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SD Huesca

El Atlético de Madrid electrocuta al Huesca

Tres garrampazos rojiblancos fulminan en apenas media hora a un conjunto aragonés sin chispa

Atlético de Madrid -SD Huesca
Atlético de Madrid -SD Huesca
E. Cidoncha

Tres garrampazos de Griezmann, Thomas y Koke electrocutaron al Huesca en su visita al Wanda Metropolitano. El fútbol eléctrico rojiblanco derritió a un blando equipo aragonés que solo opuso resistencia en el primer cuarto de hora y que se entregó tras el segundo gol. El triunfo devuelve a la pugna por todo a los de Simeone, que vencieron con holgura e incluso comodidad. Hasta reservaron energías para este fin de semana, cuando intentarán asaltar Chamartín. Por contra, el Huesca ya acumula cuatro derrotas consecutivas. La cifra de goles encajados todavía es más preocupante: 16 recibidos en seis careos. Y mucho más la contemplación de un equipo sin chispa. Por encima del sistema, el estado de ánimo. Ojo: este martes no compitió. No sumar en Madrid entraba dentro de la lógica, pero perder así no solo no suma, sino que resta, merma de forma nítida en el aspecto moral. El Huesca ha demostrado hace muy pocas semanas que sabe jugar al fútbol, que el vestuario cobija mucho más talento de lo expuesto. Después del esperanzador arranque en Éibar y Bilbao, la reacción se antoja imperativa. Habrá que bunquerizar el Alcoraz. Después de las fugas de puntos ante el Rayo y la Real (eso sí fue verdaderamente grave), la luz solo la puede encender un triunfo ante el Girona.

Con muy poco manejó el partido a su antojo el Atlético, dueño del escenario desde antes incluso de arrancar el choque. Watios y decibelios para corear a los suyos, sobre todo cuando fue nombrado Simeone, el verdadero líder del colectivo rojiblanco. Fútbol, luz y ruido. Mucho ruido, solo interrumpido por el minuto de silencio por el Padre Daniel, capellán del Atlético de Madrid, recientemente fallecido. Superados los 60 segundos en memoria del mosén, comenzó el asedio local. Cinco segundos les costó llegar ante el guardameta Werner. El mismo tiempo que transcurrió para que un jugador del Huesca, Luisinho, tuviera que ser asistido en la banda. Enseñaba el Atlético su plan habitual, el control del juego desde la posesión, y además, y esto es lo mejor, el gobierno desde el rigor posicional, desde la posición. Posesión y posición: todo en el fútbol. Es el Atlético de siempre, el de Luis Aragonés, el de presionar y volar. Cierto. Pero muy mejorado. Simeone llegó a finales de 2011 para poner a los rojiblancos en la vanguardia mundial. Además, hace un año inauguraron el campo. Tienen más dinero. Por tanto, ya pueden evitar la fuga de sus estrellas. Por eso Griezmann no se ha marchado al Barça. Griezmann, siempre Griezmann, el hombre que abrió la cuenta al cuarto de hora tras la asistencia de Diego Costa. Había luna llena. El colmillo de Griezmann. Lobo-hombre en París… Y en Madrid.

La acción, además mostrar la riqueza del astro francés, el excelso juego interior atlético, retrató a los centrales aragoneses, vulnerables en el balcón del área. Hasta el gol, el Huesca se había mostrado solvente en estos primeros 15 minutos, con dos líneas de cuatro bien ordenadas. En defensa, Miramón y Luisinho en los flancos, y Etxeita y Semedo en el centro. En el medio, Musto y Melero por dentro, y Gallar y Ferreiro en los costados. Arriba, Cucho y Longo, descolgados, peleándose con el mundo. La ventaja calmó un tanto a la fiera atlética. La alta tensión que siempre demanda Simeone disminuyó. Ni faltas tenía que hacer el Atlético. No obstante, la intensidad rojiblanca siempre era superior a un Huesca al que a su blandura física se agregó la mental con el segundo gol, en una acción resuelta con comodidad con un tiro cruzado por Thomas. La cuenta la engordó Koke cuatro minutos después, en una jugada en la que tuvo que intervenir el VAR. Después de ser señalado fuera de juego a Correa, finalmente se concedió gol. Hasta el intermedio, la agresividad solo llegó en una falta absurda de Semedo al chaval Carlos Isaac. Tarde y mal, Semedo.

La aparición de Aguilera, en su debut en el actual curso, en lugar de Cucho, esto es, un medio por un delantero, declaró la predisposición del Huesca para el segundo acto. Aportó algo de solidez Aguilera, mucho más considerando su inactividad. Después aparecería el Chimy Ávila, el primero que obligaría a estrenar el traje al guardameta atlético Oblak. El Huesca fue menos exigido en estos segundos 45 minutos. En este hecho conviene considerar la actitud del Atlético, que primero retiró a Griezmann y después a Diego Costa. Aun así, Geison pudo aumentar la cuenta, pero Werner lo impidió. Mucho antes, Simeone ya había comenzado a pensar en el Real Madrid. El Huesca, además de en el Girona, debe pensar en sí mismo. Urge una reacción. Jugó sin confianza, sin alma. Esto se penalizaba en los tiempos de Segunda, pero mucho más en Primera. Este martes lo evidenció el Atlético, que lo electrocutó en tres calambrazos.

- Ficha técnica:

3 - Atlético de Madrid: Oblak; Carlos Isaac, Giménez (Lucas, m. 39), Godín, Filipe; Correa, Thomas, Koke, Lemar; Griezmann (Kalinic, m. 53) y Diego Costa (Gelson Martins, m. 65).

0 - Huesca: Werner; Miramón, Etxeita, Rubén Semedo, Luisinho; Alex Gallar, Musto, Melero, Ferreiro; Cucho Hernández (Aguilera, m. 46) y Longo (Chimy Ávila, m. 55).

Goles: 1-0, m. 16: Griezmann culmina una asistencia de Diego Costa. 2-0, m. 30: Thomas, con un derechazo junto al poste desde fuera del área. 3-0, m. 34: Koke, con un pase a Correa que no tocó el argentino y se le coló a Werner.

Árbitro: González Fuertes (C. Asturiano). Amonestó a los visitantes Rubén Semedo (m. 46+) y Musto (m. 67).

Incidencias: partido correspondiente a la sexta jornada de LaLiga Santander, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante 47.023 espectadores. Antes del inicio del encuentro se guardó un minuto de silencio por el Padre Daniel, capellán del club rojiblanco fallecido el pasado lunes.

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