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El Real Zaragoza cae por 2-0 ante el Calahorra en su estreno de pretemporada

Los de Jim, con un juego de difícil evaluación por las circunstancias que se dan en la plantilla a estas alturas del verano, no pudieron ante un rival de inferior categoría.

Derrota por 2-0 en el primer ensayo del Real Zaragoza en esta extraña pretemporada 2021. El rival, un Calahorra de Primera Federación (la división inmediatamente inferior a la Segunda División), fue más certero en el área, se mostró más conjuntado, más equipo, y doblegó con naturalidad a un bloque aragonés deslavazado, heterogéneo, atípico, sin fichajes (Gámez no se vistió) y con muchos jugadores que han de salir en pocos días según lo previsto.

Cuesta evaluar este tipo de partidos iniciales de pretemporada, mucho más cuando un equipo, como es el caso del Real Zaragoza, da estos primeros pasos en precario. El sentido común pide benevolencia, pulso calmado, pero a la vez el Pepito Grillo que cada analista tiene detrás de la oreja, avisa de que no es buena la sensación inicial, pese a todos los atenuantes. Se vio ayer en tierras riojanas aun Zaragoza escaso, sin cocinar, con pocos ingredientes, demasiado improvisado, a base de producto congelado y sin avituallamiento nuevo del mercado. Así, la sustancia obtenida por Juan Ignacio Martínez ‘Jim’ fue reducida, por momentos de poca calidad.

De entrada, Jim dejó en casa al único nuevo, Gámez. No está a tono aún. Eso devaluó ostensiblemente las expectativas de este bolo calagurritano. Se vio a Larrazabal, uno de los que deben irse, como lateral derecho postizo. A los jóvenes, Javi Hernández y Cortés de titulares, con la responsabilidad subida a la cabeza como es normal. Los veteranos Narváez, Zapater, Igbekeme o Jair, junto con el portero, Cristian Álvarez, no tomaron el timón en ningún momento, pues el partido se jugó al trote bajo un calor infernal hasta que se nubló de tormenta, cerca del descanso. Los becarios del año pasado, Chavarría, Francho, Azón, que este año requieren dar varios pasos adelante para su confirmación, se aplicaron con lo justo.

En frente, el Calahorra, con la mitad de su gente ex del Zaragoza (Tarsi y Álvarez eran sus medios centro, Marcén su lateral zurdo en el once titular) demostró que, pese a tener la vitola de un equipo de una categoría inferior, está más hecho a día de hoy. Ya ganó 2-1 al Eibar cuatro días atrás. Ramírez, su rápido mediapunta, ya lanzó un derechazo al palo en el minuto 19 (lo desvió Cristian Álvarez lo justo) como aviso de lo que vendría después. El 1-0, en el 38, tras una pifia defensiva con el citado portero argentino de protagonista, fuera del marco, sin resolver como debía una mala cesión atrás. El Zaragoza atacaba algo más hasta entonces, tenía el balón, pero no era capaz se general peligro. Los de La Rioja, al contrario: aguantaban atrás y salían como balas cuando tenían oportunidad.

Francho, en el minuto 7, tuvo el primer balón con peligro en el área rival, pero su chut fue inerte. Jair cabeceó una falta centrada por Zapater en el 10 y el portero Collet hizo la única parada del primer tiempo. Narváez, en el 16, avanzó al área tras robar la pelota pero su remate, malo, dio en un zaguero local y se fue a córner. Y el propio colombiano lanzó el balón muy alto, a las piscinas contiguas, en el 36. Fue este el balance ofensivo de un Zaragoza plano, de difícil análisis. Nada que sorprendiera, por otra parte, vistas las cosas en los albores de esta atípica pretemporada.

Tras el descanso, otro clásico estival: equipos nuevos, carrusel de cambios a todas caras. Los once nuevos en el Real Zaragoza, nueve distintos tras el descanso en el Calahorra. Lo más llamativo, en esta ocasión, fue ver a Bikoro como defensa central. Detalle descriptivo del momento. Más juventud, con Carbonell, Ángel López, Baselga, el ya ‘veterano’ Francés. Nada cambió en los grandes rasgos de la limitada primera mitad. Juego parecido, primo hermano. Solo los grandes investigadores (‘scouters’) del fútbol moderno son capaces de ver pelos en la calavera.

Vuckic, uno de los que podía haberse reivindicado tras su pésimo año pasado, falló a puerta vacía un gol regalado en el minuto 64 por su compañero Bermejo, en un pase de la muerte de libro. El esloveno la tiró fuera ante el estupor general. El Calahorra se había debilitado con las sustituciones. El Zaragoza, ni fu ni fa. En el 68 Carbonell generó un susto tremendo. Tras un golpe en la espalda, se quedó tirado inmóvil varios minutos. Tuvo que ser retirado en camilla bajo la lluvia. Quizá el nervio ciático quedó afectado. De ahí al final todo quedó aún más deslucido de lo que ya estaba, por esa dolencia del zaragocista y también por el vendaval y el aguacero que descargó en Calahorra.

En el desconcierto final, el Calahorra aún fue capaz de marcar el 2-0. Ahí se acordó todo el mundo de la pifia imperdonable de Vuckic, que debió ser el 1-1. Pero claro… la lección del año pasado es indeleble. En el minuto 77, el central Titi cabeceó a placer, ante Bikoro y Francés, el centro de un córner y batió a un inmóvil Ratón. Ya nada tenía sentido bajo la tarde tropical calagurritana. Como, en realidad, todo el partido en sí.

Ficha Técnica

CD Calahorra: Collet (Miguel Mnez., 46); Zubiri, Ugarte, Mario Gómez (Zabaleta, 46), Marcén (Titi, 46); Jesús Álvarez (De la Cruz, 46), Tarsi (Sarriegui, 46); Imanol (Carlos Vicente, 46’), Ramírez (Arias, 46), Soto (Madrazo, 46); y Yurrebaso (Grande, 46).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez (Ratón, 46); Larrazabal (Ángel López, 46), Jair (Francés, 46), Javi Hernández (Bikoro, 46), Chavarría (Nieto, 46); Zapater (Javi Ros, 46), Francho (Eguaras 46); Cortés (Bermejo, 46), Igbekeme (Baselga, 46), Narváez (Carbonell, 46) (Puche, 68); e Iván Azón (Vuckic, 46).

Árbitro: Calvo Martínez (Comité Riojano). Amonestó a De la Cruz (89).

Goles: 1-0, min. 38: Ramírez. 2-0, min. 77: Titi.

Incidencias: Tarde extremadamente calurosa, con una temperatura que superó los 38 grados bajo un sol de justicia. El césped de La Planilla presentó unas aceptables condiciones, con algunas zonas quemadas por el fuerte calor de los últimos días. Se encendieron las luces artificiales al llegar una fuerte tormenta con lluvia y rayos, en el minuto 12 de la segunda parte. Hubo público en las pequeñas gradas del estadio, unos 600 espectadores, de ellos, varias decenas de zaragocistas. El Calahorra vistió de blanco, con pantalón rojo, mientras que el Real Zaragoza empezó el curso con el segundo uniforme, el avispa, negro y amarillo, que estrena modelo.

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