SD Huesca
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"Esto solo se vive una vez"

Más de 10.000 personas de todas las edades disfrutan del ascenso del Huesca en la plaza de Navarra de la ciudad.

Tocó sacar del armario la camiseta azulgrana, uniforme oficial este martes por cualquier rincón de Huesca, daba igual que fuera de temporada anteriores, lo importante era demostrar que toda la ciudad era partícipe de logro de su equipo. Las había de diferentes modelos, desde las del primer ascenso, hasta la del ‘play off’ del pasado verano. Con el dorsal de Fran Mérida, de Núñez, Carlos Diogo o del mítico Sebastián Corona. Jugadores de cursos anteriores, que también pusieron su granito de arena para que este martes toda Huesca festejara el ascenso a Primera División.

"Estamos muy emocionados con el ascenso"

La máxima categoría, que se asemeja al cielo en lo deportivo y que sacó desde primera hora de la tarde a las calles a todo tipo de oscenses, pero que quisieron vivir la enorme fiesta de celebración del ascenso. Había familias con niños, de esos que solo conocen un Huesca ganador, y también ancianos, a los que se los ponían los ojos brillantes de recordar la trayectoria del equipo, aunque también los había que solo querían ser partícipes de la enorme fiesta. "El partido de ayer sí lo vi, y ahora, al salir de trabajar, he querido venir a la plaza, para vivir un poco el ambiente", explicaba Paloma Edo, de Caspe, pero viviendo en Huesca, y que se había sumado a la fiebre de su nueva ciudad, ejemplificada en una plaza de Navarra llena.

La misma en la que en el día anterior se había vivido con fervor el final del encuentro contra el Lugo, como si al siguiente fuera festivo, pese a ser martes. "Yo he dormido apenas tres horas, pues tenía que ir a trabajar a las ocho", aseguraba Rubén Blasco, que había celebrado ya el ascenso en la noche anterior y quiso compartirlo este martes también con los jugadores.

Entre toda la plantilla, el pequeño Fernando, en los brazos de su madre, se quedaba con Cucho Hernández, "y con el número 16", decía, en referencia a Chimy Ávila, mientras se resistía a irse, pese a que ya habían abandonado el balcón los futbolistas, y que al día siguiente "había cole". Acudía junto a sus padres, todos perfectamente uniformados con la camiseta azulgrana. Su padre, Fernando Mur, muy aficionado al fútbol, destacaba lo histórico del momento, "porque esto hay que disfrutarlo, pueden pasar muchas cosas, pero el primer ascenso a Primera, nunca se repetirá", decía, refiriéndose a la situación como "un sueño que jamás habíamos llegado a imaginar". Por eso, desde las 19.30 habían esperado la llegada del autobús azulgrana, para aplaudir y gritar, como las 10.000 gargantas que se reuineron en torno a los que son ya "héroes" en la ciudad.

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