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Mikel Rico: el regreso de un jugador clave en el crecimiento de la SD Huesca

El centrocampista vasco iniciará su tercera etapa vestido de azulgrana. Fue clave en el primer ascenso, en una permanencia y el Granada pagó 600.000 euros por su fichaje.

Mikel Rico, durante el homenaje que le tributó el Athletic de Bilbao.
Mikel Rico, durante el homenaje que le tributó el Athletic de Bilbao.
Javier Zorrilla/EFE

La vuelta de Mikel Rico a la Sociedad Deportiva Huesca, cuyo anuncio es inminente, devolverá al club a un símbolo además de traer a un futbolista que puede resultar importante en los planes del técnico Míchel Sánchez. El centrocampista vasco, de 34 años, regresará de un Alcoraz del que se marchó con 26. Será, además, el último superviviente de la plantilla que logró el primer ascenso a Segunda División en Écija en 2008. Tres temporadas en el Granada y seis en el Athletic de Bilbao le han dado poso para convertirse en uno de los referentes de un equipo, por ahora, necesitado de centrocampistas.

Rico, que llegará libre, se convirtió además en el primer gran traspaso del club azulgrana durante esta última etapa que arrancó con la llegada de Agustín Lasaosa y José Antonio Martín, Petón, en el verano de 2006. Un año más tarde aterrizó el futbolista nacido en Cruces (Vizcaya), a préstamo por el Polideportivo Ejido. Bajaba un peldaño del fútbol nacional para tratar de ayudar a un conjunto muy renovado tras haber intentado el salto a Segunda División ante el Córdoba.

Aquella campaña 2007-08, Mikel Rico disputó 40 encuentros oficiales con la elástica azulgrana, incluidos los de la fase de ascenso con Gavá y Écija, y marcó seis goles. Un bagaje que, sin embargo, le devolvió al año siguiente al conjunto andaluz. No pudo disfrutar de la categoría de plata en El Alcoraz hasta que se desvinculó del Poli Ejido y, en julio de 2009, hace ahora una década, firmó un contrato por dos temporadas con la Sociedad Deportiva Huesca.

En la primera de ellas, la 09-10, solo se perdió un compromiso y fue por acumulación de amonestaciones. Anotó cinco tantos. Uno de ellos enmarcado en la historia del club azulgrana: al Celta de Vigo en Balaídos en la última jornada para asegurar la permanencia. Curiosamente, también abrió la cuenta del curso en el Martínez Valero de Elche. La llamada del Granada terminó por decidir a club y jugador, aunque todavía tendría tiempo de disputar la primera jornada de la 10-11, un 0-0 con la Ponferradina, antes de emigrar a la ciudad de la Alhambra. 600.000 euros, una cifra récord entonces, fue el precio.

En Los Cármenes coincidió con futuros azulgranas como el estos días sonado Iñigo López, Rubén Párraga, Carlos Calvo o un Tariq Spezie que llegaría cedido en el mercado invernal. Mikel Rico, que en el Huesca había actuado de centrocampista, mediapunta e incluso lateral zurdo, elevó las prestaciones de un conjunto que acabaría subiendo a Primera División. Prolongó su estancia en Granada dos campañas más, hasta que en el verano de 2013 se sumó al Athletic de Bilbao.

Vestido de rojiblanco han transcurrido los seis últimos años del futbolista, que ha sumado 126 partidos de Liga, varios más de Liga Europa, un subcampeonato de la Copa del Rey y una Supercopa de España. Hubiera dado mucho más de sí en el caso de que las lesiones le hubiesen respetado. Con todo, ha sido un recurso habitual para los sucesivos técnicos con los que tratado en San Mamés: Ernesto Valverde, Cuco Ziganda, Eduardo Berizzo y Gaizka Garitano.

A los 34 años y la mochila cargada de experiencias regresará a Huesca en una tercera etapa para ponerse a las órdenes de Míchel Sánchez. Como señaló el preparador madrileño en su presentación, anhela que los azulgranas sean “un equipo que lucha por su gente y juega bien al fútbol”: Rasgos que encarna Mikel Rico, con lazos familiares en la capital oscense, y que suman un pivote a la plantilla a la espera de lo que suceda con Gonzalo Melero y con las deseadas continuidades de Moi Gómez, Rivera y Yangel Herrera, a préstamos el curso anterior.

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