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"Jiménez ha de encontrar urgentemente un método diferente para ganar en casa"

El periodista de HERALDO DE ARAGÓN Paco Giménez ha contestado a los lectores sobre la situación en la que se encuentra el Real Zaragoza.

Paco Giménez responde a los lectores
"Jiménez ha de encontrar urgentemente un método diferente para ganar en casa"
HA

¿Cree que podemos mantener en Pamplona la buena racha de resultados a domicilio? Gracias por su atención. Carlos Ruiz.

Claro que lo creo. Y, además, por la cuenta que nos trae, es lo que deseo. Lo creo porque el equipo ha dado muestras en este singular año de que fuera de casa tiene mucha más capacidad de reacción e improvisación que en la Romareda, mal que nos pese. La última prueba de este tipo de sorpresas agradables la vimos hace diez días en el difícil campo del Málaga, donde el Real Zaragoza volvió a la buena senda de fútbol, sensaciones y rendimiento y fue mejor en líneas generales que un adversario que está jugando la Champions League.

También creo que, en un campo tan áspero y habitualmente poco propicio para que el Real Zaragoza gane, algún día tiene que cambiar esa tendencia. El Osasuna, como casi siempre últimamente, es un equipo de los de abajo, lleno de puntos débiles a los que Jiménez y sus jugadores deben saber atacar. Ojalá veamos y contemos la quinta victoria a domicilio de la temporada. Es un momento muy importante para conseguirla. De no ser así…

¿Por qué el Real Zaragoza no es capaz de ganar en La Romareda? Gracias. Luis Carlos.

En los ocho partidos donde no lo ha hecho (nueve con el de Copa ante el Sevilla) han aparecido varios motivos diferentes. No se trata de un mal general, de un problema concreto, lo cual dificulta la solución. Al principio, en las tres primeras derrotas (Valladolid, Málaga y Getafe), el Real Zaragoza estaba aún buscando una identidad de juego. La pretemporada no sirvió de mucho, los fichajes de peso llegaron muy tarde, incluso con la Liga ya empezada, y se jugó con fuego hasta quemarse dejando escapar puntos que ya no volverán. Después, una vez que Jiménez encontró un patrón base, ocurrió que ese modelo de fútbol tiene sus principales carencias en la generación de fútbol. Y eso, en una liga como la española, se paga caro cuando se ha de llevar el peso del partido.

Por eso el Zaragoza juega mejor y es más solvente a domicilio, en partidos donde los rivales tienen parecida enfermedad (son más de la mitad de los equipos de Primera los que se sienten mejor a la contra, esperando, sin la responsabilidad de mandar). Por eso, este año la Romareda está resultando un suplicio para el equipo y, por derivación, para la afición. Además, lógicamente, según se van amontonando los malos resultados, la presión aumenta de manera irremediable. Surgen los nervios, la inseguridad, los jugadores parecen peores de lo que son… Los tres últimos partidos en la Romareda, es decir, la derrota ante el Betis, el empate ante el Espanyol y el último fiasco contra la Real Sociedad, ha hecho un daño tremendo a la confianza del equipo. Ahí ha perdido el Real Zaragoza la oportunidad de tener el billete de la salvación casi visado a estas alturas de Liga. Ahí han surgido el escepticismo y los temores a pasarlo mal. Nadie contaba con que no se podría ganar ni uno solo de esos tres partidos, después de haber llegado a las navidades con aquel solvente triunfo en Bilbao y con los ánimos por todo lo alto. Sea como sea, con la fórmula que Jiménez encuentre urgentemente, ha de encontrarse un método diferente para, al menos, poder ganar al Granada, Athletic de Bilbao, Mallorca y Rayo Vallecano en la Romareda. Los otros cuatro partidos que nos quedan aquí (Madrid, Barça, Valencia y Atlético de Madrid) presentan una dificultad intrínseca que los hace distintos en su evaluación previa. Así que toca ser certeros en los cuatro primeros, intentar arañar lo que se pueda en estos cuatro últimos citados y, por supuesto, seguir rebañando puntos fuera del hogar. El sábado en Pamplona, los primeros.

