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Djurdjevic, el goleador de Torrecilla

El máximo artillero de la temporada en Segunda visita La Romareda en su mejor momento en el Sporting desde su millonario fichaje, apuesta personal en 2018 del actual director deportivo del Real Zaragoza.

Djurdjevic, delantero del Sporting, máximo goleadore de Segunda.
Djurdjevic, delantero del Sporting, máximo goleadore de Segunda.
www.realsporting.com

Dice a menudo, cuando se da la ocasión, Miguel Torrecilla, director deportivo del Real Zaragoza, que “no hay fichajes malos, sino rendimientos malos”. El tiempo en el fútbol acostumbra a cargar rápido las balas de la crítica, muchas veces por intereses y razones que van más allá de la pelota, los goles, los partidos o la clasificación de un equipo, obviando la diversidad de factores -familiares, emocionales, colectivos, tácticos…- que influyen, por ejemplo, en una dinámica individual. El caso de Uros Djurdjevic nos recuerda que en el fútbol nunca hay que perder la perspectiva. Ni el juicio. 

El delantero montenegrino llegó al Sporting en verano de 2018 como apuesta principal de Miguel Torrecilla para el ataque asturiano. Le firmó un contrato de cuatro temporadas. Pagó por él la mayor suma de la historia del club hasta ese momento: 2,5 millones de euros, según las informaciones de la época, al Olympiacos por esta ariete muy singular, un agitador, sin gran cuerpo, pero fuerte y resistente, que había marcado 27 goles con el Partizan de Belgrado solo un año antes. No parecía un mal fichaje para la Segunda División: ahí estaban los números. Pero también estaban los números de un traspaso copioso en el contexto económico de Segunda. Problemas de adaptación alejaron a Djurdjevic de las expectativas, y el fiasco, en cierto modo, se volvió contra Torrecilla, a quien la inconsistencia goleadora del balcánico persiguió como una guadaña.

Cuando ya nadie daba un duro por ‘Djuka’, como se le conoce, las piezas del puzle de su fichaje encajaron: después de dos años, ha entrado en erupción. Acumula 21 goles en lo que llevamos de temporada, uno más que Raúl de Tomás (Espanyol) y lidera la clasificación de máximo artillero de Segunda, una voracidad que ha alimentado los depósitos del Sporting en una temporada en la que se presenta como aspirante al ascenso y equipo revelación. Ahora, los 2,5 millones pagados hace dos veranos empequeñecen al lado del potencial traspaso que podría sacarle en unos meses de Gijón.

Djurdjevic, de 27 años, internacional con Montenegro, arrastró problemas de adaptación a la vida y al fútbol de España en sus primeros meses. Aun con todo, en la temporada del debut, con José Alberto López de entrenador, principalmente, y con Álex Alegría como pareja ofensiva, cuajó unas cifras aceptables, con 11 goles, después de que no se integrara en el plan de ataque de Rubén Baraja, el técnico que arrancó el curso. En su segunda campaña en Gijón, el montenegrino no solo no arrancó, sino que perdió fuelle: tan solo seis goles. El pasado verano, su continuidad en el Sporting fue muy incierta, pero la llegada de David Gallego al banquillo cambió las cosas. También a Djuka: el modelo de juego del Sporting le potenció y los goles han comenzado a brotar.

Ahora es, junto a Manu García y Pedro López, el gran activo del conjunto asturiano. Su explosión ha llegado sin su gran valedor ya en el club. Miguel Torrecilla fijó en verano de 2008 su fichaje como una prioridad absoluta después de perder la opción de Álex Alegría. Ya lo tenía en el radar desde su etapa al frente de la dirección deportiva del Betis, después de que Djurdjevic se ganara un nombre en 2016 y 2027 entre los ojeadores del fútbol del este de Europa con sus 27 goles en el Partizan. Hasta llegar allí, el delantero montenegrino pisó varios rincones del continente. Se dio a conocer con solo 18 años en el Rad Belgrado, con 9 goles en una temporada. El Vitesse holandés, un club siempre atento al escenario de la antigua Yugoslavia, se lo llevó en enero de 2014 a su equipo reserva, y allí estuvo alternando apariciones en la primera plantilla en la Eredivisie.

 El Palermo lo condujo a Italia en verano de 2015, en una experiencia marcada por una lesión a comienzos de curso. Al terminar la temporada, con la carta de libertad, Djuka decidió volver a casa, y fichó por el Partizan. Cargado de goles, el Olympiacos pagó 2,5 millones de euros por él. Pero no cuajó, siguiendo esa tendencia irregular que le ha acompañado en su trayectoria. Torrecilla vio una oportunidad y ofreció a los griegos lo mismo que habían pagado un año antes. Así se cerró su fichaje por el Sporting. El actual director deportivo del Real Zaragoza, hace unas semanas, en Cope Asturias, abordó el peculiar caso de Djurdjevic: después de dos años discontinuos, todas las denuncias sobre su rendimiento las ha aplastado con goles. “Venía llamado a eso, a hacer goles. El primer año, sin conocimiento del idioma ni de la competición, con los problemas que podía tener de adaptación, entendíamos que hace 12 goles no era un rendimiento muy negativo. Era su primer año", recordó Torrecilla. "A nada que mejorara esa cifras iba a estar entre los mejores goleadores. No lo consiguió en el segundo año, pero está rompiendo ahora todas las estadísticas que se pensaba que podía dar.”, apuntó. El dirigente salmantino indicó una de las causas de ese proceso de reválida: “Es un jugador que sufre mucho cuando no le salen bien las cosas, más de lo que la gente piensa”. Y agregó: “Me alegro de que le vaya bien, por el Sporting, el presidente, y su familia. Es una familia que ha sufrido muchísimo”.

Este viernes, Djuka visita La Romareda, amenazante y depredador, en un reencuentro con quienes fueron sus compañeros en Gijón, Álex Alegría y Peybernes, y con Miguel Torrecilla, el hombre que nunca le perdió la fe.

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