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Hay vida después de un tropiezo

A pesar de su dolorosa derrota en Lugo los de Abós siguen siendo una de las mejores defensas de la liga y el arranque el año del ascenso fue de 2-2 en cuatro jornadas

Kiefer trata de anotar en el duelo ante el Tarragona.
Hay vida después de un tropiezo
JUAN CARLOS LEÓN

Son tales las expectativas creadas por el CAI Zaragoza durante este verano, la pretemporada y la primera jornada de liga, que cuando llega una derrota parece que el proyecto se desmorona y que la afición deja de confiar en su equipo. Pero hay vida después de un tropiezo. Es solo eso, un partido perdido de los 34 que tiene que disputar este año el cuadro rojillo. Es cierto que fue doloroso, ya que el potencial del CAI es superior al del Leche Río Breogán y los de Abós dieron la sensación de 'regalar' el choque. Sin embargo, un error se lo puede permitir cualquiera y más a estas alturas de campaña. De hecho, y a pesar de haber caído en Lugo, los aragoneses siguen siendo una de las mejores defensas de la competición. Y un dato, cuando el CAI logró el ascenso hace dos temporadas su arranque liguero fue de dos triunfos y dos derrotas en las cuatro primeras semanas, algo que todavía se puede superar en esta ocasión.

 

Todo debe ser valorado en su justa medida. Ni hay que ensalzar la LEB Oro cuando se pierde como si fuera una de las grandes ligas de Europa ni hay que poner en dudas las posibilidades de ascenso del CAI por esa derrota. Ni tanto ni tan calvo. Para empezar, la competición en la que están inmersos los aragoneses tiene su nivel, aunque un CAI al cien por cien de sus posibilidades debería ser tremendamente superior a la inmensa mayoría de sus rivales. Por ello tampoco es cuestión de poner como excusa las virtudes del adversario y pensar en lo que los rojillos hicieron mal.

 

Pero, a la vez, ese despiste letal en el último cuarto ante el Breogán también deja patente que los de Abós son humanos y pueden errar. Nada más. Ni se vienen abajo las opciones de ser primeros ni nada por el estilo. Además, mejor aprender esta lección en la segunda jornada de liga que no dentro de unos meses.

 

De hecho, hay datos que certifican que hay vida después de ese inesperado tropiezo. Para empezar, y aunque se perdiera en Lugo, el CAI sigue siendo una de las mejores defensas de la LEB Oro. Los zaragozanos han encajado 127 puntos, es decir, una media de 63,5, y solo les supera el Clínicas Rincón, con 126, y están igualados con el Cáceres 2016.

 

Otro de los aspectos en los que el conjunto aragonés también se mantiene entre los más destacados de la liga tras las dos primeras jornadas es en la faceta reboteadora. Los de Abós acumulan un total de 70 capturas (50 defensivas y 20 ofensivas), cuando el líder de esa estadística es el Cáceres con 78. Ese dato hay que tenerlo en cuenta, ya que el estilo de juego rojillo, que apuesta por la velocidad en sus ataques, parte de una buena defensa y de cerrar el rebote.

 

De entre las virtudes del CAI en lo que va de campaña también se encuentra el reparto de esfuerzos entre sus componentes. Las rotaciones son continuas y solo el australiano David Barlow promedia más de 30 minutos en cancha (concretamente 32), mientras que el resto de sus compañeros oscilan entre los 12 y los 28.

 

Sin embargo, aún le falta por mejorar mucho a la plantilla zaragozana en aspectos como los porcentajes de acierto en el tiro, las recuperaciones o el controlar las pérdidas de balón.

 

Tiempo hay más que de sobra y nadie tiene que ponerse nervioso. Al contrario. Y como muestra está el año del ascenso a la ACB. En aquella campaña, el cuadro rojillo saldó sus primeras cuatro jornadas con dos triunfos y dos derrotas y, por el momento, lleva una y una tras visitar una de las canchas complicadas del torneo.

 

Pensar en positivo

Ya lo decía el base Edu Sánchez nada más concluir el duelo ante los lucenses: "Ahora hay que apretar y pensar en el viernes próximo". Esa es la mentalidad, la de tratar de resarcirse del tropiezo con una victoria ante el Cáceres en la próxima jornada.

 

Precisamente para ese choque, los de Abós tendrán muchas cosas a su favor. Primero, esas ansias de revancha y de quitarse la espina de Lugo; después, el enfrentarse ante un rival que sufrió el otro día su primera derrota, pero en ese caso como locales; y, además, los rojillos contarán con el respaldo incondicional de su afición que asistirá al pabellón como un acto más de las Fiestas del Pilar.

 

El toque de atención está dado. Pero para todos. Ni va a ser un paseo ni el equipo puede permitirse el relajarse. Solo se ha perdido un encuentro y hay que reaccionar lo antes posible.

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