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Un Real Zaragoza sin ambición no pasa del empate a 1 ante el penúltimo, el Amorebieta

Decepción de la hinchada aragonesa en Lezama: el equipo desperdició el tempranero 0-1 de Álvaro Giménez, no disparó a puerta en toda la segunda mitad, pese a jugar casi media hora con un jugador más.

Decepción mayúscula. Incapacidad frente al penúltimo clasificado, el Amorebieta, que además jugó con 10 jugadores durante casi media hora, desde el minuto 67, por expulsión de Orozko. Ni un solo disparo a portería en la segunda mitad por parte aragonesa, en una puesta en escena de difícil digestión y argumentación por parte del equipo. El equipo se ha parado en los dos últimos partidos. Colapso evidente, bajón de tensión en todos sus jugadores. Un raro episodio de desconexión que ha derivado en que solo haya sacado un punto de seis ante dos rivales en puestos de descenso, el otro día el Leganés, este domingo el Amorebieta .

El partido, como se preveía, se desenvolvió en coordenadas extrañas para el Real Zaragoza. Al campo anómalo, de Ciudad Deportiva, con escasísimo público y ambiente de partido menor por más que hubiera casi medio centenar de zaragocistas en una grada de dos filas, hubo que añadir la tarde de frío helador y lluvia constante que se dio en Bilbao. Apetecía cualquier cosa antes que jugar al fútbol. En estas condiciones, el duelo fue mayormente lento, de muchos pases previsibles por ambas partes, sin un dominador claro por falta de recursos claros de unos y otros. Y, de esa planicie general, la primera parte dejó varios fogonazos en una y otra portería, instantes de inspiración puntual que generaron los goles, uno por bando, y sendas ocasiones nítidas también repartidas entre vascos y aragoneses.

El Zaragoza estuvo demasiado a merced de la voluntad del Amorebieta, que fue mejor en el medio campo, pues su trío de centrocampistas, Larrucea, Olaetxea y Peña, manejaron el balón con criterio en las mejores acciones de la tarde de perros. Ni Petrovic, ni Francho ni Vada se dejaron ver en la creación. Solo a destruir y justitos. Aun así, el equipo de Jim dio el primer golpe, con el 0-1 en el minuto 17, obra de Álvaro Giménez al remachar sobre la raya un rechace del poste en una vaselina de Vada sobre el portero Marino después de un pase largo de Gámez. Pero le duró escaso rato, siete minutos, pues en una falta inexistente pitada a Sainz, el lateral Seguin lanzó desde 30 minutos al área, el balón botó sin despeje, Jair (mal todo el tiempo) tocó hacia atrás y ayudó a que el balón superase a un desconcertado Cristian Álvarez. En el 24 las tablas estaban de nuevo en el tanteador.

Una imagen del partido SD Amorebieta-Real Zaragoza.
Así ha sido el gol de Álvaro Giménez.
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Antes de esta répicla y contrarréplica ya habían hecho lo mismo ambos equipos, pero sin atinar con la portería. Álvaro Giménez marró solo ante el portero local un pase al espacio de Chavarría en el 5. Y dos minutos después, Aldalur entró solo en el área aragonesa y su centro raso no encontró los pies de Orozko ni Obieta en el área pequeña, para suerte zaragocista. El efecto de ida y vuelta también se dio después de los dos tantos. Sainz remató en el 29, de rebote, una buena acción con paredes en el área entre él y Bermejo, la última de tacón, y el balón rozó el poste izquierdo para irse fuera. En el 34, Olaetxea voleó solo en el área de Cristian, Jair, nervioso, erró en el despeje y Francés le tuvo que echar un quite para evitar el 2-1 bajo palos ante Obieta.

El primer periodo, en un ambiente gélido, concluyó con un remate desde fuera del área del bullidor Álvaro Peña, que botó sobre el larguero de Cristian Álvarez en el minuto 40. Fue el factor descriptor de que el Amorebieta era un puntito superior al Zaragoza entre la igualdad general. Faltó combinación a los de Jim, se echó en falta a Eguaras. Y no supo aguantar el 0-1 precioso el equipo tomate (de rojo vistió el Zaragoza), algo que a otros equipos se les da mejor. No es canchero este equipo de Jim, hay demasiada ternura, falta de carácter. Bermejo, mal de nuevo. Vada, ido. Álvaro Giménez, de más a menos. Sainz, insípido, como Francho y los laterales, Gámez y Chavarría. Atrás, mal día de Jair, desdibujado y con mal fario. Mucho había de cambiar el equipo tras el intermedio.

El segundo tiempo empezó con la misma parsimonia. Toques al ralentí, nada de celeridad ni de los azules ni de los rojos. Ese ‘a verlas venir’ que tanto reina en Segunda. Se jugó mucho con el reloj, mirando siempre a los ojos del otro. Esgrima, mus de descarte, aburrimiento. Un fútbol propio de dos equipos que se saben limitados de argumentos, poco preparados para mandar. El Amorebieta, pase, porque es penúltimo y viene de Segunda B con hechuras modestas. Lo del Real Zaragoza, es fruto de otro fallo de fábrica cada vez más evidente. En ese mus largo y feo, algunos jugadores no se saben ni las señas. Nadie es capaz de envidar y tomar la mano. Se enroscan todos como erizos. A la defensiva, que no se vean las costuras o, al menos, que se disimulen las carencias.