Uno de los principales problemas de este equipo es la falta de gol, ¿crees que se solventa con la llegada de Bienvenu? Edu

Bienvenu es una moneda al aire, como lo son habitualmente los fichajes de futbolistas desconocidos, que llegan novatos a la Liga española procedentes de ligas menores y que tienen el problema inicial del desconocimiento del idioma. Hace mucho tiempo que al Real Zaragoza no le sale bien una apuesta así, pero algún día tendrá que ser. Veía con sana envidia este fin de semana el debut del anónimo francés Perbet en el Villarreal, anotando dos goles y dejando a todo el mundo con la boca abierta. Ese efecto es el que tendría que producir Bienvenu enseguida en el equipo si no quiere pasar a ser un refuerzo de segundo nivel. Goles y pronto es lo que se le piden siempre a este tipo de fichajes para la delantera a mitad de temporada. Y rápidos. No hay tiempo que perder. No tiene margen de maniobra para solicitar un par de meses de adaptación. De momento, el domingo ante la Real dejó escapar 45 minutos para reivindicarse. Era una segunda mitad muy difícil de jugar ahí arriba, pero así van a ser sus oportunidades. Complicadas y llenas de exigencia. Por eso, tratándose de un futbolista sin demasiadas referencias en el fútbol español, su éxito es una moneda al aire. Cabe pensar que si al Levante, en los últimos años, le salieron bien apuestas como las de Caicedo o el defenestrado Koné, ¿por qué no va a suceder aquí algo así con un chico como Bienvenu? El tiempo dirá.

¿Se ha fichado bien en el marcado de invierno? Elisa M.

No se puede fichar bien, ni en invierno ni en verano, si no se tiene dinero. Y el Real Zaragoza pos concursal, este club resquebrajado peligrosamente en sus cimientos financieros tras siete años de desastre en su gestión interna y externa, no tiene dinero suficiente para ir al escaparate de futbolistas y elegir piezas de rendimiento más o menos seguro y de cierto nivel en su caché. Así que, en lo sucesivo, tenemos que acostumbrarnos al perfil de los fichajes que están viniendo en los últimos periodos de contrataciones.

Gente joven, emergente, muy barata, con ganas de utilizar al Real Zaragoza como trampolín o como enganche al éxito mayor en otros clubes más consolidados (incluso de dar el salto al profesionalismo en el caso de los más inexpertos) y, en algún caso de mayor veteranía, con el ansia de reconducir aquí un camino torcido en tiempos pretéritos en otros clubes. Incluso no cabrá nunca despreciar perfiles de máxima veteranía, siempre y cuando su aportación pueda ser útil (caso Movilla, por ejemplo). No queda otra opción.

Aquí, y para mucho tiempo, se acabaron los días de vino y rosas. Y, Virgencica, Virgencica, que nos quedemos como estamos en el peor de los casos y la cosa, en la próxima década, no vaya a peor (que no es desdeñable). Con estos condicionantes tan específicos, la evaluación final de cada fichaje vendrá dada por el rendimiento particular que cada pieza dé en el Real Zaragoza a través de los partidos y de los meses que aquí estén. ¿Son buenos fichajes, pues, Fernández, Bienvenu, Rodri, Carmona y Rochina? Hace siete años habríamos puesto el grito en el cielo si en enero llegan este tipo de futbolistas para reforzar al equipo. Hoy no puede ser así de ningún modo. Nos metieron en una burbuja llena de mentiras, aires de grandeza, castillos en el aire y señuelos de despiste para usar el fútbol con otros objetivos que ahora, a muchos de los engañados, les está costando mucho volver a la cruda realidad. Este es el nivel en el que ha de desenvolverse el Real Zaragoza durante un buen tiempo.

Y poner los cinco sentidos para que, año a año, todo salga bien. Yo espero que, al menos tres de estos cinco chicos que han llegado en invierno, sean útiles para los próximos dos o tres años. Sería una excelente media.

¿Entiende el bache que ha tenido el equipo en el mes de enero? Zaragocista

Sí, por supuesto que lo entiendo. Otra cosa es que no lo esperase o que, si ocurría algo así, no tuviera tanta duración temporal. Lo entiendo porque, desde que arrancó la temporada allá por agosto, vengo manteniendo que estamos ante la temporada más difícil del Real Zaragoza en muchos años.

