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Real Zaragoza: un gran arranque, una mala racha

Cumplido el primer cuarto de liga, el Real Zaragoza presenta sus mejores números en su actual ciclo en Segunda, aunque su dinámica reciente advierte de un bache

Fuenlabrada-Real Zaragoza.
Los jugadores del Real Zaragoza saludan a la afición desplazada a Fuenlabrada.
Enrique Cidoncha

El Real Zaragoza ha cruzado la primera frontera de referencia que permite establecer conclusiones y medir su rendimiento en la temporada. Disputadas once jornadas de liga una vez saldada la cuenta pendiente en el calendario con el Fuenlabrada, el equipo aragonés ya posee una serie de razones para la valoración de su primer cuarto de liga, un periodo los suficientemente consistente como para que los juicios sobre su fútbol y sus resultados tenga unos pilares sólidos y concretos. En este aspecto, el arranque del Real Zaragoza no admite dudas. Su comienzo de temporada, en líneas generales, roza el sobresaliente.

Su visión global habla de un equipo con altibajos, pero que rara vez ha perdido fuerza competitiva. Eso le ha permitido sumar 19 puntos. Su comienzo de temporada está, así, a la altura de sus mejores inauguraciones de curso en su actual ciclo en Segunda División: es cuarto, tiene el ascenso a un punto, ha abierto una ventaja de tres puntos con el séptimo en una liga de diferencias mínimas… Sus números globales son notables. Sin embargo, la dinámica de estas once jornada advierte de un bache en su segunda mitad: en los últimos seis partidos disputados, el Zaragoza solo ha ganado uno, únicamente ha sumado 5 puntos de 18 posibles, ha perdido sus dos únicos partidos del curso y se ha debilitado en La Romareda, cediendo siete puntos. En este tramo de competición, coincidente con un calendario saturado de partidos con jornadas intersemanales y varios problemas físicos amontonados en el equipo, ha desinflado al Zaragoza de Víctor Fernández, un equipo del que caben destacar sus esfuerzos por construir y ser fiel a una identidad y estilo, además de su capacidad para aspirar a la victoria juegue mal o bien: el Zaragoza compite.

Si observamos sus seis comienzos de temporada precedentes, esta versión del conjunto aragonés está a la altura de las mejores. Es cuarto, suma 19 puntos, repartidos en 5 victorias, cuatro empates y dos derrotas, con 16 goles a favor y 10 en contra. En la 15-16, el Zaragoza, en manos entonces de Ranko Popovic, contaba con los mismos puntos y la misma serie de triunfos-empates-derrotas (13 goles a favor y 7 en contra), aunque era tercero en la clasificación. No obstante, sus diferencias eras idénticas: un punto por debajo del ascenso directo y tres por encima de la séptima plaza. Un año antes (14-15), con Víctor Muñoz, el Zaragoza también tenía 19 puntos tras 11 jornadas y la misma serie de resultados (con 17 goles a favor y 14 en contra), pero era quinto en la tabla, a cuatro puntos del segundo y con 2 de ventaja sobre el séptimo.

El resto de arranques de temporada de esta etapa en Segunda División están por debajo. Con Paco Herrera (13-14), el Zaragoza había sumado 16 puntos y era séptimo tras cuatro victorias, cuatro empates y tres derrotas, con 16 goles marcados y 12 recibidos. Con Luis Milla (16-17), en el primer cuarto de la campaña, el Zaragoza era 15º, con 13 puntos. Había ganado tres partidos, empatado cuatro y perdido otros cuatro (15 goles a favor y 16 en contra). Con Natxo González, el inicio fue parejo (no así el final): 11º, 14 puntos, tres victorias, cinco empates y tres derrotas, con 15 goles marcados y 12 encajados. Y el pasado curso, Imanol Idiákez firmó unos números dramáticos que acabaría costándole el puesto. Tras once jornadas, el Zaragoza era 18º, con 11 puntos. Solo había ganado dos encuentros, empatado cinco y perdido cuatro (12 goles a favor y 13 en contra).

Todo es bien distinto hoy. La visión global del Zaragoza permite hablar de él como un aspirante. Ha sido uno de los equipos más regulares. Sin embargo, en el último mes, se ha abierto una grieta en su casco: su juego ha perdido intención, orden, claridad y consistencia. No ha evolucionado en este tiempo, estancando así su fútbol y deteriorándose sus resultados. El Zaragoza de estos dos meses y medio ha prometido, pero ahora debe seguir prometiendo.

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