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REAL ZARAGOZA

Goles caducados

Las principales referencias goleadoras del Real Zaragoza del año pasado han desaparecido de la plantilla. El equipo necesita de la irrupción de nuevos anotadores que garanticen su supervivencia.

Suazo y Colunga, los dos refuerzos de invierno que fueron los mejores goleadores del año pasado.
Goles caducados
T. GALáN/A.P.A.

El asunto del gol, sin caer en el catastrofismo, es materia de preocupación en el Real Zaragoza del primer día de agosto. No tanto por lo visto hasta ahora en los escasamente trascendentes amistosos de verano, que es pura anécdota, sino por el somero análisis de la capacidad goleadora histórica que presentan los componentes del actual plantel y por el cotejo de datos con lo ocurrido el año pasado.El gol, palabra mayor en el fútbol profesional, ya no tuvo el curso pasado una buena añada en Zaragoza. La cosecha anotadora de los jugadores zaragocistas en las puertas rivales fue normalita, y eso gracias a la mejoría final que trajo la aportación de los fichajes de enero. Aporte que patrocinó la milagrosa segunda vuelta que culminó con la permanencia en Primera. 46 goles marcó el Zaragoza en sus 38 partidos ligueros. 44 los hicieron sus futbolistas y los otros dos los donaron dos rivales (el españolista Moisés Hurtado y el sevillista Negredo).

Pues bien, de esos 44 tantos firmados por los rematadores blanquillos en la campaña 2009-10, los autores de 30 de ellos no están disponibles a las órdenes de Gay para el próximo torneo.

Casi el 70 por ciento del escaso gol del año pasado, se ha esfumado en las últimas semanas. Sus autores caducaron, sus compromisos con el equipo aragonés se pasaron de fecha y ya no están activos como zaragocistas. Colunga, el más certero con 7 goles, sigue entrenándose con el Recreativo y hace varios días que en el seno blanquillo se considera improbable lograr su fichaje (por más que aún se quieran apurar todas las opciones). Suazo, que hizo 6 dianas, volvió a México. Arizmendi, tercer goleador de la escuadra con 5, trabaja ahora para el Getafe. Abel Aguilar, cuarto en la lista con sus escasos 4 goles, se ha ido al Hércules. Del paquete de futbolistas que vieron puerta dos veces, tres volaron a otros lares (Ewerthon, hace días, Eliseu y Pulido) y un cuarto, Pavón, está pero sabe que ha de buscarse acomodo en otro club porque aquí no cuenta para nada.

Es decir, solo 14 goles del año pasado siguen teniendo a su firmante vestido de blanco y azul: los tres de Lafita, los dos de Jorge López, Ander Herrera, Diogo y Jarosik, y las unidades de Contini, Ponzio y Gabi. Poca cosa, casi nada. Menudeo para lo que un equipo que no quiera pasar apuros en Primera División necesita.

De ninguno de estos ocho anotadores que siguen en plantilla se puede decir que es un goleador solvente y que, lo del año pasado, fue un mero accidente en su rendimiento. Realmente, de todos ellos puede seguir esperándose algo parecido. Por más que Lafita lograse alcanzar en el Deportivo los 9 goles, el canterano (cuya continuidad en el Zaragoza no estará asegurada hasta que no se cierre el mercado el 31 de agosto) no es un goleador consumado. A defensas o jugadores de perfil destructor como Diogo, Jarosik, Contini y Ponzio, poco más puede pedirse. Golear no es lo suyo. Quizá, por lógica táctica, solo quepa exigir más gol a tipos como Ander Herrera y Jorge López, siempre merodeando el área rival. Pero poquito más se puede extraer de este análisis de situación. El reto de Gay es duro.

¿Dónde está pues el gol que tanto hace falta? ¿Dónde lo hallará el técnico? Marco Pérez, el jovencísimo ariete colombiano que viene desde Argentina en un préstamo, deberá asumir buena parte de esa indispensable y vital tarea. Mucho más después de que Uche haya vuelto a caer lesionado. El nigeriano, fichaje estrella de la temporada anterior, ya se quedó a cero en su casillero particular como goleador por su forzada y grave inactividad (algo que amenaza con repetirse por segundo año seguido).

Braulio, el otro delantero 'senior' del actual grupo (que iba a ser pasaportado pero que igual se queda forzado por las circunstancias), tampoco anotó el año pasado en sus tres breves apariciones con el Zaragoza antes de irse cedido a Huelva, donde solo marcó un gol en toda la segunda vuelta. Así que las cuentas salen claras en la previsión de negocio en el ámbito de los goles: lo que hay no garantiza, por trayectoria y curriculum, el número de goles que el equipo requiere para sobrevivir sin apuros. O Pérez explota rápidamente, o Lafita -si sigue- y Herrera se reinventan como percutores de las redes rivales, o surge un milagro en la clarividencia de figuras poco dadas al gol como Pennant -si no se va-, Edmilson, Gabi, Jorge López, Braulio y compañía, o estamos ante un problema serio por resolver. El relieve del actual Zaragoza en su punta es realmente chato. Lejos quedan los tiempos de referencias con más de 15 goles por campaña, como Diego Milito, Ewerthon, Oliveira, Villa, Yordi, Milosevic, Morientes, Esnáider... Estamos ante un dilema de hondo calado. El gol necesita relevo en el Zaragoza y, a 27 días del inicio liguero, pocos candidatos se ven para tomar el testigo de los viejos depredadores. Ni siguiera de los recientes, los fugaces obreros del año pasado.

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