Una temporada que llega después de tres años convulsos en grado extremo, salvando la categoría en el último momento a través de sendos milagros y con un envoltorio socio-económico-político-judicial tremendamente tóxico. Una temporada que arrancó con una plantilla renovada en un 75 por ciento, intentando establecer por fin un modelo concreto de funcionamiento tras un desfile constante de futbolistas de aluvión que han hecho del Real Zaragoza un equipo sin rostro, impersonal, sin raíces con su gente, durante mucho tiempo.

Por eso, Manolo Jiménez sabe (y no ha parado de advertirlo) que tiene ante sí un experimento naciente que presenta muchos puntos de fragilidad y que ha de ser tratado con mimo para que no se rompa por el camino hasta junio. Es un curso de gran dificultad, de alto riesgo para este equipo nuevo, de procedencia heterogénea, que además de cuajar lo antes posible como grupo debe obtener alrededor de 44 puntos lo antes posible para quedarse en Primera División y hacer posible que el segundo capítulo de su regeneración se pueda hacer realidad a partir de julio.

Por eso, igual que se entendió el balbuceante comienzo de Liga, pleno de dudas, malos partidos y puntos perdidos, yo comprendo que una plantilla que está cogida con alfileres, en la que mucha gente está debutando en la elite del fútbol español, en la que han aterrizado en pocos meses casi una veintena de futbolistas nuevos y en la que el entrenador ha debido utilizar ya 32 piezas por unas u otras causas, en la que se quiso honrar a la Copa del Rey como hacía cinco años que no sucedía (montando así un calendario de partidos durante el final de diciembre y el mes de enero lleno de exigencias), al final sufra de esta manera. Todavía están a tiempo de volver a reconducir la situación. Pamplona, el próximo sábado, es una estación clave para ello.

A nuestro Real Zaragoza no le ocurre más que que es uno de los 10 equipos malísimos que hay en Primera. Quizá la culpa sea de que ves jugar al Barcelona y al Atlético de Madrid y los demás, comparando, son patéticos. Quizá la solución sea hacer una liga con esos dos equipos y otra con el resto. Y eso que, por lo menos, empezaron sacando puntos fuera de casa. Si no hubiera sido así, nuestro Zaragoza estaría descendido a estas alturas de liga. Q.

Con mayor o menor diferencia de juego, plasticidad en la calidad del fútbol y puntos, la Liga siempre ha sido así en España. Y también en los demás países pujantes de Europa. Los grandes, Barcelona y Real Madrid (usted cita al Atlético, que ha solido ser el tercero en discordia), siempre han estado arriba. Conviene dar un vistazo a las 80 ediciones de la competición para ver que, los casos en los que no ha ocurrido esto, son contados. Y eso no ha querido decir que el resto hayan sido “malísimos”. Simplemente, hay distintos niveles de eficiencia en un campeonato de tanta repercusión como es el español que, eso sí, en los últimos años se han acrecentado por las diferencias de ingresos económicos que la dictadura de las televisiones (las verdaderas dueñas del negocio) han impuesto a los equipos profesionales en España.

En esta trama, el Real Zaragoza ha ocupado, por regla general, un lugar de cierto nivel desde los años sesenta, cuando dio un paso al frente en su crecimiento como club. Ha alternado buenas clasificaciones, con participaciones en torneos europeos, con años de sufrimiento e, incluso, varios descensos a Segunda. Entre medias, también ha habido muchas temporadas de mediocridad, de mitad de tabla para abajo, de cumplir el expediente sin más. No hay que perder la perspectiva de quiénes somos. Aquí no se han ganado Copas del Rey cada dos años, ni se ha ganado la Recopa cada poco. Ni se ha jugado la UEFA por méritos ligueros cada tres o cuatro años. No es así. Tendemos a mitificar los años grandes, a seleccionar positivamente las épocas de los Magníficos, los Zaraguayos, Beenhakker, el año y medio de la Quinta de París o el año en que Chechu Rojo nos llevó a optar al título en la última jornada.

