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SD Huesca

El Huesca se queda helado en Pucela

El Valladolid supera con más claridad de la reflejada en el marcador (1-0) a un conjunto aragonés incapaz de reaccionar.

Partido Valladolid-Huesca.
Partido Valladolid-Huesca.
Nacho Gallego/Efe

Se volvió a resfriar el Huesca. No reacciona cuando la competición de la Primera División ya ha alcanzado la octava jornada. Este domingo se quedó parado, tieso, helado, en Valladolid. Sí, era en el estadio de la Pulmonía, pero en el mediodía de este domingo en Pucela no hacía frío, solo fresquito, con 12 grados endulzados por un precioso solecillo mañanero. El problema no hay que buscarlo en la meteorología, pues el otoño todavía no ha caído sobre la meseta castellana, sino en un conjunto altoaragonés totalmente desprotegido y vulnerable en defensa, con las ideas refrigeradas en el medio y con escasa capacidad de intimidación en ataque. Cayó con justicia y el resultado pudo ser incluso más amplio. Solo mostró peligro en el arreón final. Esa fe cuando el partido agonizaba fue la única luz, la única esperanza para el futuro, tras una mañana desangelada. El marcador compromete aún más si cabe la situación de Leo Franco como entrenador, superado con claridad en la pizarra por Sergio González.

Movió Leo Franco la alineación. Cambió de hombres, pero no se resolvió ninguno de los problemas que padece el Huesca. Hasta cinco modificaciones introdujo respecto al once presentado  en la última comparecencia en El Alcoraz ante el Girona. Y eso que el técnico había dicho en la previa que estaban en el camino... Modificación radical de planes. De ese equipo alegre que arrancó el curso en pleno verano en Éibar a la desvaída imagen actual media un abismo. Franco metió este mediodía en el armario las prendas más vistosas (Cucho, Gallar, Longo...), vistiendo al Huesca con ropa de abrigo. Quería taparse. Después de descubrir en Madrid que Aguilera era la percha olvidada en agosto, ahora ha pasado a ser básico en el centro del campo, hoy acompañado en el medio por Moi Gómez y Sastre, pues Melero se quedó lesionado en Huesca. Más corte que confección con Sastre. Se quería tener la pelota en el círculo central, independientemente de su uso, y aunque arriba sufriera Chimy Ávila la soledad del olvido. La distribución de la defensa de cuatro también era delatora, con un central como Pulido actuando como lateral derecho, y el verdadero lateral derecho, Jorge Miramón, jugando a pierna cambiada en la izquierda, con la renuncia ofensiva que esto significa. En el centro, Etxeita y un desconcertante Semedo. Completaban la nómina titular Gurler y Ferreiro, intentado estirar un equipo demasiado estático.

Enfrente, el Valladolid, ese equipo ordenado y descarado que ascendió junto al Huesca, el único club con menor tope salarial que el aragonés en Primera División. Sergio González obró el milagro el pasado curso y este año pretende repetirlo. Y camino lleva, pese a haber perdido a su goleador Jaime Mata. Sin los 35 goles que firmó Mata (sí, sí, 35...), Sergio ha conseguido volver a armar un bloque competitivo. Por supuesto, dando continuidad al conjunto que encarnó el éxito del ascenso. Sí, añoranza de Rubi... Hace solo unos meses se empató a dos en Pucela jugando en inferioridad numérica...

Intentó tener el balón el Huesca en el inicio, decía, con el trío medular integrado por Aguilera, Sastre y Moi. Posesión estéril. Bastante pelota y poca profundidad. Todo lo contrario que un Valladolid ágil que jugaba de memoria. Equipo curradísimo el blanquivioleta, tocando bien en la zona ancha, abriendo los callejones y generando muchísimo peligro a valor parado. Buscaba el robo y la salida el Huesca, pero se mostró incapaz de superar la línea de tres cuartos rival. El único que de verdad pasó frío fue el guardameta local Masip, apenas inquietado de forma esporádica por un aislado Chimy Ávila. Quería temporizar el Huesca ante un Valladolid cada vez más mandón, cada vez más profundo. En una acción de estrategia, se pidió mano de Aguilera que Mateu Lahoz, espléndido durante toda la matinal, negó. La culpa, desde luego, tampoco fue del árbitro...

El esfuerzo creador pucelano se trasladó numéricamente al marcador superada la mitad del primer tiempo. Llegó el gol al ejecutar de forma magistral Alcaraz una innecesaria falta de Semedo sobre Michel en la frontal del área que cuidaba Jovanovic. El tanto vino en el momento más crítico de un Huesca que no sabía si presionar o echarse atrás. El 1-0 al descanso, a fin de cuentas, no era lo peor de todo considerando la desorientación de los altoaragoneses.

Una cesión temeraria de Semedo abrió la segunda mitad, perdonando Duje Cop ante Jovanovic. Después, en el minuto 50, llegó un gol anulado por el VAR al Valladolid por fuera de juego. La acción fue preciosa de los pucelanos, con un robo, una apertura a la banda izquierda, un centro preciso de Nacho y un remate letal de Leo Suárez. Si no hubiera sido fuera de juego, un verdadero golazo.

El tanto anulado significó un bálsamo para el Huesca. Y un estimulante. Leo Franco puso entonces en escena a Gallar. Después, a Cucho. Y, finalmente, a Longo. Lo intentó, es cierto. Aunque las mejores ocasiones seguían siendo para el Valladolid, en acciones clarísimas de gol de Moyano y Cop. Con lo mejor en el campo, el técnico altoaragonés llegó a ubicar al defensa central  Semedo de delantero centro, jugando de ariete a lo Alexanco en el Barça de Cruyff. La tuvo Semedo, y se le fue alta, cuando ya el Huesca cerraba atrás solo con Etxeita como central. Y también la tuvo en el tiempo añadido Longo, en un remate de cabeza que se marchó pegado al palo izquierdo. En esa acción final, hasta subió a rematar el portero Jovanovic. Solo entonces tuvo trabajo Masip... Ataque final a la desesperada. Con raza, pero tarde. Todo lo demás, todo lo anterior, fue un Huesca helado en un día que no hacía frío en Pucela, y ante un Valladolid que no deja de ser un recién ascendido sin el goleador que lo ascendió. Pero, eso sí, con un señor entrenador en el banquillo, Sergio González.

Ficha técnica

Real Valladolid: Masip; Moyano, Kiko Olivas, Calero, Nacho; Leo Suárez, Alcaraz, Míchel, Toni (Antoñito, 71); Enes Ünal (Anuar, 63) y Duje Cop (Borja, 83).

SD Huesca: Jovanovic; Pulido (Cucho Hernández, 63), Etxeita, Semedo, Miramón; Serdar Gurler (Álex Gallar, 56), Aguilera (Longo, 70), Moi Gómez, Sastre, Ferreiro; y Chimy Ávila.

Goles: 1-0, min. 28: Alcaraz.

Árbitro: Mateu Lahoz (Comité valenciano). Mostró cartulina amarilla a Míchel; y a Serdar Gurler y Semedo.

Incidencias: octava jornada de la Liga Santander. Se jugó en el estadio José Zorrilla de Valladolid. 17.300 espectadores.

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