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Indigno partido del Real Zaragoza, goleado 4-1 por el Albacete, que sale del descenso

Un fútbol de vergüenza desde el primer minuto de los zaragocistas favoreció una de los mayores ridículos de la historia, del perfil del ‘Llagosterazo’ de 2016.

Imágenes del partido disputado este viernes por el Real Zaragoza en el Estadio Carlos Belmonte de Albacete.
Imágenes del partido disputado este viernes por el Real Zaragoza en el Estadio Carlos Belmonte de Albacete.
@Real Zaragoza/Twitter

Indigno partido del Real Zaragoza. Por enésima vez desde que la liga se reanudó a mitad de junio. Vergonzosa imagen. Lamentable puesta en escena de unos futbolistas que arrastran la camiseta y el escudo por el suelo. Basta ya de paños calientes. Lo de Albacete, antepenúltimo en la tabla, fue un ‘Llagosterazo’ en toda la regla. Una herida sangrante en el corazón de todos los zaragocistas. Algo insoportable, intolerable, inadmisible. Un rival, el manchego, que solo había marcado 31 goles en 40 partidos durante todo el año, ayer le hizo al Zaragoza tres en 21 minutos, los que unieron el 12 al 33 del primer tiempo. Una mitad, la inicial del choque, que hizo llorar -literalmente- a todos los zaragocistas; de rabia, de impotencia, de rubor, de asco también. Esto, esta terrible situación del Real Zaragoza partido tras partido desde hace jornadas, no tiene parangón en la historia.

Así hemos contado el partido.

Alguien tiene que explicar por qué este equipo se ha parado en seco. Por qué nadie juega como lo hacía. Por qué se cometen errores gruesos, propios de alguien que no es de la profesión o que tiene poco interés en hacerlo bien. Un día tras otro. En un sinfín lacerante hasta herir el alma de quienes aman a este equipo. Lo que sucede no es gratis. No cabe colegir que detrás de esto sólo hay mala suerte, malos arbitrajes y mala pata con el parón histórico del coronavirus. Un equipo líder, invicto, poderoso como era el Real Zaragoza de marzo se ha convertido en una bazofia, un grupo de marionetas en manos de no se sabe bien qué cables.

El el minuto 8 el ucraniano Zozulia ya avisó del chandrío que se venía encima en el Carlos Belmonte. Chutó alto desde fuera del área, solo, en una contra en la que Álvaro Jiménez ya desnudó la inoperancia de Nieto y Atienza en el flanco izquierdo de la zaga aragonesa. Solo tres minutos después, en el 11, Nieto perdió un balón no ya de infantiles, sino de ese chico que juega en el recreo al pelotón pero no le gusta nada el divertimento. Y Atienza fue como un poseso a por Jiménez, el beneficiario del fallo inicial del lateral zaragozano. Se lo llevó por delante sin mesura, al tuntún. Impropio de un central profesional. Lo dicho otros días: de Regional Preferente. El penalti, como una catedral, lo transformó al estilo Panenka Maikel Mesa, pues la noche estaba para darse lujos ante un equipo fantasmagórico como es el actual Real Zaragoza.

Torres replicó en el 16, con un chut lejano que se fue alto por poco. Pareció por un momento que el Real Zaragoza podía reparar un inicio penoso. Había córneres a favor, mal sacados todos. Algunos, ni centrados. Lo de cada día: nadie corre, nadie defiende, nadie repliega, nadie despliega, nadie desborda… y, al contrario, a todo el mundo le desbordan, a cualquier zaragocista le hace un traje el peor de los rivales. El Zaragoza no es un equipo de Segunda División en estos momentos. Estos futbolistas, todos, no tienen la talla suficiente para lucir estos colores en la división de plata. Ellos deberán explicar los motivos. Ah, y nadie tiene derecho a quejarse de estas críticas afiladas o cualquier otras del mismo tenor. Lo que se ve es exactamente esto.