Pero, en 80 años de vida, esos años son los menos. Y ahora mismo, tras el periodo más negro de la historia moderna de este club (ahora SAD), resulta milagroso que este equipo siga compitiendo en Primera vistos y vividos los tres últimos episodios tras el último ascenso. Así que no me parece que sean tiempos para rasgarse las vestiduras porque el Zaragoza juegue mal, no sea solvente como local y no sea capaz de plantar cara a seis o siete adversarios más cualificados de la actual competición española. Es el desfiladero por donde nos toca pasar tras el chandrío que hicieron los que manejaron el tinglao desde 2006. Claro que no está el Real Zaragoza a la altura de sus mejores años.

Y claro que no se disfruta como cuando se tumbaba al Barça y al Madrid con cierta regularidad. Pero, al menos, este año no se han pisado los puestos de descenso en las 23 jornadas de liga que llevamos jugadas, cosa que en los tres anteriores era un hábito. Se han sacado puntos fuera que compensan el mal rendimiento del equipo en casa. Claro. Hasta sumar 24 entre unos y otros. En eso consiste la Liga. En sumar. Si el equipo no hubiera dado un nivel superior al de los tres años precedentes, ahora tendría 15 o 16 y caminaría de la mano del Deportivo. Y como ellos, quizá habríamos cambiado de entrenador tres veces (aquí sabemos de eso más que nadie). Pero eso no ha sucedido.

Jiménez, con su ideal claro, su paciencia y su capacidad de aguante y mimetismo al medio ambiente que está viviendo en Zaragoza desde su aterrizaje, está intentando hacer una obra de orfebrería con medios escasos y limitados. Dentro de esa Liga llena de diferencias, distancias y complicaciones para los menos pudientes (o arruinados, como el actual Real Zaragoza). Así que considero que no cabe alarmarse ni presionar más de la cuenta cuando la situación es tan delicada. Pero hay que asumirla. Este ha de ser el primer e indispensable paso para poder hacer un análisis certero.

¿Manolo Jiménez será capaz de revertir pronto esta situación, que se está convirtiendo de nuevo en decadente?

Pues, por la cuenta que nos trae a todos, sería conveniente que sí lo fuera. De entrada, un entrenador que ha sido capaz de hacer todo lo que ha hecho en el Real Zaragoza desde el 1 de enero de 2012 tiene créditos en abundancia para creer en él.

Solo si Jiménez, en un momento determinado, se declarase incapaz de acometer una misión dentro del vestuario o el área deportiva del actual Real Zaragoza, cabría entrar en un estado de preocupación grave y severo. Mientras tanto, mientras el entrenador no dé muestras de flaqueza de cualquier tipo, sobran especulaciones.

Venimos de tiempos muy revueltos, de enormes decepciones dentro del equipo y su entorno. Hemos visto llegar como héroes o, al menos, como flotadores de primer nivel a tipos como Víctor Fernández, Ander Garitano, Javier Irureta, Manolo Villanova, Marcelino García Toral, José Aurelio Gay (con Nayim a su lado), Javier Aguirre... Y todos, antes o después, con diversos signos en el devenir de su devaluación personal, han acabado triturados en la capoladora del actual mecanismo de gobierno del Real Zaragoza. Yo tengo la esperanza de que Jiménez rompa con este vicio nocivo que impide reconducir al equipo hacia una situación estable y de cierta normalidad en el ámbito deportivo.

De todos sus predecesores, Jiménez es el que más difícil lo ha tenido desde el primer minuto de su llegada. Ha tenido cien motivos para coger las maletas e irse a Arahal, y nunca lo ha hecho. Así que no sé por qué hay que barajar ahora esa opción cuando el equipo lleva cinco meses viviendo la temporada más positiva de las últimas seis. No entremos en comparativas contaminantes. No llamemos al mal tiempo. Si ha de venir, vendrá solo. Y lo sentiremos. Todos.

