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SD Huesca

El Huesca se despide de la Copa en San Mamés

Un conjunto aragonés repleto de suplentes cae con claridad en Bilbao y queda sin opciones (4-0) para el partido de vuelta.

Athletic - SD Huesca
Athletic - SD Huesca
Agencias

Llegó a San Mámes, saludó discretamente y se marchó. No brindó con la Copa el Huesca en la catedral, el escenario en que la competición más antigua del fútbol español es religión. Centrado en las realidades de la Liga, que este mismo sábado le reservan una cita trascendental en Vigo, el conjunto aragonés dejó las fiestas coperas para otro año. Todo lo contrario que un Athletic que lleva grabado en su genoma este torneo. Pese a sus estrecheces ligueras, la Copa siempre es la Copa en Bilbao. Por eso venció con tanta holgura el cuadro vasco a un Huesca que no desperdició ninguna de las energías que necesitará dentro de apenas 48 horas en Balaídos. Queda la vuelta en El Alcoraz, pero la verdadera celebración azulgrana sería la permanencia en Primera.

Tan delator como el resultado fue la alineación que presentó Francisco. Si la importancia de un partido la conceden los protagonistas que lo disputan, con solo dos titulares de los que empataron contra el Levante y contra el VAR en la última comparecencia liguera (Akapo y Rivera), el Huesca desveló sus intenciones incluso antes de saltar al prado. Desde luego, no había ido a brindar a San Mamés. Porque con agua no se brinda. Y con un banquillo integrado por Miramón, Pulido, Musto, Álex Gallar, Camacho y Cucho, en verdad ese era el único líquido que anhelaba beber para avituallarse para el careo ante el Celta. Inodora, incolora e insípida: agua.

Al otro lado de la mesa, el Athletic depositó en la copa lo mejor de su bodega. Salvo el lesionado Raúl García, Berizzo salió con todo. Con Íñigo Martínez y Nolaskoain cerrando atrás, con Mikel San José tapando y Muniáin desequilibrando en el medio, con De Marcos e Iñaki Williams llegando por los carriles, y con el veterano Adúriz como seguro rematador arriba. El Huesca aguado que presentó Francisco se refugió en un 4-1-4-1, el mismo esquema planteado ante el Levante, pero con otros hombres, otra hambre y otra sed de los manifestados ante los valencianos. Insua y Semedo ocupaban el espacio central, con Akapo y Brezancic en las bandas. En el medio, Aguilera. Después, otra línea de cuatro integrada por Serdar Gurler, Sastre, Rivera y Chimy Ávila. Longo era el hombre más avanzado. Me dejaba a Werner, portero titular este miércoles. Y al reserva Santamaría. Sí, Jovanovic ni se vistió. Igual que Etxeita, Ferreiro y Moi Gómez. Lo dicho, más claro que el agua...

Desde el inicio, el Athletic asumió todo el esfuerzo creador. Berizzo preparó bien el partido, focalizando su ofensiva en el ataque a su espacio derecho, el que amenazaban De Marcos y Williams, el que defendía Brezancic. Allí se zanjó la discusión esencial de este careo sin apenas debate. Sufría muchísimo el Huesca el ataque posicional vasco, que trazaba una y otra vez centros buscando la cabeza de Adúriz o San José. En una falta botada desde la derecha, en la enésima penetración de Williams, nació el primer gol. Beñat lanzó desde el costado, rematando Adúriz con toda su frente y con toda su alma. Un señor gol de ariete puro.

En ventaja los vascos, el percal cambió poco. La ambición seguía siendo local ante un Huesca que racionaba todos sus esfuerzos, aventurándose solo por medio de Serdar Gurler y Chimy Ávila. El turco lanzó alto un golpe franco. El argentino se aproximó mucho más al gol, al estrellar un balón en el palo en el minuto 21. Fue en la misma portería en que el Chimy firmó un gol soberbio el pasado 27 de agosto, el del 2-2 en Liga. Este miércoles, como hemos reiterado, era otra película.

Berizzo pretendía cerrar pronto el partido. Además del encuentro, abrochó la eliminatoria. Y todo en apenas media hora. Y todo merced a las penetraciones por la banda de Iñaki Williams y De Marcos. Así, mediado el primer acto, un servicio de Williams se lo introdujo en propia puerta Insua. Cuando se cumplía el minuto 30 llegó el tercero, en una asistencia precisa de De Marcos, también desde el costado derecho, finalizada por un inspiradísimo Adúriz.

Este último tanto llegó cuando el Huesca jugaba con un hombre menos, con Semedo en la banda, y Pulido quitándose el chándal para saltar al césped. Si Semedo se reitró por lesión, Brezancic abandonó el partido en el descanso después del traje que le hizo Williams. Francisco metió a Miramón, trasladando a Akapo al sector defensivo izquierdo. Quedaban 45 minutos, pero el partido y la eliminatoria ya estaban ventilados. En este segundo acto, el Athletic marcó otro gol, en esta ocasión con un golpe franco ejecutado con maestría por Beñat. Muniáin y Adúriz pudieron ampliar el marcador para un Athletic que tenía unas ganas locas de ganar. Lógico, no lo hacía desde el 20 de agosto al Leganés… El Huesca se comportó mejor en este segundo tiempo. También fue menos exigido. El Chimy, de largo el mejor de los de la Cruz de San Jorge en el pecho, pudo recortar distancias. También lo intentó Sastre, respondiendo Unai con una estirada felina. También le dejaron intentarlo, por fin, a Camacho, testigo de todas las aventuras del Huesca desde la Segunda B a Primera. Primera, la Liga, pasado mañana en Vigo ante el Celta. Esa es la realidad del Huesca. La fiesta copera es otra historia, la historia del Athletic de Bilbao.

Ficha técnica:

4 - Athletic de Bilbao: Unai Simón; De Marcos, Nolaskoain, Iñigo Martínez, Yuri Berchiche; Mikel San José, Beñat (Dani García, 64), Muniáin; Guruzeta (Capa, 78), Williams y Adúriz (Ganea, 73).

0 - SD Huesca: Werner; Akapo, Insúa, Semedo (Pulido, 33), Brezancic (Jorge Miramón, 46); Juan Aguilera, Sastre, Serdar Gurler (Juanjo Camacho, 80), Rivera, Chimy Ávila; y Longo.

Goles: 1-0, min. 10: Aduriz. 2-0, m. 27: Insúa, en propia puerta. 3-0, min .30: Aduriz. 4-0, min. 55: Beñat.

Árbitro: González González (Castilla-León). Mostró tarjeta amarilla al local Mikel San José, y a los visitantes Chimy Ávila, Sastre y Brezancic.

Incidencias: partido de ida de dieciseisavos de final de la Copa del Rey, disputado en San Mamés ante 25.360 espectadores.

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