Imágenes del partido SD Amorebieta-Real Zaragoza, este domingo, en Lezama (Vizcaya).
Vídeo resumen del partido SD Amorebieta-Real Zaragoza.
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En el primer cuarto de hora de la reanudación no pasó nada de nada. Literal. No es exageración. Fue un ir y venir insulso. El 1-1, en el fondo, parecía no disgustar a ningún contrincante. Ambos esperaban a la recta final para meter revoluciones a sus gripados motores. Hasta el minuto 66 no cupo anotar una opción de algo, y la tuvo Orozko en una contra tras un córner a favor del Zaragoza, algo conocido y tóxico que no se repara. Fue un minuto antes de que este delantero local fuese expulsado por agredir a Vada en un balón raso, entrada muy fea que dejó al Amorebieta con uno menos durante más de 25 minutos. Ahí asomaba el momento de que Jim y sus muchachos dieran el paso adelante que se echaba a faltar.

En los instantes posteriores, el equipo vasco no quedó menoscabado por esa expulsión. El Zaragoza volvió a sufrir en una falta volcada desde 35 metros por Seguin, que Cristian Álvarez sacó a córner junto a la escuadra. Íñigo Vélez, técnico local, movió el banquillo para reconstruir su equipo mutilado. Y los de Jim, mientras, dieron muestras de desgana. Con uno más, hay que reaccionar más visiblemente ante un contrincante supuestamente tocado anímicamente. Se cumplió media hora (75 minutos) y no había ningún chut a puerta del Real Zaragoza. Desesperante. Los 450 zaragocistas en Lezama se quejaron de sus muchachos, les pidieron más rasmia.

Jim metió a Eguaras y a Narváez a falta de 13 minutos. Quizá cambios muy tardíos, algo que tampoco es sensación novedosa. Adelantó a Gámez como extremo diestro y metió a Petrovic de central (Francés pasó a ser lateral), figura de nuevo cuño en lo táctico. Algo raro, sin duda. Lo de Petrovic duró poco, cuatro minutos de nada, pues Adrián lo relevó para jugar a algo más que a mantener el 1-1. Azón también suplió a un apagado Giménez. Qué deterioro de segunda parte, qué modo de echar un partido al contenedor de residuos sólidos.

En el 89, en un ataque alborotado de Narváez, Larrucea le hizo falta en la corona del área. Era la ocasión, parecía el momento entre las tinieblas. Sin Zapater en el campo, porque Jim no lo usó en los cinco cambios, fue Igbekeme el novedoso lanzador, recién entrado al césped. El nigeriano no levantó la pelota por encima de la barrera, cual infantil o cadete. Tremendo. Inconcebible.

¿Por qué el equipo zaragocista no tuvo ningún imput positivo cuando en el minuto 67 se quedó en superioridad ante el penúltimo de la liga, un escaso Amorebieta? ¿Qué razón convincente pueden esgrimir Jim y sus muchachos para excusarse de su ausencia de interés por ganar este partido tras el descanso? Son dos cuestiones básicas que alguien debería responder tras ver lo visto en Lezama que, además, es redundante con el apagón del pasado lunes frente al Leganés.

La temporada viene con enigmas. Este Zaragoza es una rareza en sí mismo. Un equipo con poca alma, con resortes restringidos, con futbolistas volátiles, con una imagen etérea como grupo. Llega un calendario ante los tres primeros que, de no encontrar solución a todo esto, amenaza con volver a las llamas de la caldera del final de la clasificación. Es puro sentido común. Sin más.

Ficha Técnica

SD Amorebieta: Marino; Aldalur, Luengo, Markel Lozano, Óscar Gil, Seguin; Olaetxea (Bilbao, 66), Larrucea, Álvaro Peña (Markel Lozano, 82); Obieta (Guruzeta, 72) y Orozko.

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Gámez, Francés, Jair, Chavarría; Petrovic (Adrián González, 81), Francho, Vada (Igbekeme, 87); Bermejo (Narváez, 77), Sainz (Eguaras, 77); y Álvaro Giménez (Azón, 81).

Árbitro: De la Fuente Ramos (Comité Castellano-leonés). Expulsó con roja directa a Orozko (67) por agresión a Vada. Amonestó a Aldalur (28), Óscar Gil (53), Jair (71), Bilbao (88), Larrucea (89), Igbekeme (90) y Guruzeta (92). También expulsó del banquillo al segundo técnico zaragocista, Juanma Guerrero (90), por protestar. 

Goles: 0-1, min.17: Álvaro Giménez. 1-1, min. 24: Jair, en propia puerta.

Incidencias: Tarde heladora en la periferia de Bilbao, con solo 4 grados al inicio del partido (las 16.00), lluvia constante desde el día anterior y nieve a escasos 25 kilómetros de la capital de Vizcaya. En las gradas del pequeño campo de Lezama hubo apenas 1.000 espectadores, de ellos 450 zaragocistas. La iluminación artificial, escasa.

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