¿Cuáles son tus sensaciones sobre los nuevos fichajes de invierno del Real Zaragoza hasta el momento? Saludos. Israel Buey

He contestado al respecto a una pregunta anterior de Elisa. Hay que darles tiempo (no tienen mucho, es la verdad) para poder concluir si son útiles o no, si son apuestas de futuro únicamente o si, en verdad, ya ofrecen réditos inmediatos al equipo en estos cuatro meses que restan de temporada.

¿Qué papel juega Agapito en el actual Real Zaragoza? Lleva las riendas o de verdad ha dado un paso atrás. Juan F.

La pregunta hace muchos días que está respondida por la misma realidad. Es obvia. Agapito Iglesias sigue siendo el máximo accionista del Real Zaragoza SAD, con abrumadora mayoría de títulos, por lo que cabe asegurar que actúa como el dueño de la sociedad. A partir de ahí, la disyuntiva que plantea en su segunda cuestión no es tal. No es excluyente que lleve las riendas con que haya dado un paso atrás. Ambas cosas son verdad. Es una evidencia que Agapito Iglesias ha difuminado su presencia física junto al equipo y ha decidido vivir su papel de accionista referencial de la SAD en un segundo plano, del mismo modo que es evidente que las riendas económicas de la compañía las lleva él en sus manos. Mientras no se produzca un proceso de compraventa de ese paquete accionarial que Agapito tiene en su propiedad, estas coordenadas no van a cambiar. Se puede modificar la puesta en escena, los modos de aparecer públicamente, pero societariamente no hay repercusión alguna.

¿Que sucede con Víctor Rodríguez? A mi entender lleva meses sin hacer absolutamente nada (casualmente desde que renovó), y parece que tenga que seguir siendo indiscutible. Merece banquillo. José Manuel Fábregas

Con Víctor Rodríguez sucede lo que con tantos futbolistas, mucho más si son jóvenes, debutantes y se encuentran inmersos dentro de un equipo irregular, con una personalidad aún por definir y que está dibujando una trayectoria llena de altibajos durante la temporada. Víctor emergió por sorpresa, por lo que obtuvo ese valor que siempre recae en todos los jugadores noveles que pegan al ojo en cuanto surgen en Primera División. Durante sus primeros cinco o seis partidos, Víctor fue loado dentro y fuera de Zaragoza porque nadie lo tenía controlado en primera línea de juego.

La novedad es origen de alabanzas, análisis profundos y vaticinios gratuitos sobre un futuro que aún no está escrito. Y, como siempre pasa en estos casos, el jugador ha de saber asimilarlo y evolucionar con cierta rapidez para no languidecer. Víctor supo mantenerse en la cresta de la ola durante otro mes y medio, gracias a que el equipo le acompañó en ese periodo de asentamiento, con buenas victorias fuera de casa y una clasificación por entonces holgada. Y ahora, cuando el Real Zaragoza ha entrado en su bache más profundo de la temporada, cuando la situación requiere casta, implicación, carácter, personalidad, galones y veteranía, Víctor está atravesando un momento delicado porque su perfil todavía no ofrece en cantidad algunas de esas características. Es un chico nuevo, aún por pulir. Y sigue necesitando de un entorno favorable para seguir creciendo. Por eso está notando más que nadie el bache general.

No cabe acudir a los tópicos del fútbol y aludir a su renovación como raíz de este bajón en su rendimiento. Como en todo en la vida, en el fútbol profesional lo difícil no suele ser llegar arriba, sino luego mantenerse y consolidarse. Ese es el reto actual de Víctor Rodríguez. Ya ha dejado de ser el chico nuevo, simpático aspirante que llega de Segunda B, para convertirse en un interior diestro de Primera División que juega habitualmente en el Real Zaragoza. Y eso le está exigiendo algo que va a tener que dar si no se quiere estancar. Es el siguiente listón que tiene que saltar, con la ayuda de los que le rodean dentro del campo y de su entrenador. Lo de que tenga que pasar o no por el banquillo es cosa de Jiménez. Él debe saber cómo acometer esta tarea con un futbolista que ha de ser muy importante en el futuro inmediato del Real Zaragoza. No es cualquier cosa. Cuidado.