En el minuto 22, entre la falta de recursos de los avispas -uniforme de respeto tocaba en Albacete-, llegó el 2-0 que ya anunciaba tormenta con pedrisco. Gorosito, central local, remachó a bocajarro un rechace de Cristian Álvarez a disparo lejano del exzaragocista Pedro (metido ahora a lateral derecho). Error monumental de Vigaray, que se quedó atascado en la línea de fondo en un yerro de alevines. El madrileño, en faena de central en esta noche negra por la decisión de Víctor Fernández de dejar en el banquillo a Clemente, no supo tirar el fuera de juego como la acción requería y habilitó al goleador puerilmente.

En el 27, llovió del cielo ese espejismo que, de vez en cuando, hace del Zaragoza un equipo mentiroso en el anuncio de una reacción. Penalti absurdo de Fran García en una penetración ya perdida por Delmás en la línea de fondo. El árbitro lo vio y lo señaló. Burgui se pidió la pelota y marcó el 2-1, su primer gol como zaragocista. Triste estadística, por su nivel de juego y por lo que vendría poco después, que no fue la recuperación zaragocista precisamente. Todo son apariencias falsas en este tipo de goles, de gestos. Solo 5 minutos más tarde, en el 33, tras un córner a favor de los de Víctor, llegó el 3-1. El colmo de los colmos. Con el Zaragoza atacando sin rigor, el Albacete agarró un contragolpe en dos pases, de cuarenta metros en cuarenta, que rebasó el cierre atrás de Delmás (los centrales estaban en el área rival) y, ante una salida impropia y suicida de Cristian Álvarez -desconocido el otrora divino portero-, Ojeda le colocó una sencilla vaselina desde fuera del área. Gravísimo error colectivo. Otro marro propio del fútbol aficionado, del laboral con almuerzo después del choque.

El Real Zaragoza era ya, en la media hora, una banda. Un grupo sin orden ni concierto. Un alboroto humano. Infumable. Inenarrable el paso de los minutos. Se llegó al descanso entre la sensación colectiva de que los males no tienen remedio. Y de que, estos, están sobre el césped y más arriba de Víctor, que en esta película seguramente no pasa del papel de víctima. Con su grado de culpabilidad alícuota en el desastre global, pero siempre a merced de cuestiones mayores. ¿Qué ha pasado en el confinamiento? ¿Qué se desconoce de puertas afuera que ha tenido lugar dentro? Porque, lo que es obvio, es que este Real Zaragoza se ha devaluado, se ha derruido de manera irremediable, ha caído en una sima sin fondo por causas que no son ajenas a su voluntad. Esto no cae del cielo. Esto no se respira en el aire. Esto no va en el agua.

Imágenes del partido disputado este viernes por el Real Zaragoza en el Estadio Carlos Belmonte de Albacete.
Vídeo resumen del Albacete-Real Zaragoza.

La confirmación del cataclismo

El segundo tiempo fue la confirmación del cataclismo. Ahí vinieron las arcadas a la glotis de los zaragocistas. No habían pasado aún 40 segundos cuando Ojeda, de nuevo, marcaba el 4-1. Qué dantesca visión. Delmás mirando al tendido, como Soro, en un centro lateral al área, sin demasiado peligro. Pero su pasividad, inaceptable en el reinicio del partido con la obligación de remontar, patrocinó que el punta local rematara a la primera, encontrando la escuadra derecha de un rendido Álvarez. Para irse a casa. El baile era ya un hecho. Víctor Fernández se sentía traicionado, recién salidos de la caseta con la lección aún caliente en las cabezas de sus pupilos, desobedientes ellos.

