4-1-4-1, que no están funcionando como es debido. Y, tras el aviso que dio el partido contra el Almería, amplificado siete días después en Valladolid, la catastrófica actuación del equipo frente al Betis ha obligado a Villanova a poner su once inicial básico sobre el foso de su taller para modificarlo en la medida en la que sea posible.

Ahí, en ese arcón en el que rebusca Manolo sus soluciones mágicas, sus parcheos milagrosos, están guardadas las escasas herramientas de las que dispone el preparador zaragozano para reparar los males de este colectivo que, desde hace muchos meses, navega a merced de los cambiantes e imprevisibles vientos.

No hay muchas piezas. Las alternativas de recambios son, con total seguridad, muchas menos que las deficiencias a mejorar. Pero algo tiene que hacer porque su ideal inicial, el que aplicó como primeros auxilios nada más llegar como cuarto técnico del curso, tiene abiertas varias grietas que necesitan arreglo urgente.

Retoques en varias posiciones

Villanova está obligado a barajar cambios de caras, permutas de puestos entre futbolistas y también alguna marcha atrás respecto a las pruebas hechas en los últimos partidos que no han salido del todo bien.

La portería, de momento, no es un tema prioritaro y César parece seguir contando con la confianza de un entrenador que, en su etapa como jugador, fue muchos años portero de Primera División y conoce a ciegas el puesto y todo lo que le rodea.

La línea defensiva, por supuesto, sí que necesita un tratamiento específico que la dote de mejores prestaciones con carácter inmediato. La baja por sanción de Diogo favorece la modificación del puesto de lateral diesto por completo. Zapater, en una nueva mutación futbolística digna de los mejores comodines de la historia blanquilla, tiene todos los números para ocupar ese flanco de la zaga. Y, si el ejeano cumple a gusto del míster, es muy probable que pueda tener continuidad hasta el final del campeonato en una posición que requiere mucho más rigor, orden y sacrificio que el que ha estado dando su ocupante durante todo el año.

En el otro lateral, es muy probable que se produzca una marcha atrás en los planteamientos últimos y Paredes retorne a su lugar natural. El astur abandonará así el puesto eventual de central que, con dispar rendimiento, ha desarrollado en los últimos lances ligueros y mandará al banquillo al desdibujado Juanfran del último mes. Este movimiento implica que, automáticamente, junto al intocable Ayala (a pesar de sus problemas físicos, es imprescindible), debe reaparecer uno de los centrales natos: bien Pavón, o bien Sergio Fernández. El primero, dentro de sus mermas (que le hicieron caerse de la titularidad ante el Betis el pasado jueves tras el partidillo a puerta cerrada), está más redondo de forma. Pero se intentará que sea el segundo quien llegue a tiempo de alinearse, ya que sigue ostentando el rol de titular a pesar de su prolongada baja por lesión.

En medio campo, la presencia de Luccin como 'escoba' por delante de la zaga y como guardaespaldas de los mediocampistas es, por ahora, intocable para el técnico. Pero los dolores musculares que padece el galo (cada vez mayores en los isquiotibiales) pueden hacer que, en cualquier momento, surja una de las variantes inéditas que tiene en mente Villanova: ubicar a Chus Herrero como '6', en el puesto donde creció como juvenil y donde el propio Manolo lo hizo debutar con el filial con 17 años.

Entre los cuatro centrocampistas, es casi seguro que veamos en Getafe una permuta llamativa: la que llevará a Óscar del centro al extremo derecho y, en sentido contrario, a Gabi de la banda al eje de la medular. No ha satisfecho a Villanova la aplicación defensiva de Óscar en los últimos compromisos y será difícil volver a verle junto a Matuzalem por delante del pivote. El brasileño puede tener alguna licencia para no regresar a tiempo al corte cuando se pierde el balón, pero su compañero de línea no. Así, Gabi (de quien se valora sobre todo su brega) tendrá ese nuevo mandato: colaborar con Luccin -o su sustituto- en destruir las contras rivales y evitar las lagunas defensivas que han matado al equipo en los últimos partidos.

Con Sergio García fijo por la izquierda (su acoplamiento al puesto le hace ser el 'menos raro' de los que pueden volcarse a esa banda zurda del medio campo), el último cambio se avecina en la punta del ataque. Diego Milito, muy tocado físicamente como tantos otros, anda nublado cara al gol y debe intentar resintonizarse en las próximas semanas para ser el pichichi letal y solvente que tanto ha dado a este equipo cuando ha estado a tope. Mientras tanto eso ocurre, Oliveira (más entero y regular desde febrero), apunta a ser el ariete.

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