¿No da un poco de miedo que este equipo empiece a fallar fuera de casa? Las cosas se complicarían muchísimo… Tere Valle

A ver, Tere, es de cajón. Si el equipo sigue perdiendo los partidos de la Romareda y empieza a fallar fuera de casa, a principios de abril estamos en Segunda División. Pero eso debe cambiar. Además, después de los chascos que nos llevamos de manera consecutiva en el Calderón y en Valladolid, con sendas derrotas que nos hicieron temer un bajonazo en las prestaciones de equipo a domicilio, el último partido jugador lejos de casa, en Málaga, fue un alivio en ese sentido. El Real Zaragoza volvió a jugar bien, a ser solvente, a mostrar que hay madera y que el equipo está vivo.

Por eso, lo de este sábado en Pamplona es un examen muy importante para que todos, técnicos, jugadores y afición, salgan de dudas. Ya sabes, aquello de que “el fútbol es un estado de ánimo”... Convendría no caer en el Reyno de Navarra porque, viniendo de más de un lustro de decepciones y conflictos, es natural que dentro del zaragocismo se tienda a caer en las dudas, el desasosiego y el nerviosismo enseguida.

¿Cree que Jiménez va a aguantar si las cosas se tuercen? Gracias. Damián G. R.

Donde pone Jiménez ponga usted Aguirre, o Gay, o Irureta, o Víctor Fernández. O ponga Míchel, o Domingos Paciencia, o Anquela, o Pochettino... El fútbol responde a unos resortes que no han cambiado jamás durante más de cien años de historia de este deporte. Salvo rarísimas excepciones, los entrenadores saben cuál es su medio ambiente. Pero respecto de Manolo Jiménez cabe hacer matizaciones. Es evidente que si el Zaragoza encadenase 10 partidos sin ganar, se metiera en las posiciones de descenso y las piernas de todo el mundo empezasen a temblar, la situación entraría por los caminos que aquí tan bien conocemos en tiempos recientes. Pero Jiménez tiene unos cimientos diferentes a los anteriores inquilinos del banquillo.

Agapito Iglesias, cuando negoció con él la renovación el pasado mes de mayo, le otorgó una serie de poderes en el ámbito técnico que hacen de Jiménez una pieza crucial en el actual Real Zaragoza pos concursal. Un mánager general en toda regla. Un vértice pararrayos de una SAD que ha visto desaparecer, para bien, a tipos nocivos dentro de su entramado deportivo. Un catalizador de una plantilla nueva, que ha de seguir un plan debidamente proyectado durante los próximos dos o tres años hasta poder sustentar al Real Zaragoza en Primera con cierta solvencia.

Si se tuviera que llegar a una fractura de todo esto, los problemas ulteriores serían de grandísima envergadura, nada que ver con las destituciones o dimisiones de la larga lista de entrenadores que precedieron al andaluz. No se dan las mismas circunstancias con Jiménez que con todos los anteriores. Por eso, creo que es un error analizar el presente del Real Zaragoza en este sentido (como en otros) en relación a lo sucedido en los años que hemos vivido recientemente.

Paco, ¿hay alguna posibilidad legal de que se aparte a Agapito del Real Zaragoza? Gracias.

El proceso concursal ha ido transcurriendo durante los últimos meses por los caminos que marca la ley, como os hemos venido contando en HERALDO desde que la SAD se acogió a esa figura legal. Y, a grandes rasgos, ahí asomaron piezas clave en estos procedimientos, casos del juez (en este caso, una juez, María Carmen Villellas Sancho) o los administradores concursales. Y se llevó a cabo una propuesta de convenio de acreedores que, finalmente, acabó siendo aprobada al contar con el apoyo de más del 50% del capital que la SAD adeudaba.

Y se revisaron las cifras que dichos acreedores presentaron en tiempo y forma. Y se acabó aprobando la salida del Real Zaragoza del que ha sido el concurso con mayor volumen de todos cuantos se han llevado a efecto en el fútbol español. Durante ese tiempo, todos estos sujetos que han participado en el proceso concursal no han concluido en que Agapito Iglesias debiera ser apartado de la gestión del Real Zaragoza. Ese asunto quedó, por lo tanto, diluido en su momento.

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