Ahí se acabó cualquier opción mental de reconducir este nuevo bochorno. Y, para que todo fuese más hiriente y cruento para los zaragocistas, Burgui falló otro penalti que, tras consultar con el VAR, el árbitro Gorostegui rectificó (no lo había señalado y había amonestado al jugador blanquillo por fingir) y decretó en el minuto 68. El extremeño quería el doblete en un equipo donde no hay lanzadores de once metros cualificados, pero Nadal le adivinó el tiro y rechazó. El esperpento lo completó en el segundo remate Linares, recién entrado en juego. El de Fuentes erró a puerta vacía, con todo a su favor, y remató fuera. El 4-2, pura anécdota seguramente visto lo visto, se fue al limbo y aún aumentó la sensación de ridículo por el formato del juego de los aragoneses. Qué terrible noche, otra vez más.

De ahí al final, nada de nada. Zapater tiró de orgullo tras pisar el césped y en dos balones parados gestó dos acciones de peligro, una errada por Atienza con el pie a quemarropa y otra, en un chut directo del de Ejea, salvada por Nadal por encima del larguero en una palomita. Que Zapa sea el que destile este tipo de gotas de amor propio y orgullo deja en evidencia a todos los demás. No es de extrañar por su parte. Lo otro sí que es anormal, imposible de admitir y asumir.

Y se llegó al final de esta nueva pesadilla viviente para los zaragocistas. Un 4-1 ante uno de los de la cola de la clasificación. Una nueva goleada encajada en contra de cualquier pronóstico, lógica o percepción cabal desde cualquier punto de vista competitivo. La prueba definitiva, si es que ya no era suficiente lo visto en las últimas semanas, de que este equipo está roto, reventado, hecho añicos. Así, la Promoción de ascenso que un gol postrero de Las Palmas en Vallecas (2-2) dejó servida y asegurada para el Real Zaragoza, es un brindis al sol, un imposible aunque en frente hubiese un rival de Tercera Regional (dicho está también en días cercanos). Una de las preguntas que se dejó en el aire en este mismo lugar tras el 2-4 del pasado domingo ante el Oviedo fue esta: ¿Cabe aún algo peor? La respuesta, este viernes en Albacete, la dio el equipo zaragocista a grito pelado: ¡Síiiiiiii…!

Las circunstancias en las que queda el Real Zaragoza a falta de una jornada, la última, en La Romareda ante la Ponferradina son singulares, sin precedentes. Sin ascenso directo pero con la Promoción asegurada. Lo que en otros años sería motivo de celebración es hoy un puñetazo en el hígado del zaragocismo. Y, además, vistas las hechuras de este equipo, no hay un solo seguidor blanquillo que apueste un euro por los suyos en esa fase de ascenso a doble eliminatoria de ida y vuelta. A ver cómo se digiere esta paradoja, este sinsentido, esta barbaridad de situación sin precedentes en casi 90 años de vida del club.

Ficha técnica

Albacete Balompié: Nadal; Pedro, Gorosito (Arroyo, 26), Kecojevic, Fran García; Erice (Eddy Silvestre, 77), Maikel Mesa; Álvaro Jiménez (Acuña, 77), Chema Núñez, Ojeda (Caballo, 50’); y Zozulia (Benito, 77).

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Delmás, Vigaray, Atienza, Nieto (Clemente, 46); Eguaras (Nick, 72), D. Torres (Zapater, 46); Burgui, Soro, Puado (Blanco, 59); y Luis Suárez (Linares, 59).

Árbitro: Gorostegui Fernández-Ortega (Comité Vasco). Amonestó a Clemente (61), Maikel Mesa (68) y Nick (81).

Goles: 1-0, min. 12: Maikel Mesa, de penalti. 2-0, min. 22: Gorosito. 2-1, min. 28: Burgui, de penalti. 3-1, min. 33: Ojeda. 4-1, min. 46: Ojeda.

Incidencias: Noche calurosa en Albacete, con 29 grados al inicio del partido, tras haberse alcanzado durante el día los 35. El césped del Carlos Belmonte presentó un buen estado.

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