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Gabriel Fernández y Toro, un nombre y un apodo ya repetidos en la historia

El delantero centro uruguayo fichado por el Real Zaragoza en este verano de 2020 presenta la doble singularidad de que la referencia nominal de su pasaporte y su apelativo ya tienen antecedentes en el club.

Gabriel Fernández, alias 'Toro', en su primer entrenamiento, ayer en la Ciudad Deportiva.
Gabriel Fernández, alias 'Toro', en su primer entrenamiento, ayer en la Ciudad Deportiva.
Tino Gil/Real Zaragoza

Según pasan los años, las décadas, las épocas y el listado de futbolistas aumenta infinitamente en la trayectoria de un club casi nonagenario como es el Real Zaragoza, cada vez es más complicado contemplar nombres, apellidos o motes que, desde 1932, no hayan tenido algún antecedente en la casa. En este ámbito de índole documental, la llegada de Gabriel Fernández, el delantero uruguayo cedido por el Celta de Vigo presentado ayer como zaragocista, trae dos vertientes de singularidad en su pasaporte. Una a cuenta de su nombre de pila y el apellido de su padre, que le dan su definición habitual como futbolista: Gabriel Fernández. La otra, por el lado de su apodo, ‘Toro’, con el que es referido entre los amantes de los motes en el mundillo del fútbol, que son legión.

Gabriel Fernández II

Por lo reciente e importante que fue el paso por el Real Zaragoza de Gabriel Fernández I, su antecesor, a pocos se les escapará el motivo por el que el nuevo ariete sudamericano blanquillo ha de portar el ordinal romano en segunda posición de la saga. El nuevo refuerzo es Gabriel Fernández Leites y, hace tan solo nueve años dejó el club aragonés Gabriel Fernández... Arenas, de nombre de guerra ‘Gabi’. Este, madrileño, medio centro o mediapunta que llegó a ser capitán del último Zaragoza de Primera División y que acaba de colgar las botas en el fútbol árabe con 37 años. Gabi Fernández militó en el cuadro aragonés cinco temporadas (una en Segunda División), entre 2007 y 2011. Vino del Atlético de Madrid y allí volvió al marcharse de Zaragoza en su madurez.

Toro II (o III)

Asimismo, el apelativo de ‘Toro’ con el que llega Gabriel Fernández al Real Zaragoza de 2020 tiene precedentes que, para quienes lo utilicen, requerirán de un numérico en la saga.

Los puristas dirán que este Toro contemporáneo, Fernández, es el Toro II. Y, con buen criterio, sustentarán que el Toro I fue Roberto Miguel Acuña Cabello, un medio centro internacional paraguayo que dirigió la medular zaragocista entre 1997 y 2002 y que ahora tiene 48 años. Mundialista, campeón de Copa con el Real Zaragoza en 2001 en Sevilla, el Toro Acuña fue un referente sobresaliente del equipo que dio el salto de siglo y que optó a ganar la liga por única vez en la historia en la última jornada, en 2000.

Quienes quieran hilar más fino estarán en su derecho de reivindicar el nombre de Toro III para Fernández. Para ello es necesario iniciar la saga del mote bovino con el delantero centro argentino Juan Antonio Crespín Rodríguez, que llegó a Zaragoza en los ochenta con dos apodos acreditados en su país de origen: Búfalo o Torito. Quizá por querencia nacional, aquí, entre la afición y la prensa zaragozana se adoptó desde el primer día el segundo: Torito Crespín. Si se admite a este en la estirpe, él será el iniciador de los ‘Toros’, el Toro I. Y, claro está, Acuña pasa a ser el Toro II.

Crespín, que hoy tiene 59 años, fue un ariete que no llegaba al 1,80, de aspecto menudo (de ahí el diminutivo, seguramente), peleón, que militó en el Real Zaragoza solo un año, la liga 1988-89. Llegó como fichaje barato y de urgencia desde el Lanús, tras las lesiones de Higuera, de Pardeza y, antes, del estelar Sirakov... Sus compañeros de delantera fueron los canteranos Salillas y Charly Salva y, con este trío improvisado en la mayor parte de aquella liga, el Zaragoza acabó arriba, en puestos europeos. Uno de esos milagros o rendimientos inesperados en positivo que, de vez en cuando, surgen en los equipos de fútbol. Ahora es el turno de Gabriel ‘Toro’Fernández, un continuador de dinastías.

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