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EL ARBITRAJE

Iturralde, ese hombre

El polémico árbitro vasco, tantas veces nocivo para los intereses del Real Zaragoza y portador de un carácter excéntrico como ningún otro, llegó anoche adonde el Real Zaragoza no podía: fabricó un gol decisivo.

Eduardo, inolvidable Iturralde. Por más que pasen los años, el Real Zaragoza jamás te olvidará. Para bien o para mal, eres único. Un tipo diferente, peculiar, extraordinario dentro del variopinto colectivo arbitral español. Cuando lo bordas y cuando la pifias garrafalmente. Cuando tus decisiones trituran las aspiraciones de un equipo y cuando, al contrario, las benefician decisivamente.

Aquí, en Zaragoza, querido Iturralde, tenemos cicatrices de todo tipo contigo, bien lo sabes. Las que más marca dejaron, las indelebles, son de carácter negativo. Es parte de la historia zaragocista tu pique personal con Txetxu Rojo, que fuera nuestro entrenador durante tres temporadas en dos etapas. Aquellas diferencias personales que arrastrabais los dos de vuestros años anteriores en el fútbol vasco. Entre bilbaínos andaba la pelea y el Real Zaragoza fue el pagano de una actitud rencorosa que jamás debería haber surgido en la figura de un juez como eras y aún eres.

Cuántos puntos volaron al Zaragoza por aquellas broncas. Partidos en los que el equipo blanquillo acababa siempre con uno o dos expulsados (recuerdo, y tú también lo harás seguro, uno en Riazor, otro en Vallecas...). En otros casos, con un penalti y hasta dos en contra de la portería aragonesa, muchas veces inexistentes, incomprensibles, caprichosos, provocadores. Un poco a tu estilo y manera de actuar.

Fueron años en los que te gustabas pitando al Zaragoza, con Rojo encendido en el banquillo. Te pasabas medio partido mirando de reojo -con el rabillo, como tu colega Andújar- a Txetxu hasta que éste, ‘polvorilla’ como tú, bilbaíno de Bilbao (menudos sois), perdía el oremus y te daba motivos para irte como un gamo a la banda para amonestarle, montar el pollo y, si la cosa iba a más, mandarlo a la caseta. ¡Qué tiempos, qué recuerdos, Eduardo! Uno, como tú, era entonces más joven y tuvo el privilegio de vivirlos a ras de césped, con un micrófono inalámbrico en la mano, pegadito a los banquillos, oyendo casi perfectamente todos los piropos que os dedicabais. Aquellos encontronazos fortuitos en los aeropuertos horas después de los partidos lejos de La Romareda, donde no llegabais a las manos porque tus asistentes y los dirigentes del Zaragoza se interponían para evitar males mayores.

Me emociono al rememorarlo, tanto como lo hice anoche cuando vi que señalabas penalti a favor del Real Zaragoza a falta de 14 minutos en ese forcejeo entre Ander Herrera y Pareja. Estuviste genial. Ese gol que marcó Colunga al transformar esa pena máxima que anoche tú viste, Eduardo, es el certificado de vida para el Zaragoza. Y eso, entiéndelo, pone los pelos de punta a cualquier mortal cuando uno se ha visto más para allá que para acá durante muchos meses. Ya sabes, las cosas del fútbol. La pasión, el subjetivismo, el amor a unos colores.

Bendita sea tu vista, Iturralde. Decenas y decenas de veces la maldije en los últimos quince años, como todo el zaragocismo. Pero anoche, tus ojos fueron los de todos los aragoneses. Las imágenes se empeñan en mostrar un agarrón de Ander Herrera (qué curioso, otro bilbaíno como tú y Txetxu) a Pareja en la búsqueda del balón centrado por Gabi al segundo palo en una falta lateral lejana. Pero eso, anoche, era penalti. Claro que sí. En Zaragoza sabemos cómo es tu criterio en este tipo de jugadas. Voluble, cambiante, mutante, como tu manera de entender el arbitraje a lo largo de un partido o a lo largo de una temporada. Anoche tocaba en esa área. Otro día, habría tocado en la otra y nos tendrías levantados en armas, como tantas veces.

Eres ya un ilustre veterano de nuestra Liga. Todo un monumento. Cada vez que diriges un partido, las estadísticas se disparan en todas las redacciones, en los datos referentes a todos los equipos de Primera División. Iturralde siempre es el que más tarjetas ha mostrado en la historia, el que más expulsados acumula, el que más penaltis ha pitado en un mismo partido, el que más... Eres una mina, un pozo sin fondo. El niño en el bautizo, el novio en la boda y el muerto en el entierro. Eduardo, en la salud y en la enfermedad, el zaragocismo jamás te olvidará. Te lo has ganado a pulso.

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